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Hace 20 años que estoy felizmente casado y hasta la fecha nos hemos sido fieles el uno con el otro, o al menos eso creo, vamos estoy seguro, pues la conozco muy bien.
Hace tiempo que me ronda por la cabeza saber que harÃa mi mujer si se volviera a encontrar a un amante que tuvo cuando éramos novios, y que yo sé, aunque ella diga que no, que le gustarÃa volver a encontrar, pues según me dijo nunca ha conocido a nadie que le chupe el coño como él.
Me corroÃa la curiosidad y el deseo de verla con otro, pues cada vez que me la imaginaba en la cama con Carlos me ponÃa muy caliente.
Y lo que son las cosas de la vida, un dÃa por motivos de trabajo lo conocÃ. Él no sabia que yo era el marido de Ana, su antigua amante, pues en esa época él sabia que Ana tenia novio, nada más.
Desde el primer dÃa tome la decisión que debÃa volver a juntarlos y ver como se follaba a mi mujer. Durante varias semanas fui cultivando la amistad de Carlos sin que mi mujer Ana sospechara ni supiera nada.
Carlos y yo salÃamos a menudo a comer, a jugar a squash, y alguna que otra cena, habÃamos intimado lo suficiente para que un dÃa, durante una de nuestras cenas, me contara sus aventuras y he aquà que me relato su aventura con Ana.
Durante la cena me estuvo relatando sus múltiples aventuras, tanto de soltero, como de casado y ahora de divorciado.
Cuando termino sus relatos me dijo que de todas ellas apenas recordaba unas cuantas por lo que significaron para él en algún momento de su vida.
- La primera que significo algo fue cuando yo todavÃa era soltero, se llamaba Ana, apenas duro tres semanas, pero fueron intensas. Tu ya me entiendes, sexo a todas horas.
Carlos no sabia como se llamaba mi mujer, sólo que estaba casado. Le pregunte
- ¿Y como es que duro tan poco?
- Ella tenia novio y decidió volver con él
- ¿Y el novio no lo sabÃa?
- No, quizás lo dejo porque él comenzaba a sospechar. La verdad es que no lo sé y es una lastima porque lo que más recuerdo de ella son sus mamadas, nunca he conocido a otra que la chupe mejor.
- ¿Y en la cama que tal? - le pregunte
- Muy bien, le gustaba follar y cada dÃa lo hacÃamos al menos un par de veces
- Jo, vaya tÃa - le dije
- Si, a veces he pensado que me gustarÃa volver a verla y poder seguir con ella
- Vamos, que te gustarÃa volver a follartela ¿no? - le pregunte en tono jocoso
- SÃ, claro, tenia un buen polvo - y se echo a reÃr
La conversación continua con otras historias sobre sus mujeres y amantes favoritas o que mejor recuerdo el guardaba. Ahora, ya sabia que si Ana y Carlos volvÃan a encontrase habÃa un 50% de posibilidades de que acabaran en la cama.
Mi siguiente paso fue preparar el material necesario para el dÃa 'F' (de follar), conseguà que en el trabajo me dejaran dos cámaras de vÃdeo, de estas que filman sin apenas luz, y compre algún material para cuando llegase el dÃa poder seguir al detalle lo que sucedÃa.
Por fin, después de un mes, coincidió que nos quedábamos mi mujer y yo solos en casa sin los niños, asà que ese seria el dÃa 'F'. Le dije a mi mujer que el viernes vendrÃa un amigo a cenar a casa y que se pusiera elegante pues aparte de amigo era un cliente importante.
La mañana del dÃa 'F' instale las cámaras de vÃdeo de forma que no se vieran y las conecte al televisor de la planta baja.
Una de las cámaras estaba en la sala escondida al lado del equipo de música y la otra en el dormitorio en el escritorio. Hice las pruebas pertinentes mientras mi mujer habÃa salido de compras.
A eso de las nueve llega Carlos, abrà la puerta y subimos a la sala (vivo en una casa unifamiliar de tres plantas), al poco bajo Ana del dormitorio, ella al ver a Carlos su rostro mudo de color, este por su parte balbucea, pues también la habÃa reconocido,
- Encantado..de…..conocerte Ana - y le dio dos besos en la mejilla
Ana llevaba un vestido negro muy ajustado con un escote tipo bañera, como era invierno iba con medias y ligas, pues se las habÃa visto poner.
Tomamos unas copas antes de pasar a cenar, Ana y Carlos evitaban mirarse y yo me reÃa dentro de mà de la situación que yo mismo habÃa creado. Mi mujer se toma dos whiskys casi de un solo trago pues estaba algo nerviosa. Él por su parte hizo casi lo mismo.
Durante la cena la conversación discurrió por los consabidos y manoseados temas y a pesar de que yo querÃa llevar la conversación hacia temas de sexo, no lo conseguÃ. Después de cenar volvimos a la sala a tomar café, Ana se toma otro whisky y como ya iba algo alegre se sentó dé tal forma que se le vislumbraba las ligas.
Yo, que llevaba el teléfono móvil en el bolsillo, lo apreté con disimulo e hice una llamada a casa. Al sonar el teléfono me levante rápidamente a contestar, hice ver que hablaba con mi madre. Cuando termine Ana me dijo
- Que querÃa tu madre
- Que se les ha estropeado la calefacción y si puedo ir a mirárselo, le he dicho que ahora iré.
Me dirigà a Carlos y le dije
- Perdona chico, pero tengo que salir, vuelvo en una hora, luego nos vamos los tres a tomar algo a una bar ¿os parece bien?
- Si claro, no te preocupes - dijo Carlos
- No tardes amor - me dijo Ana mientras me besaba - cuidare bien de Carlos - añadió
Abrà la puerta del garaje y salÃ. Para al cabo de un minuto entrar sigilosamente e instalarme frente al televisor de la planta baja. Me di cuenta que sólo estaba conectada la cámara del salón, asà que pense que si no iban al dormitorio todo irÃa bien.
Ana y Carlos se quedaron mirándose mutuamente y sin mediar palabra. Fue mi mujer la que rompió el hielo.
- DeberÃas marcharte Carlos, mi marido puede volver en cualquier momento
- ¿Tienes miedo de que suceda algo? - le pregunto Carlos
- No, pero preferirÃa que te fueras, esto es absurdo.
Yo ya creÃa que mi encerrona iba a fracasar cuando Ana se dirigió al mueble bar y se puso un whisky, Carlos se levanto y fue hacia ella mientras le decÃa
- Va Ana, que hay de malo, yo estoy encantado de volver a verte. Sabes no he podido olvidarte, siempre has ocupado un lugar en mi corazón - yo pense que lo que habÃa ocupado era un lugar en su polla. Ahora Ana estaba de frente a la cámara cuando Carlos la abrazo por detrás.
- Ana, nunca te he olvidado, lo pase muy mal cuando me dejaste. ¿tu marido era tu novio?
- Si, y yo también lo pase mal, pero querÃa casarme y tener un familia y tu no estabas muy dispuesto a ello
- no me diste tiempo
Carlos comenzó a besar el cuello y las orejas de Ana, ella echo la cabeza hacia atrás y cerro los ojos. Su mano derecha comenzó a acariciar sus pechos mientras su otra mano le subÃa la falda hasta la cintura y se deslizaba a su coño. Ella ladeo la cabeza y ambos se fundieron en un largo y apasionado beso.
Ana, que se dio la vuelta, de espaldas a la cámara, debió desabrochar el pantalón de Carlos pues este cayo al suelo, ella se puso de rodillas y por la cara de él deduje que se la estaba mamando. Si, se la estaba chupando pues Carlos le dijo
- ¡Oh Dios! No sabes cuantas veces he deseado esto - Carlos se dirigió al sofá y se sentó.
Ana, que ahora los veÃa a los dos de lado, continuo mamando la polla de Carlos, al poco él le dijo
- Para Ana o me correré
Carlos se levanto e hizo sentar a mi esposa, le quito las bragas y el vestido, ella se queda sólo con el body y las ligas. Entonces él se agacha y poniendo las piernas de Ana una en cada hombro comenzó a chuparle el clÃtoris.
- ¡Oh Carlos! ¡Oh amor! Cuanto tiempo he deseado volver a notar tu lengua en mi coño - al tiempo ella toma con sus manos la cabeza de él y la empuja con fuerza hacia sus entrañas.
- No pares, por favor, no pares, voy a correrme - ella se convulsiona, se recostó en el sofá unos instantes e incorporándose y separando la cabeza de Carlos lo beso durante largo tiempo.
En ese instante, me asalto la terrible duda de sà habÃa hecho bien organizando esa encerrona, pues me pareció que entre Ana y Carlos habÃa algo más que sexo.
Mientras meditaba en ello, Carlos se estaba follando a mi mujer, ella echada en el sofá y él encima, luego la voltea sin sacar su polla de su coño. Ahora era Ana la que estaba montando la polla de Carlos. Viendo como los dos jadeaban decidà llamar a casa. Sonó el teléfono y se puso ella y entre jadeos dijo
- Si, diga
- Hola cariño, te pasa algo - pues ella seguÃa follando, cosa que veÃa por la televisión, y su voz era entrecortada.
- No ………. No ¿porque?
- Mira tardare media hora más - le dije
- ¡Ah1 vale……..vale
- ¿Sucede algo, Ana? - era divertido ver como hablaba por teléfono mientras su cuerpo subÃa y bajaba.
- ¿Qué tal lo esta pasando Carlos?
- Muy ……… bien……..Me esta contando cosas de su adolescencia..
- Bueno, pronto iré, procura que Carlos no se aburra. ¿Vale amor?
- No..te preocupes… que no… se aburre
Colgué el teléfono y pense para mà lo guarra y mentirosa que era mi mujer. Ana se agarra al respaldo del sofá y comienza a moverse con furia mientras ambos se besaban sin tregua.
Sin necesidad de cámara sus gritos y gemidos se oÃan en el piso de abajo. Ambos gritaron y se corrieron. Ella se deja caer en brazos de él.
- Cuanto tiempo te he recordado y he deseado volver a tenerte en mis brazos - le dijo Carlos
- Si, yo también te he deseado muchas veces, incluso me he masturbado pensando en ti y en como me chupabas el coño.
Vaya, vaya lo que uno descubre, pense al oÃr las palabras de Ana.
- Y yo sé lo que a ti te gustaba - añadió Ana mientras se ponÃa de rodillas y comenzó a mamarle la polla otra vez.
Carlos se recostó en el sofá y cerro los ojos, iba yo a realizar mi entrada cuando él dijo
- No pares Ana, que voy a volver a correrme
Mire la pantalla justo en el momento que él sujeta a mi mujer por la cabeza y se corre en su boca (la muy zorra, a mà casi nunca me deja) al tiempo que menea su culo para meter su polla hasta el fondo de la boca de ella. Unos goterones de leche bajan por las comisuras de Ana.
Abrà la puerta del garaje y vi como ellos a la velocidad del rayo se vestÃan, subà arriba mientras decÃa
- Hola, ya estoy de vuelta
Al entrar en el salón los vi mal vestidos, con los rostros sofocados y algo jadeantes
- ¿Qué os pasa?
- Nada - dijeron al unÃsono Ana y Carlos
- Pues de esta guisa, cualquiera dirÃa que habéis estado pegando un buen polvo
Ana se puso roja y Carlos rápidamente me dijo
- Mira que eres chistoso Juan, eso no se lo hago a un amigo ni borracho
Que cabron que era, pense al oÃr las palabras de Carlos, acababa de follarse a mi mujer y tenia la desfachatez de decir que él no se follarÃa a la mujer de un amigo. Vaya morro.
- ¿Porque no salimos a tomar unas copas? - añadió Ana intentando desviar la conversación. Los tres asentimos y nos fuimos al bar Dos Torres
Al acostarnos no dije ni palabra de lo que sabia, y, en cuanto Ana se durmió baje a desmontar las cámaras.
Estaba ya en la cama pensando en cual seria mi siguiente paso, y sin ser muy consciente de la que se me venia encima pues sin darme cuenta habÃa abierto la caja de Pandora, puesto que al dÃa siguiente me di perfecta cuenta de lo que habÃa hecho.
Como mi mujer y yo tenemos horarios distintos ella siempre se levanta una hora antes, asà que al dÃa siguiente vi como ella se vestÃa para ir al trabajo mientras yo dormitaba. Lo que me llamo la atención fue que se puso un body negro con ligas y sin bragas. Me pregunte porque se vestÃa de esa guisa cosa que nunca habÃa hecho. Yo seguÃa haciéndome el dormido hasta que sonó mi despertador.
Normalmente coincidimos unos 15 minutos por la mañana, me acerque a darle un beso y al tocar su cuerpo y notar el body le pregunte
- ¿Dónde vas asà de vestida?
- Tengo un cocktail esta tarde y seguramente llegare a casa a la hora de cenar
Me dio un beso y se fue. Yo comencé a sospechar que no existÃa tal cocktail, asà que al llegar al despacho llame a Carlos
- Hola Carlos ¿qué tal has dormido?
- Estupendamente, estaba agotado - Si de follar a mi mujer, pense yo
- ¿Quieres salir a comer hoy?
- Oye, Juan, cuanto lo siento pero hoy tengo un compromiso, quizá mañana. Nos llamamos ¿ok?
- Bien de acuerdo.
Ahora estaba convencido de mis sospechas, Ana y Carlos habÃan quedado a comer y, seguramente, a follar. Y, realmente, lo que me daba rabia era que no podrÃa grabarlo.
A la hora de la salida de Ana me fui a su despacho, cuando ella salió la seguà hasta el restaurante El merendero de la Mari donde, evidentemente, la esperaba Carlos. Ambos se besaron y se sentaron en una mesa de la terraza.
Mientras comÃan no pararon de reÃr y darse la mano como dos enamorados, cuando terminaron los seguà hasta la casa de él. Hasta al cabo de tres horas ella no salió para ir a casa.
La curiosidad corroÃa mis entrañas, ardÃa en deseos de saber como habÃan estado follando durante esas tres largas horas.
Al llegar a casa le pregunte a Ana
- ¿Qué tal la fiesta, amor?
- Muy bien, me lo he pasado muy bien.
Estuve toda la noche dando vueltas en la cama imaginándome que es lo que habÃan hecho y como poner una cámara para grabar en casa de Carlos.
Después de varios dÃas de indagar como controlar lo que sucedÃa en casa de Carlos y no encontrar como hacerlo, decidà contactar con un detective.
Este consiguió poner dos cámaras en la casa de Carlos, bueno en realidad las instale yo siguiendo sus instrucciones. Estas podÃan accionarse por control remoto (unos 100 m) y estaban muy bien camufladas. Coloque una en el salón y otra en el dormitorio.
Por suerte, Ana no habÃa vuelto a ver a Carlos y yo me debatÃa en la duda de sà seguir espiando a mi mujer como follaba o pescarlos infraganti y montar un trÃo.
Decidà dar un empujón al asunto, y le dije a mi mujer que hoy llegarÃa tarde y que no me esperara a cenar pues tenia trabajo. Ella aprovecha para decirme que se ira al cine con su madre, cosa que era mentira como más tarde comprobé llamando a mi suegra.
A eso de las ocho Ana salió de casa vestida con un abrigo, yo la seguÃ, fue directa a casa de Carlos.
Aparque el coche y puse las cámaras en marcha justo cuando ella entraba en la casa, nada mas cerrase la puerta del piso Ana abrió su abrigo y yo me quede de piedra. La muy puta no llevaba nada debajo, solo un liguero y las medias. El abrigo cayo al suelo y Carlos abrazándola la beso. Ya me extraño ver a Ana con abrigo pues nunca, o casi nunca, lo usa.
Carlos la tomo en brazos, es un tipo bastante atlético, y la llevo hasta la mesa del comedor echándola en ella, le separo las piernas y comenzó a chuparle el coño, Ana puso sus manos encima de la cabeza de él.
- Amor no pares, asÃ, asÃ, no pares - gemÃa mi mujer
Carlos debÃa estar metiéndole la lengua hasta el fondo pues ella se revolvÃa de placer. Estaba sintonizando mejor el mini-televisor cuando oà un grito de mi mujer
- ¡aaaaaaaaaah! Me corro Carlos, me corro.
Carlos se puso de pie, se quito el pantalón y comenzó a follarse a mi mujer allà mismo, encima de la mesa del comedor. No se le podÃa negar a Carlos que sabia tratar a las mujeres, primero comenzó con pequeñas embestidas, para lentamente, ir aumentándolas. A cada embestida Ana le decÃa
- Me vas a matar - y cosas por el estilo
Después de estar largo rato follando a mi mujer, o al menos eso me pareció, Ana le dijo
- Carlos, follame por el culo
Él que nunca se habÃa follado a Ana por el culo, la voltea y bajándola de la mesa la puso apoyada encima de ella y con los pies en el suelo, le separo las piernas, puso un poco de saliva en su ano y poniendo la cabeza de su polla comenzó a empujar hasta el fondo. Ana se agarraba con fuerza a los bordes de la mesa mientras él la enculaba cada vez con más furia, pues era la primera vez que profanaba el hermoso culo de Ana.
Una vez Carlos se corrió dentro del culo de ella, se besaron y fueron hasta el baño y luego al dormitorio, allà ambos se echaron, Ana se abraza a él.
- Creo que mi marido sospecha algo, pero la verdad es que me importa un bledo. El destino ha vuelto a unirnos y no quiero volver a perderte. De echo, os quiero a los dos.
- Yo también te quiero - Y volvieron a besarse, la mano de Ana se deslizo hasta la verga de él comenzando a masturbarle suavemente.
En ese momento la imagen se me fue y cuando conseguà volver a sintonizar la señal ella estaba montando encima de él.
Ana estuvo montando sobre la polla de Carlos un tiempo interminable y cuando se corrió él la puso a cuatro patas y la penetro por detrás. Sacaba su polla del coño y se la volvÃa a clavar. A cada embestida, solo se oÃa el chapoteo de la verga de Carlos con los jugos vaginales y los gemidos de placer de ella.
Cuando Carlos se corrió se desplomo en la cama y ella se echo a su lado y le chupo la polla
- ¿Te gusta?
- Si, sabes que como tu nadie me la ha chupado igual.
Ana se levanto y se fue al baño, cuando salió se puso el abrigo y dándole un beso a Carlos, le dijo
- Me voy a casa que es tarde. Llámame.
Apague todo y salà disparado a casa para llegar antes que ella. Al poco Ana llega
- ¿Qué tal la pelÃcula?
- Bien, era muy romántica. Me voy a dormir que estoy cansada
Si, cansada de follar, pense. No sabia que hacer, mi mujer se acostaba con Carlos y yo habÃa propiciado eso, y, yo lo único que querÃa era montar un trÃo pero no encontraba la forma de hacerlo, y, mientras, Ana se enamoraba de Carlos y no paraba de acostarse con él.
Tome la decisión de probar por ultima vez y sino cortarÃa, o al menos lo intentarÃa, la relación de Ana y Carlos. Para ello invite a Carlos a cenar a casa el viernes, dÃa en que yo tenia que ir de viaje a Madrid, los niños los coloque en casa de mi suegra.
Al llegar el viernes ya lo tenia todo preparado desde el dÃa anterior, cámaras y micros por doquier, de vuelta de Madrid a primera hora de la tarde me fui al cine, antes, llame a mi mujer y le dije que posiblemente llegarÃa tarde a cenar, pues habÃa retrasos en los vuelos, y que si llegaba Carlos fueran cenando ellos y que lo entretuviera.
A eso de las nueve me deslice sigilosamente en casa y conecte todos los aparatos pues Carlos estaba al llegar. Ana se habÃa puesto un vestido rojo super ceñido, sin nada debajo, sólo unas medias a media pierna. Sonó el timbre y Ana bajo abrir.
- Hola - dijo Ana mientras se daban dos besos en la mejilla
- Hola, espero no llegar tarde, toma te he traÃdo una botella de vino
- Gracias - Ana cerro la puerta y subieron hasta la sala
- Juan no ha llegado, tiene problemas de avión, me ha llamado y que si queremos comencemos a cenar.
Carlos, al oÃr que estaban solos no perdió el tiempo, tomo a Ana en sus brazos y la beso, mientras sus manos se posaban en su culo y le subÃa el vestido hasta la cintura, le separo las nalgas y comenzó a juguetear con su ano.
- Para Carlos, mi marido puede llegar
- Llámalo y pregunta dónde esta
Ana cogió el teléfono y me llamo
- Hola Juan ¿dónde estas?
- Ahora subimos al avión, supongo que en una hora, hora y media estaré en casa. ¿ha llegado Carlos?
- SÃ hace cinco minutos
Por la pantalla veÃa como Carlos besaba los pechos y le metÃa mano en su coño y culo
- Bueno, trátalo bien, y si queréis ir cenando
- No ya te esperamos
Ana se dirige a Carlos
- Tardara unas dos horas
A Carlos le falto tiempo para sacarle el vestido a Ana, esta se quedo sólo con las medias. Él la echa en el sofá y comenzó a mamarle el coño, cosa que, según mi mujer, hacia a las mil maravillas, Ana cerro los ojos y se dejo llevar por el placer.
Carlos, como buen amante y gran experiencia con las mujeres, estuvo jugando con su coño casi 30 minutos, iba alternando su lengua en el clÃtoris con besos en sus pechos y la boca.
Cuando vio que Ana estaba en el éxtasis, la puso a cuatro patas en el sofá y le hizo chuparle la polla, luego le hizo dar la vuelta y en esa misma postura la penetro.
No se habÃan percatado, pero llevaban mas de una hora con sus juegos amorosos, asà que decidà esperar 10 minutos mas y aparecer. No sabia lo que pasarÃa, pero esperaba poder montar un trÃo. Justo cuando iba a realizar mi entrada vi como Carlos se sentó en el sofá y ella se puso a horcajadas, comenzando a embestir su coño con furia y maestrÃa.
Abrà la puerta con sigilo y la cerré de forma que se oyera, mientras subÃa por la escalera dije
- Hola, ya estoy aquÃ. - evidentemente no les di tiempo a vestirse.
Entre en el salón y me encontré a ambos desnudos, ella con el coño chorreando y él con la polla tiesa
- ¡Vaya! Veo que en mi ausencia os lo pasáis muy bien y no perdéis el tiempo.
- No es lo que crees - menuda respuesta estúpida me soltó mi mujer
- ¿PodrÃais avisar y asà nos lo pasarÃamos bien los tres? ¿No? Venga Ana sigue que el pobre Carlos se le va a quedar frÃa la polla.
Me baje el pantalón y le dije a mi mujer
- Anda, chúpamela mientras Carlos te da por detrás
Carlos y Ana no daban crédito a lo que sucedÃa, con timidez, ella se acerco a mi polla y comenzó a mamármela, él seguÃa de pie sin saber muy bien que hacer
- Venga Carlos, métesela de una vez.
Carlos, algo indeciso, se acerco y volvió a meter su polla en el coño de mi esposa, ahora, por fin, me estaba follando a mi mujer junto con otro hombre, ella enseguida toma el ritmo de estar con dos hombres.
- Carlos, mientras me desnudo vete follando a mi mujer. - le dije.
Se puso en el sofá y ella se sentó encima de su polla, mientras follaban, yo me desnude y me servà una copa. Que espectáculo, yo sentado en un sofá con un whisky y mi mujer en el otro siendo follada, en vivo y en directo.
Cuando Carlos termino con ella le dije a mi mujer
- LÃmpiale la polla y luego ven aquÃ
Ana se arrodillo, tomo la polla de Carlos y se la chupo durante un rato, luego vino hasta mà y se subió encima de mi verga. Estabamos follando cuando Carlos se sentó a nuestro lado y comenzó a besar los pechos de Ana, ella por su parte nos besaba a ambos.
Luego él se puso de pie, detrás de ella, y comenzó a empujar su pene en el culo de mi mujer, Ana se detuvo para facilitar la enculada de Carlos, cuando ella la nota dentro, volvió a moverse pero algo más despacio. Los tres estabamos empapados en sudor, después de corrernos subimos al dormitorio donde nos duchamos y luego nos echamos en la cama a descansar un poco.
Nos dormimos, me desperté cuando note un jadeo cerca de mi oreja, era mi mujer que estaba siendo enculada otra vez por Carlos, como yo estaba cansado me limite a observar de reojo.
Amanecimos los tres y nos duchamos, y, después de desayunar Carlos se fue a su casa, no sin antes pegar un polvo a mi mujer, en la cocina, a modo de despedida.
Después de aquello, muchos fines de semana nos hemos reunido los tres, preferentemente en casa de él, para follar. Lo malo de mi encerrona es que mi mujer, digamos que a escondidas, se ve con él entre semana, dos o tres veces (lo sé, puesto que todavÃa están las cámaras) con lo que Carlos se folla a Ana más veces que yo. Incluso han llegado a la desfachatez de irse un fin de semana los dos solos.
En fin, ella dice que nos ama a los dos, pero estoy seguro que prefiere follar con él, pues al cabo de varios meses de esta 'extraña' relación, Carlos ha llegado a meter mano en publico a mi mujer y ella sin inmutarse, a veces lo trata a él como si fuera su marido y yo un amigo.
No se como acabara nuestra relación, pero lo cierto es que ella cada vez esta como más distante de mà y más cerca de él.
Ya veis, cornudo y apaleado.
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