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SUEGRO, CUÑADO Y YO

SUEGRO CUÑADO Y YO

           

El verano recién estaba tomando color. Todo se veía con distintos ojos en aquellos días en que yo tenía apenas 23 años. Hacía dos años que me había ido a vivir en pareja con mi novia de tres años. Una chica dulce y buena. Nos habíamos dado cuenta casi enseguida que la convivencia no es como en la películas románticas y que es mucho más difícil y complicada, además  si a uno de los integrantes le entran las dudas en cuanto a su identidad sexual, aunque siempre había tenido dudas y además había tenido escarceos con gente de mi propio sexo así que todo aquello no me era desconocido.

La cuestión es que había empezado la temporada de los clubes y a mí en verdad me gustaban poco y nada. Así que generalmente en las tardes mi pareja se tomaba sus petates y se marchaba con sus amigas al club del que era socia hacia años. Por aquellos días surgió el comentario de ella, cuando me pidió una nochecita mientras tomábamos unos tragos.

__Mañana si no te molesta podrías ir a hablar con mi padre…

__¿Y a que se debe cariño?__ pregunte intrigado porque hasta aquel momento desconocía por completo lo que estaba sucediendo

__Bueno, lo que sucede es que mis padres han decidió tomar caminos diferentes y…

__Ah se están separando…__ interrumpí como era mi costumbre, pésima por cierto

__Bueno, sí, mi padre se ha quedado en la casa y mi madre ha decidido irse de viaje, un viaje que tenía postergado desde siempre, se ha largado a Europa y no sé si volverá…

__Y que quieres que yo haga cariño

__Nada… ver como esta, si necesita algo, no se tu veras, ¿me harías ese favor?

__Esta bien claro, por supuesto, dalo por hecho, y voy así nomas o tu le dirás que pasare…

__Yo le aviso, gracias…__ bueno aquella tarde desapareció luego del almuerzo y me quede solo dando vueltas por el departamento que compartíamos. A eso de las cinco de la tarde partí hasta la casa de mi suegro. Por supuesto iba con un short y ojotas, bien cómodo, además debo decir que vivía a unas tres cuadras del departamento que alquilábamos. A esa hora no andaba nadie por la calle. El sol pegaba fuerte.

            Me abrió la puerta de calle. Por supuesto estaba en cueros. Descalzo. Nunca había prestado atención a su pecho velludo prolijamente. Ancho, parecía fuerte aun, un maduro convocante, sexy, sus ojos grises alegres marcaban un rostro deseable, una nariz fuerte y ancha, pómulos resaltando un rostro masculino y casi aborigen.

__¿Como estas Tin? Pasa, pasa

__Suegro, permiso…__ entre a la casa y pasamos derecho al fondo. Allí la pileta estaba azul límpida, las reposeras esperaban por alguien.

__¿Que hacías suegro?

__Estaba tirado aquí aburrido como un hongo,  mi hija te mando a verme

__Dicho así parece que fue mi obligación…

__¿Y no fue así?

__La verdad que no…__ nos tiramos en reposeras. Estaba tomando un jugo. Me sirvió en un vaso y encendió un cigarrillo.

__¿Y cómo la vas llevando, a esta separación?__ pregunte sin dar muchas vueltas

__Bueno la verdad que bien, de verdad ya no iba para más, a veces la costumbre nos enreda y si ninguno era feliz, para que seguir, aun somos relativamente jóvenes, cada uno puede hacer lo que le venga en ganas…

__Y tu ya haces lo que te venga en ganas…__ dije riendo y asegurando que ya lo hacía sin pensar con lo que me iba a salir ni nada

__Mira no nos vamos a engañar, no soy un santo ni mucho menos…

__No creo  que nadie lo sea…__ allí me conto que había sido infiel muchas veces y que tal vez su esposa lo fue o lo era, ya no le importaba en realidad. Tenía muchas fantasías por cumplir. Yo trague saliva. Luego cambiamos de tema y nos fuimos por las ramas. Mientras estuvimos charlando tuve una erección y luego decayó para después al rato, tenerla nuevamente. Me sentí un poco desbordado y confundido. Charlamos un rato más y luego tuve que irme ya que había quedado con amigos para jugar un fulbito.

            El viernes por la noche ya habían pasado dos días de mi encuentro con mi suegro. Mi esposa salía con amigas y yo aburrido y sin saber qué hacer,  a eso de las doce de la noche me fui a un bar donde saben juntarse todo tipo de gente. Hacía calor y estaba  bastante colmado, la música estaba demasiado fuerte para mi gusto y me acode en la barra, para tomarme un trago. Miraba que unos venían y se abrazaban, se tocaban, el humo de la maquina era insoportable. De pronto una voz en mi espalda y una mano en mi hombro hicieron que me girara, cuando lo hice, mi suegro, con un vaso en la mano me observaba sonriente.

__Tin querido, no esperaba verte aquí…__ me saludo muy cariñoso

__Suegro…__ dije un poco sorprendido

__Que ruido insoportable…__ comentó a lo que estuve de acuerdo. Bebimos en un rincón oscuro tratando de alejarnos de los bafles. Estábamos un poco chispeados. Tuve que ir a orinar porque me iba a explotar la vejiga. Me cruce con dos que se estaban mamando la verga, eso me hizo levantar temperatura de manera descomunal. Cuando regrese mi suegro propuso que nos fuéramos de allí a lo que accedí porque mis tímpanos  iban a reventar.

            Llegamos a su casa y me invitó a beber otra copa más. Bajamos un poco tambaleantes pero se podría decir que estábamos alegres, no perdidos. El se quito la ropa apenas llego quedando en bóxers, el calor era insoportable. Me invito a hacer lo mismo, por supuesto accedí sin problemas. El aire empezó a enfriar y a hacer más agradable el lugar. Se notaba su bulto creciente. Estaba caliente. Igual que yo.

__Que bueno haberte encontrado en ese bar…__ dijo sonriente, mostrando sus dientes bellos y ordenados __Tu tienes una linda carita sabes, siempre te he observado, tus labios tienen algo no sé, tu figura es impactante, no te lo han dicho…__ largaba sin prurito mi suegro

__Bueno no sé, no recuerdo…

__Quiero decir un hombre, un macho bah como yo… seguramente algunos hombres te han buscado… debo decir que al ver tu cinturita en aquella barra y tus nalgas, hermosas, firmes, jóvenes me he dado cuenta de que eras tú…

__Suegro, bueno, me halagas…__ decía mientras tomaba a grandes sorbos el trago, y sentía que mi verga y mi cuerpo se calentaban mucho mas.

__Recuerdas que dije de mis fantasías por cumplir…

__Si claro suegro…

__Una de ellas es estar con un jovencito, lindo, así, como tu…tal vez soy directo, pero la verdad es que me calientas mucho…mira nota mi pedazo como crece bajo esta tela…__ dijo agarrándose sin vergüenza alguna su pedazo.

__De verdad me…halagas…__ alcance a balbucear y él se acerco a mí, en el sillón que estaba sentado con mis pezones erectos, erguidos.

__Dime que te mueres de ganas de que te toque…__ susurró en mi oreja lamiéndola, apoyo su mano en mi muslo y luego busco de una vez mi pija, tocándola por sobre el bóxer __Ohh pero mira como estas…es una roca, como la mía, cariño, te mueres de ganas verdad, ¿quieres que siga?...__ balbuceaba caliente en mi oído

__Siii quiero que sigas suegrito, ahhh, estoy muy caliente…__ nunca había imaginado a mi suegro así, tan caliente, tan sacado, tan macho. Sus labios buscaron los míos y nos trenzamos en besos profundos, saboreando nuestras lenguas, intercambiando las salivas que chorreaban por las comisuras de las bocas urgentes. Bajó hasta mis pezones erguidos y duros, erectos, calientes y se los metió en la boca chupando haciendo que gozara de aquel instante supremo. Mis manos llegaron a su pedazo de carne, lo tome, bajando poco a poco su bóxer, la víbora apareció en su esplendor. Un machete considerable, venoso, y muy duro. Aquel macho jadeaba y gruñía mientras sostenía su pedazo en mi mano, pajeandolo suavemente, apretando aquella vara. El corrió entre enredos y dedos y manos mi bóxer buscando mi culo. Lo alcanzó, lo masajeo, lo pellizco hasta que llego a mi agujero, lo fue dilatando de a poco.

__Ohhh que lindo culazo tienes, eres un bebe tan sexual, que caliente estoy, ahhh, quiero cogerte, quiero meter mi verga en tu culo, ohhh que delicia de chico eres Tin, mira como entran mis dedos en tu culito apretado, ahhh, eres tan puta…lo sabía, desde que te vi sabia que te gustaban las vergas, que encanto eres bebe, ohhh déjame cogerte ese culito…___ me coloque en cuatro patas sobre el respaldo del sofá en el que estábamos. Muy calientes. Su pecho se pegó a mi espalda mientras el besaba ardientemente mi cuello, pellizcaba mis pezones y con su vergota golpeaba y repasaba mis nalgotas muy fogosas y deseosas de ser penetradas de una buena vez.

Su pedazo fue partiéndome en dos, hacia un buen rato que nadie entraba por allí, salvo los dedos de mi pareja muy de vez en cuando. Fue como una nueva desvirgada. Explosiva, caliente y dolorosa. Una vez que la poronga de mi suegro se instalo por completo en mi túnel lo empezó a recorrer cada vez más veloz, haciendo que mi pija escupiera litros de semen en el sofá, y haciendo que mi macho se calentara un poco más.

__Ahhh mira la bebe puta como acaba, ohhh que caliente estas bebe, como me encanta eso, ahhh te voy a llenar el culazo este de leche, ¿te gusta mi poronga en tu culazo? ¿te gusta cariño?...__ preguntaba de manera fatal y loca aquel macho volcánico y hecho fuego.

__Siii papi quiero que me llenes la cola de leche, hazlo papi, hazlo, ahhh, soy tu putita, lléname con tu liquido, siii__ se prendió a mis caderas anchas y suculentas, fuertes, me atraía hacia el pegándome con sus huevos en las nalgas. Aceleraba sudando y gruñendo como animal salvaje. Con sus férreas manos me tenía apresado mientras su pedazo iba y venía en mi culo perforado. No me largaba. Sus gruñidos se volvían explosivos, bombeaba, sudaba, gruñía, hasta que en un largo lamento comenzó a largar toda su leche dentro de mi cola. Desbordando, llenándola, agitado estuvo un momento con su pedazo en mi cola, yo la sentía latir, y desinflarse poco a poco. Cuando salió de mi ojete abierto un chorro de semen se desparramo por todas partes. Me senté sobre un charco pegajoso de leche mientras él se subía a mi espalda y buscando mi boca me besaba jadeando y gimiendo.

            El calor nos tapaba. El aire frio no alcanzaba a apagar nuestra calentura brutal. El besaba mi cuello. Mordía mis orejas, mientras yo sentía que de mi culo salían jugos sin detenerse. La acabada había sido de una cantidad importante.

__Ohhh me vuelves loco Tin, hacía tiempo que no estaba con un chico como tu…me encantas…__ dijo mi suegro retirándose un poco de mi lado

__No sabía que te gustaban los jóvenes, nunca me insinuaste nada…

__Es que por si no lo recuerdas eres mi yerno…__ dijo mientras encendía un cigarro con su verga bamboleante.

__Tienes razón, además estabas en pareja…__ comente

__Si, pero eso no impedía que tuviera relaciones con chicos, esto empezó hace unos cinco años, me encantan los culitos de los chicos, debe ser quizá, porque mi esposa nunca quiso tener sexo anal, al menos conmigo…__ se rio de buena gana dando una larga pitada a su cigarrillo.

__Bueno…yo hacía rato que no me comía una linda verga como la tuya suegro, y estaba tan cargada que aun mi cola chorrea…

__Hacia rato que no tenia sexo…y encontrarme con un culazo como el tuyo fue una bendición…__ dijo acariciando mis muslos y besándome en la boca profundamente mientras largaba y compartía el humo. Bese sus pezones gordos, duros. Mi lengua hacia malabares en esos puntos erógenos. Mi suegro gemía, ardiente. Aun no estaba calmado ni satisfecho en lo más mínimo. Con mis dedos jugaba con la cabezota de su poronga que buscaba tímidamente levantarse. Mis chupadas eran hambrientas. El se entretenía ahora con mi pija que se levantaba sin remedio. Me sentía todo pegoteado, olía todo a sexo y leche. Estuvimos un rato enredados así, dándonos caricias y calor mutuamente.

__Puedo darme un ducha…__ dije en un momento, ya que me sentía muy incomodo.

__Claro cariño pasa al baño ya sabes donde esta…__ contesto mi suegro terminando su cigarrillo. Se sirvió un trago. Mientras yo meneaba mi culo yendo al baño.

            El agua me resulto muy agradable. Estuve un buen rato dándome una buena ducha. En eso apareció mi suegro con su machete bamboleante entre sus piernas.

__No sabes la buena vista que es tu cuerpo con espuma y el agua cayéndole, eres una preciosura…__ dijo metiéndose bajo el agua conmigo y acariciando mis nalgas me mordió el cuello. Suspirando. Sentí su potente pijon despertando contra mis prominentes medias lunas. Mordía mis hombros mientras seguía pasando sus manos por mi espalda erotizada. Mi verga ya estaba muy dura. El jugaba con ella de a momentos, haciendo que mi cuerpo temblara y vibrara muy caliente. De pronto giro mi cuerpo y quedamos enfrentados, lleve mis manos inquietas a sus nalgas y las sobé mientras el jabón y el agua se mezclaban como nuestros sexos y nuestras lenguas, salivas, dedos. Se hundieron mis frágiles y delgados dedos en su aguajero, y su víbora se meneo loca tratando de despertar. Nos restregábamos como gatos en celo. Mimosos. Ardientes. Su palo se hinchaba un poco a cada segundo que pasaba. El palo se inflamaba, latía engordando, mientras nuestras bocas se exploraban sin temor, con tiempo, con lujuria. La saliva de nuestras bocas se desparramaban por las mejillas y las peras, las comisuras. El agua del grifo se calló. Solo algunas gotas caían sobre nuestros cuerpos desquiciados, salvajes, muy calientes.

            El sol asomaba por las cortinas de la casa. La luz se filtraba. Amanecía con un día que parecía tan bello como los anteriores. En la semi penumbra mi suegro me llevo a su dormitorio, y poniéndome de costado me serruchaba dulcemente, penetrado hasta los huevos. Sentía el golpeteo de sus embates en mis carnosas nalgas. El gemía y gruñía muy alzado, le gustaba de verdad coger chicos, lo demostraba. Sus mordidas en mi cuello iban en aumento, marcando mi piel.

__Ahhh como me gusta tu cola Tin…eres tan sabrosa putita…zorra…gatita salvaje como me gusta tu culazo es tan soberbio, tan fuerte y potente, ohhh siii, como le entra mi verga, la gozas de verdad, eres muy putona…ohhh si dame tu cola sácala sácala así la clavo un poco más ohhh que delicia de culito tienes, eres un chico tan hermoso…__ susurraba al oído todo ese discurso por demás de erótico mientras no paraba de penetrar y bombear, no paraba de entrarme. Pellizcaba mis pezones, teniéndome así de costado, su penetración era formidable y a mí me encantaba. Mucho tiempo hacia que no me sentía gozar tan placenteramente. Sin verlo venir de pronto escuchamos una voz un poco alterada

__Papá, Tin ¿Qué están haciendo por favor?___ era la voz inconfundible de mi cuñado Sergio. Mi suegro giro su cabeza sorprendido tanto como yo. Saco su vara de mi interior, dura y recia. Mi cuñado había desaparecido de la vista.

__Espera aquí__ dijo mi suegro y se levanto de la cama, salió tal como estaba, sin prisa. La luz del día se iba despertando más y se notaban los rayos del sol entrando por las grietas de los ventanales de la casa. Todo  se iba alumbrando y mostrando.

            Se escuchaban las voces murmurando, no levantaban la voz, eso era positivo, al menos es lo que pensaba yo. No atine a empezar a buscar mi ropa para irme de aquel lugar, antes de que me corrieran. Mi pija seguía dura y mi culo sediento de verga se mantenía abierto. Para no aburrirme me metía los dedos en mi ojete manteniéndolo dilatado y presto para cualquier cosa. Los minutos corrían. Sentí el aroma de cigarrillo e induje que mi suegro había vuelto a encenderse un cigarrillo. Me tocaba los pezones, añorando el pedazo de mi suegro. No quería acabar. Esperaba. Habrían pasado unos diez minutos tal vez. Escuche pasos en el pasillo.

__Ven Sergi entra, entra, mira, mira ese bocado, es delicado, hermoso…__ hablaba y se acercaba a mí, mi suegro, y titubeando aun mi cuñado, totalmente desnudo, con su pedazo semi erecto. Enseguida pensé que le habría dicho mi suegro, pero lo que le dijo surtió efecto y convenció al muchachito de venir a unirse a nosotros. Yo sacaba mi culo mostrándolo sin vergüenza. Mi cuñado lo comía con la mirada. Mi suegro se sentó al borde de la cama y acariciaba mis nalgas, mirando a su hijo, que se tocaba el pedazo, ese pedazo buscando alzarse.

__Acércate Sergi, es un encanto, te sacara la leche seguramente muy gustoso ¿verdad Tin?__ pregunto mi suegro con su verga alzándose a cada palabra

__Claro papi…como tú quieras, ven Sergi…__ el joven se paro delante de mi del otro lado de la cama en donde estaba su padre. Tome su pedazo en una mano, y él se acerco un poco más, mi suegro nos miraba atento y ardiendo a más no poder. La engullí sin piedad y Sergi dio un largo suspiro acariciando sus nalgas mientras era comido sin piedad por mi boca.

__Ohhh ves como te chupa, es muy putita… ¿te gusta Sergi, te gusta?__ se relamía el perverso de mi suegro, con su barra de carne cada vez más dura. Me abrió las nalgas y metió su lengua empezando a lamer y chupar mi agujero totalmente abierto y en llamas. Con mi boca trague de a uno los huevos de mi cuñado que gemía entrecortadamente, agitado, con desesperación, quizá a punto de eyacular.

__Tenias razón papi, es una belleza como traga la putita…__ dicho esto se arrodillo y empezamos a besarnos con Sergi, fogosamente, mientras la lengua de mi suegro escarbaba y escarbaba en mi ojete. Nuestras lenguas estaban a mil, saboreándonos, daba la impresión que no era la primera vez de Sergi con un masculino. Me pellizcaba los pezones con urgencia, hasta que bajo a chuparlos y besarlos incendiadamente. Los mordisqueaba jugando con ellos y haciéndome bufar como salvaje bestia. Mi pija estaba a punto de escupir de la calentura.

__Ven Sergi__ se escucho la voz de mi suegro __Disfruta de este manjar, está preparado para ti, quiere que le metan una verga ya, Tin es una sabrosa putita…

Sergi se corrió de donde estaba y fue detrás de mi cuerpo y sin pensarlo dos veces se tiro a la cama detrás de mí y buscando con su ariete el agujero prontamente lo tenía dentro. Empezó a bombear con locura, divinamente. Su verga se hinchaba dentro de mi ojete. Mi suegro dio la vuelta y nuevamente nos besamos, en tanto acariciaba mi verga babeante de líquidos, goteando. Apretaba mis bolas, Sergi sudando, me atacaba el culo de manera solvente, prepotente, seguro, sin detenerse, yendo y viniendo y aguantando. Así mi suegro despegándose un poco de mi metió su pijota tremenda en mi boca, me atragante, me ahogue, me saltaron las lagrimas.

__Ohhh que boquita tienes amor, cariño, ohhh dulce, eres tremendo, como chupas, como tragas con la boca y con tu culito, ahhh, sabrosa perra, ahhh que locura, eres un bombón hermoso, siii, chupa, muerde, esta barra de carne, ahhh, creo que te llenare de leche…__ decía aquel macho apretando sus pezones gordos. Los gemidos de Sergi anunciaban que me llenaría el culo de un momento a otro, aceleraba sus embestidas, mordiendo mi cuello, chupándolo insaciable y sacado, con un ímpetu que desconocía en aquel chico sencillo, callado, apocado y que nunca discutía con nadie, al menos yo no lo escuche nunca. Era un chico lindo, no llamativo, pero lindo, con un rostro con pecas, casi infantil, era más joven que yo, creo que andaba por los veinte, de brazos delgados y largos, nariz respingada, labios finos y rojos. Ojos negros. Nunca le había conocido pareja. Si lo había visto con chicas y chicos en alguna fiesta familiar, pero nunca escuche nada de alguna relación seria, su hermana tampoco nunca me conto nada.

            Casi aullando aquel jovencito que era mi cuñado me lleno el culo de leche. Abundante. Cayó a mi espalda con su machete chorreando algunas gotas más sobre mis nalgas. Besaba mi cuello aun tomando aire, porque estaba muy agitado, en ese momento su padre, o sea mi suegro, largaba su semen dentro de mi boca, también chorros interminables, blancos, salobres, que trague hasta que mi boca fue desbordada y ahora chorreaba semen por la boca y por el culo. Quede en medio de aquellos dos. Con mi suegro primero y con Sergi después intercambiamos salivas y restos  de leche al compartir besos fogosos. Mientras el día se asomaba con el canto de los pájaros.

__Ohh que belleza, te lo advertí Sergi, te hubieses perdido este manjar de chico que tenemos aquí…__ hablaba mi suegro caliente por completo.

__Tenias razón padre, es hermoso, alguna vez repare en el trasero de Tin, fascinante, nunca creí que lo podría coger, que él tuviera el deseo de que se lo cogieran, y que encima fuéramos nosotros…__ dijo Sergi

__Me han hecho muy feliz, siempre me gustaron las vergas y ustedes me han colmado, muy satisfecho…

__Los culazos como el tuyo nunca tienen suficiente  yernito…__ dijo el lujurioso de mi suegro, un macho enfervorizado, y me metió su lengua hasta el fondo de la garganta. En tanto y casi tímidamente Sergi me acariciaba el muslo muy cerca de mi pija enervada y rocosa. En ese momento mi suegro dejo los besos y se levanto de la cama.

__Ahhh necesito ir al baño ya mismo…__ y se levanto raudamente desapareciendo de la escena. Sergi ahora sin dejarme respirar tomo mi verga en su mano y la pajeaba quedamente, acariciando mis huevos y metiendo su lengua a fondo en mi garganta. Al rato beso mis pezones y siguió bajando hasta meter mi pija en su boca y empezar a chupar como bebé hambriento. Mamaba desesperado, dejando mi verga lubricada, luego se trepo a horcajadas dejando su culo a disposición de mi boca. Mi lengua repaso su ojete. Lamio, chupo. Abrí aquel culito y los gemidos de Sergi retumbaron prontamente en el cuarto. Aquel jovencito mamaba con fruición, un deseo inmenso, reprimido tal vez. Mientras le abría y dilataba el ojete que tenía un sabor dulzón, cuando chorreaba suficiente saliva en su culo, Sergi, mi cuñado, se fue sentando a horcajadas de mi machete y mirándome a los ojos fue enterrándose mi sable sin miramientos, ahogado en placer, sacudiendo su cabeza, disfrutando de el enterramiento que le producía con mi ariete.

__Estas muy alzado cuñadito…__ susurre entre gemidos, el me miro y solo sonrió satisfecho, una sonrisa de oreja a oreja, tragando con su culito mi pija que era una braza quemante. Sergi saltaba sobre el machete. Hacía mucho que no me cogía un culito como aquel. Tenía su historial. No era virgen ni mucho menos. En eso apareció mi suegro y se quedo viendo como su hijito se movía con destreza y gusto sobre mi verga. No decía nada, pero sus ojos eran llamas de morbo. Observaba de pie, con su pedazo moviéndose intentando levantar leva. De vez en cuando mi cuñado se acercaba a mí y nos fundíamos en besos apasionados. Mi suegro se acercó a las nalgas de su hijo y le dio varios chirlos que resonaron en toda la habitación de día ya, mostrando la luz de verano amanecida. Sergi totalmente sacado y caliente me friccionaba la verga subiendo y bajando de manera veloz, brava, sedienta.

__Ohh Sergi no aguanto, no aguanto…__ murmuraba yo mientras le llenaba el culito de leche. Me desarme por completo, quede totalmente exhausto. Flojo. Deshilachado. Una marioneta de trapo. Me dolía el cuerpo. Mi suegro vino y se tiro al lado nuestro. Otra vez había quedado en medio de aquellos dos. Desnudos casi sin tocarnos, yo me dormí a los cinco minutos.

            Cuando desperté no tenía idea de la hora. Tenía hambre y me sentía sucio. Me levante despacio, la cabeza me molestaba pero debería ser porque el estomago estaba vacío y necesitaba algo de comer. Me metí en el baño y me quede un buen rato bajo el agua reparadora. Salí desnudo del baño. Solamente con un toallón rodeando mi cintura.

__Ahhh aquí está el bello durmiente…__ dijo mi suegro en bolas y comiendo un sándwich. Sergi también desnudo estaba a su lado bebiendo un vaso de gaseosa.

__¿Dormiste bien cariño?__ pregunto muy dulcemente mi suegro, mientras me acariciaba la espalda, en tanto me comía casi sin respirar uno de los sándwiches que estaban preparados. Sabían muy ricos. Así que solo conteste con la cabeza. Mi suegro me quito la toalla que rodeaba mi cintura.

__Así estamos todos iguales…déjame ver tu culazo que me encanta…hable con mi hija que me preguntaba si sabía dónde estabas…no te preocupes le dije que te habías quedado a cuidarme ya que me encontraba enfermo y olvidaste avisarle que estabas bien…

__Gracias suegrito…__ dije cuando por fin pude hablar. Acercándome a él y besando su cuello, que olía muy bien, además su fragancia a macho me sacaba de quicio, me envolvía como un elixir de deseo irrefrenable. Instalándose nuevamente en toda mí sangre, en mi cuerpo. Luego nos besamos desenfrenados, en tanto Sergi nos miraba un momento y luego se apoyaba contra mi espalda, besando mi cuello. Atrevidamente, caliente. Terminamos de comer. El sol estaba bien alto. Ya eran las tres de la tarde. Salimos al patio, mi suegro encendió un cigarrillo y yo prendí uno también, de vez en cuando me gustaba fumar alguno. Sergi en cambio se sirvió un whisky y salió al patio con el vaso en la mano. Observaba las vergas de aquellos dos y se ponían lentamente en acción. Me tire boca abajo en una de las reposeras que se encontraban rodeando la pileta limpia.  Lo hice para obviamente lograr la reacción de aquellas dos porongas. Los ojos de padre e hijo estaban en mis nalgotas preciosas y soberbias. Los suspiros de ambos se escuchaban en la tarde plagada del canto de las chicharras.

__Mira lo que tengo para ti…__ dijo mi suegro sonriente

__¿Que tienes?__ pregunte yo y sentí que una crema refrescante por mi espalda, las manos varoniles de mi suegro se extasiaban en mi piel.

__Es protector solar no quiero que te pegues una enfermedad, el sol en estos tiempos es muy jodido, hay que cuidarse, ven Sergi pásame un poco a mi…__ nos pasábamos mutuamente los tres aquella crema hasta por el centro del ojete, bien dentro de las nalgas, tal es así que los agujeros se abrieron instintivamente dejando paso a los dedos inquietos que se regodeaban placenteramente dentro de los culitos. Sin darme cuenta en un momento tenía como seis dedos dentro de mi culito, eran los dedos traviesos de mi suegro y mi cuñado. Sus porongas se vieron rocosas y listas para la acción. Con la misma crema abundante que puse en mis manos empecé a sobar esos pedazos de carne vivos y vibrantes, duras como cemento, parecía que hacía años no tenían relaciones carnales, parecían chicos vírgenes de tan calientes, de tan venosas y hermosas que me aparecían a mi aquellas poderosas serpientes, los huevos se veían redondos y cargados otra vez para darme su néctar sabroso. Me estaba convirtiendo en un vicioso pensé, mientras aporreaba las soberbias espadas una de cada lado de la reposera, ellos de pie y yo semi acostado. Los suspiros y gemidos iban aumentando enloquecidamente. Me metí en la boca el fierro caliente de mi suegro. Trague ese bocado arrancando brutales gruñidos. El macho me acariciaba los cabellos apretando sus dientes, su mandíbula fuerte, tragando saliva, aguantando mis embates, por fin cambie de verga y trague la de mi cuñado que me cogía la boca tomando con sus manos mi barbilla que deglutía, ensanchando mis mejillas.

__Ohhh que puta eres Tin, como te gustan las vergas…__ decía el muy hipócrita después de haberse comido mi propia pija, pero tenía razón, si había una puta en aquel lugar era yo sin duda. Y disfrutaba de aquellas porongas, sin preocupaciones, sin vergüenzas, sin descanso. Estaba hambriento, deseoso. Cambié súbitamente de poronga y volví a la de mi suegro que babeaba, exaltada, marmórea.

__Ahhh Tin zorra hermosa, quiero tu culazo otra vez, quiero meterme dentro de ti, ya, sino me haras acabar, ohhh quiero ese culazo tuyo de puta, cariño, esa boquita tuya es muy sensual…ahhh…__ suspiraba y jadeaba el alzado salvaje de mi suegro. Deje su poronga. Se bamboleaba al aire y me fui hasta los escalones de la pileta. Estaba fresca y de paso me di un chapuzón refrescante. Se me bajo un momento la terrible erección que portaba en aquel instante. Solo fue un momento porque el contacto con el agua volvió a erotizarme y mi pija se tenso otra vez. Los machos aquellos me siguieron como perritos falderos, detrás de mi culazo ardiente y necesitado de vergas. Querían poseerme lo sabía. Me deseaban e inclusive sentía que un poco más que anoche.

            Los dos machos entraron al agua y me imitaron, dándose un largo y refrescante chapuzón. Sus vergas bamboleaban duras entre sus piernas anchas y bien formadas. Me atraparon en un juego de persecución y Sergi apoyó su poronga en mis nalgas y mi suegro por delante chocó la suya con la mía mucho más pequeña, pero tan dura como la de él. Nos besamos mientras sus manos atrapaban mis nalgas, mis caderas en una sublime y perspicaz andanza de sensaciones y locuras. La poronga de Sergi empujaba en mi orificio y se hundía en el sin remedio, saque mi culo para proporcionar una mejor penetración, enloquecido empezó a bombear de manera veloz, instintiva, casi animal, mientras mordía mi cuello y atrapaba en una mano mi pija erecta, muy hinchada. Me apoyaba en uno de los escalones casi de rodillas, en tanto, Sergi se trepaba casi a mi espalda enterrando su pedazo. Me daba estocadas. Metía su poronga hasta que sus huevos cargados chocaban con mis nalgotas. Así estuvo un rato serruchándome.

__Bueno, bueno déjame a mi ahora, quiero entrar en ese culazo….__ dijo casi infantilmente mi suegro, y enseguida se hundió en mi ojete entregado, abierto, fogoso. Mi suegro pellizco enseguida mis pezones duros, los masajeo infernalmente, arrancando lloriqueos de mi parte, disfrutaba a más no poder de aquella cogida que me daba, ahora, mi suegro, el macho maduro, mientras mordisqueaba mis orejas y las llenaba de saliva.

Aquella siesta estaba de maravillas. Me estaban dando una cogida súper. Gozábamos los tres sin detenernos.

No recuerdo quien fue, pero en un momento, Sergi se recostó en uno de los escalones primeros, aun desbordantes de agua fresca y yo me senté en su pija soberbia y muy dura, bien parada y potente, se perdió rápidamente en mi culo abierto, empecé a cabalgarlo, fue ahí que mi suegro colocado por detrás, empezó a tratar de meter su verga también en mi agujero. Lentamente y sin mucho esfuerzo se empezó a estirar la piel de mi ojete, y como por arte de magia fue metiendo la cabezota de su poronga, entre gruñidos, jadeos, suspiros, quejidos de calentura y mis lloriqueos que aumentaban a medida que las vergas se iban acomodando en mi interior. Mi cuerpo era una caldera a punto de estallar.

__Ohhh me están matando…ahhh me parten en dos…pero me gusta tanto, siii, quiero que sigan, ohhh siii, soy su hembrita, soy su puta, cójanme siii sigan ahhh…__ lloriqueaba mientras me serruchaban lentamente. Partiendo mi ojete, estirándolo, sentía como mi túnel se agrandaba. Ellos eran puro gemido y gruñidos de bestias solitarias, infames, primitivas.

__Ohh Tin eres un infierno de putita, tan zorra, tan come vergas, no tienes fin…tu culazo es genial, se come dos vergas, ahhh es una calentura brutal, ohhh si llora putita, llora de placer…tu culazo abierto es fatal, come verga, come esta verga ahhh que bueno que estas me vuelves loco…__ decía a gritos mi suegro en tanto me ensartaba con su vara, chocando la de su hijo. Aquello era tremendo, mi pija largaba leche sobre el agua transparente de la piscina. Escupía mi pija incontenible, y eso hacía que mi ojete se abriera un poco más. Nunca me habían metido dos porongas  a la vez pero lo estaba disfrutando de manera salvaje. Aquellos eran unos demonios. Y yo los disfrutaba. Me empujaban uno contra el otro y sus dos garrotes se inflamaban, mi suegro me mordisqueaba partes de la espalda, los hombros, la nuca. Daba la sensación de ser un potro salvaje cuando esta sobre la yegua. Sergi cuando podía se levantaba y mordía mi cuello por delante, mis labios, mi lengua, para luego volver a reposar sobre los escalones. Se prendía a mis caderas fuertes. Féminas. Sensibles pero férreas. Los pistones sacaban fuego de mi ojete sensible y lujurioso, una parte de mí que desconocía. Esa parte de perra insaciable. Desquiciada por las pijas, por los machos. Mi pija se había levantado otra vez, ingobernable, déspota. Pellizcaba los pezones de Sergi que se quejaba retorciendo su cabeza para un lado y para otro. Gozando de mi trasero, de mis dedos.

            Mi suegro se había tomado de mis hombros y me forzaba a levantar un poco mi pecho, que a veces era mordido y chupado por mi cuñado. Su serpiente entraba por detrás a velocidad incesante, precisa, controladamente a pesar de la calentura. Resistiendo para aguantar lo máximo sin acabar, aunque ya estaban para eso, en cualquier instante, la fricción se volvía insostenible. Los dientes apretados marcaban el rostro de mi cuñado que es a quien podía ver, disfrutaba de hacer gozar a aquellos machos que me atravesaban con sus porongas firmes, sabrosas, potentes, viriles. Sus bolas golpeando mi cuerpo encendido, vaporoso, muy calenturiento. Las penetraciones eran un vaivén al paraíso, glorioso, majestuosos garrotes entrando y bombeando placer infinito e inigualable.

__Cuñadito tu culo es insaciable, me pones a mil, uhhh me encanta, me vas a hacer acabar, siii, ya viene, ya viene…ohhh padre acabemos juntos…llenemos de leche a la putita juntos, ohhh, que placer…__ gemía de manera insólita, nunca creí que aquello sucediera alguna vez, padre e hijo me llenarían de leche en un momento. Apuraron las embestidas, ya sin poder contenerse mucho mas, afiebrados, muy calientes, sacados.

__Ahhh hijito ya viene mi acabada, ya viene, ahhh__ grito el padre, mi suegro

__Siii la mía también, ohhh…__ también vociferaba el hijo, mi cuñado. Y tal como preveía y deseaba los dos al unísono me llenaron el ojete de su cremosa lechita, abundante, caliente, pegajosa, una cantidad incontable. El sudor de nuestros cuerpos mezclados con el agua de la piscina, ahora con algunas gotas de semen que iban a la deriva todo se mezclaba.

Nuestros cuerpos anudados se empezaron a separar, sacaron del ojete lleno sus porongas babeantes, y fueron directamente al agua de la pileta. Mi culo despedía leche a borbotones. Aquellos dos machos se colocaron a mi lado y nos besábamos alternativamente con mi suegro, con mi cuñado y fui el hacedor para que padre e hijo se lamieran los labios, se chuparan  los labios se besaran frenéticamente por vez primera. Los tres éramos impúdicos salvajes dándonos placer sin detenernos, insatisfechos crónicos. Mi suegro con su verga bamboleante salió de la piscina y al rato trajo unas bebidas para todos. Yo me prendía a una cerveza helada que estaba riquísima. Salí del agua. Me tire en una reposera nuevamente con el ojete un abierto y chorreando jugos. Mi cuñado y mi suegro hicieron lo mismo. Estaba bien que nos despegáramos un poco. El sol estaba muy alto, era un fuego calcinante. Me corrí a la sombra de un árbol que estaba salvador allí en el patio. Me entre dormí al instante.

No sé cuánto tiempo había pasado y que habían hecho mis dos machos. Los dos machos que se habían divertido con mi culazo sabroso y desesperado por vergas. Abrí los ojos, porque me parecía escuchar voces. Otras voces de las que ya se encontraban allí. Me pareció ver el contorno de un cuerpo extraño, que no conocía. Mientras salía de mi duermevela vi que aquel cuerpo se acercaba a mí. Estaba como en una penumbra.

__Hola criatura ¿como estas?__ saludo aquel extraño, maduro, un poco más que mi suegro. Me dio la sensación que lo conocía de alguna parte.

__Hola__ dije aun en un sueño liviano, cansado.

__¿No me recuerdas verdad?__ dijo sonriente y divirtiéndose con la situación, los otros dos, mi suegro y mi cuñado se reían.

__El es mi suegro Tin, el padre de mi esposa… ¿no lo recuerdas?...pasa que no vive aquí…está de visita en el país…

__Ahhh siii si__ dije mintiendo. Me miraba aquel hombre con ojos sobresalientes. Desorbitados. No tenia camisa, andaba en pantalones cortos y con un vaso largo en una mano y en la otra un habano portentoso.

__Veo que la estaban pasando bien…__ decía mirándome con rostro sensual y afiebrado

__Bueno…un poco señor…__ dije juntando las piernas despatarradas y moviéndome lentamente a un lado mostré sin pudor mi culazo obviamente provocando a aquel hombre maduro pero conservado. Supe que algo en su interior se lanzo como un rayo erótico y su calentura se regodeo y se puso a mil. Esto estaba recalentándose nuevamente. Espere la reacción del hombre, mientras mi suegro y Sergi, mi cuñado se acercaban más y más a nosotros.-

 
Datos del Relato
  • Autor: MARIO
  • Código: 69949
  • Fecha: 30-12-2025
  • Categoría: Gays
  • Media: 10
  • Votos: 1
  • Envios: 0
  • Lecturas: 419
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