Soy femboy ultra-feminino con una vergota de 28cm y adicto a los fluidos anales de hombres, vivo por ese sabor único y matizado como un buen vino: sudor acumulado, dulzor sutil de lubricante mezclado con semen residual, y esa esencia cruda, casi primitiva, que me hace sentir que estoy absorbiendo el alma misma del hombre a través de su culo. Nada me excita más que imaginarme tragando esa crema viscosa, medio turbia –a veces amarillenta como miel vieja, otras casi marroncita con vetas oscuras–, oliendo ese aroma musgoso y cálido que me enloquece. Siempre busco técnicas para extraer la mayor cantidad: lamer profundo con la lengua para raspar las paredes anales internas, usar mis dedos para masajear y exprimir, o ass-to-mouth repetido para que la verga traiga consigo chorros jugosos. Y ver a dos putos masculinos disfrutando entre ellos, compartiendo esos fluidos conmigo, me pone al borde del orgasmo solo con pensarlo.
Entro al cuarto de hotel, mi cuerpo esbelto y femenino envuelto en un vestido ajustado que marca mi verga enorme de 28 cm ya tiesa bajo la tela. Los dos negros putos me esperan desnudos en la cama: Jamal, alto y musculoso con una verga gruesa de 22 cm, piel oscura como ébano y un culo firme que promete jugos abundantes; y Tyrone, más fornido, con verga de 20 cm venosa y un culo redondo que ya brilla de sudor anticipado. Son putos viciosos, se besan entre ellos con lenguas enredadas, frotando sus vergas duras mientras me desnudo, mi pija monstruosa saltando libre, goteando pre-semen de excitación al oler el aroma masculino que llena el aire.
Empieza el festín: me arrodillo entre ellos, ansioso por extraer sus esencias anales. Primero, mando a Jamal a ponerse en cuatro, culo en alto. Escupo abundante saliva en su ojete oscuro, metiendo la lengua profundo para lamer las paredes anales internas –mi técnica favorita para soltar los jugos naturales. Mi lengua raspa y succiona, extrayendo una crema viscosa que chorrea: amarillenta al principio, con un sabor salado y terroso matizado con capas de sudor acumulado del día. "Mmm, sí... tu esencia anal, Jamal, sabe a puterio puro, a vicio crudo", gimo mientras trago, mi verga palpitando. Para maximizar, meto dos dedos lubricados, masajeando la próstata en círculos firmes, exprimiendo más fluido –una mezcla turbia que sale en gotas espesas, casi marroncitas por el roce profundo. Lo recojo en mi boca, saboreándolo como un catador de vino: primero el golpe salino, luego el amargo sutil del interior, y al final un dulzor residual que me hace gemir de placer, imaginando que absorbo el alma de Jamal a través de ese ano.
Tyrone, excitado viéndonos, se une: coge el culo de Jamal con su verga gruesa, bombeando salvaje para revolver y extraer más jugos. Espero ansioso el ass-to-mouth: Tyrone saca su pija cubierta de esa mezcla jugosa –lubricante, semen pre-eyaculatorio y fluidos anales de Jamal–, viscosa y turbia, oliendo a musgo caliente y macho. Me la mete directo en la boca: "Chupa, puta, saborea el culo de tu novio en mi verga". Succiono voraz, lamiendo cada centímetro, el sabor explotando en capas –salado-terroso al frente, amargo-musgoso en el medio, con vetas dulces de lubricante que me enloquecen. Trago todo, mi lengua bailando para no perder ni una gota, excitado al máximo por absorber esa esencia anal compartida entre putos.
Ahora rotamos: mando a Tyrone en cuatro, y Jamal lo coge fuerte, su verga saliendo reluciente de jugos. Me meto debajo para lamer directo del culo dilatado de Tyrone mientras lo penetran –mi técnica maestra para extraer en vivo: uso la lengua para raspar y succionar, bebiendo chorros de crema amarillenta-marroncita que escurren, oliendo a sudor profundo y vicio. "Dios, Tyrone, tu fluido anal es tan delicioso", suspiro, tragando bocanadas mientras masajeo con dedos para exprimir más, llenándome la boca hasta que rebosa.
Los putos comparten conmigo: Jamal y Tyrone se besan sucio sobre mí, sacando vergas de culos ajenos y metiéndolas en mi boca alternadamente, trayendo fluidos frescos. Amo verlos disfrutarse mutuamente –Jamal lamiendo el culo de Tyrone, extrayendo jugos que luego escupe en mi boca para que yo trague la mezcla de ambos. Para extraer máximo, usan un dildo grueso: lo meten en el culo de Jamal, revuelven profundo, y lo sacan para que yo chupe la crema viscosa adherida –turbia, amarillenta, con olor penetrante que me pone mi verga super dura y mojada mientras saboreo esa esencia anal pura.
Estoy en mi elemento, arrodillado entre los dos negros putos, el aire cargado de olor a sudor masculino y lubricante. Jamal se pone en cuatro, el culo oscuro abierto y reluciente después de las cogidas anteriores. Yo, con mi verga monstruosa de 28 cm tiesa y goteando, no puedo resistirme más a mi adicción.
Escupo abundante saliva en la mano derecha, la froto para calentarla y empiezo lento: primero dos dedos en el ojete de Jamal, girándolos para masajear las paredes internas y soltar esos jugos que tanto amo. Jamal gime bajo, empujando hacia atrás. Añado un tercer dedo, luego el cuarto, abriendo más, hasta que siento que puedo ir por todo. Lubrico más con mi propia saliva y, despacio pero firme, meto toda la mano en un puño suave dentro del culo caliente y húmedo de Jamal.
El interior me recibe con un sonido húmedo y obsceno; giro la muñeca suavemente, exprimiendo como si ordeñara, y siento cómo los fluidos anales empiezan a cubrirme la mano: una crema viscosa, turbia, con ese olor musgoso y profundo que me vuelve loco. Saco la mano lentamente: está completamente cubierta, chorreando hilos pegajosos de esa esencia anal pura. Sin perder tiempo, llevo esa mano empapada directo a la boca abierta de Tyrone. "Prueba esto, puto… el puterio anal de Jamal en mi mano", susurro. Tyrone abre grande y le meto los dedos uno a uno en la boca; él succiona con avidez, lamiendo cada pliegue, tragando la crema viscosa mientras gime y sus ojos se ponen en blanco de placer. La lengua de Tyrone recorre mi palma, recogiendo hasta la última gota de ese jugo anal matizado, compartiendo conmigo esa adicción.
Yo, viendo cómo Tyrone disfruta, me excito al doble. Saco la mano de su boca (aún brillante de saliva y restos) y la meto de nuevo en el culo de Jamal, revolviendo más profundo para cargar otra capa fresca. Al retirar, la mano chorrea abundante: hilos largos y pegajosos caen al suelo, el fluido ahora más turbio y espeso por el segundo exprimido. Esta vez es para mí: me llevo la mano a mi propia boca, lamiendo con fruición, metiéndome dedos hasta la garganta, saboreando cada capa como si fuera el mejor vino –el golpe inicial salino, el corazón terroso y amargo, el final cremoso que me hace temblar. "Dios… esto es la pura esencia de culo de hombre, su vicio más íntimo", gimo mientras trago, mi verga palpitando sin tocarme.
Luego, con la mano aún chorreando, agarro la nuca de Tyrone y lo beso profundo, lengua contra lengua, pasándole los restos de jugo anal directamente de mi boca a la de él. Nos besamos sucio, intercambiando saliva mezclada con esa crema viscosa, los dos gimiendo mientras el sabor se reparte entre nosotros.