Un dÃa domingo por la mañana, decidà viajar a la Antigua Guatemala, yo sabia que no estaban en la ciudad ni la familia de Jèssica ni de MarÃa José, o sea que no podÃa coger ni a Sonia ni a Katherine, madres de ambas ni a ellas. Tampoco podÃa coger a Fabiola, pués precisamente se habÃan marchado a celebrar el cumpleaños de ésta última a Panajachel, la verdad es que me habÃan invitado pero a estas alturas yo ya habÃa cogido a las madres y no deseaba, que en un descuido las hijas se enteraran, no sólo lo que habÃa costado la discreción, a pesar que tanto Sonia como Catherine incluyendo a las otras dos chicas sabÃan de mi relación con MarÃa José. Pero entre las chicas no sabÃan lo de Fabiola y Jéssica.
El asunto es que estando en Antigua Guatemala, Visité algunos lugares interesantes, y previo a almorzar decidà ir a una tienda de dulces tÃpicos, para comprar y llevarle a mi madre, que es una fanática a estas delicias. Eran casi las dos de la tarde y estaban por cerrar la dulcerÃa, ya una de las dependientes estaba cerrando las puertas, y la otra me dijo que pasara adelante que me iba a atender, y empezó a anotar en su libreta la variedad y cantidad de lo que llevarÃa, cuando estaba presta a empacar los dulces, le dijo a la otra dependiente que podÃa marcharse a almorzar que ella me iba a terminar de atender y que se verÃan a las tres de la tarde. Ya sólo los dos y a puerta cerrada, terminó de empacar y cancelé el valor de los dulces, cuando estaba agradeciendole la atención y despidiéndome, ella me dijo: Disculpe Usted es Pipo, un poco sorprendido le pregunté si me conocÃa y me dijo que no, pero la descripción que tenÃa de mi, no la hacÃa dudar, primero, el vehÃculo, un Mercedez deportico, hobre rubio, de 1 mt. 90 cms aprox., ojos azules y cuerpo atlético, y algo grande entre las piernas que no mostraba, pero que se imaginaba. Al ver mi sorpresa y de plano lo rojo que estaba me dijo, lo sé por Fabiola, al teléfono al cual Usted llamó la primera vez a Fabiola fué al de ésta tienda, y somos primas. Mientras hablábamos ella se estaba quitando la gabacha que utilizaba en la tienda, abajo tenÃa una blusa tipo polo color negro, ajustada a su torax, y tenÃa unas chiches enormes, y cargaba una falda arriba de las rodillas, sus piernas eran torneadas, y caderas anchas, su rostro atractivo y le calculé unos 30 a 32 años de edad, por mi mente se cruzó la idea de que Ãbamos a coger, por lo que le pregunté: y como se imagina lo que tengo entre las piernas? luego le dije y porque no sale de dudas y lo saca de mis pantalones, en ese momento la que se puso nerviosa y roja fué ella, me acerqué la tomé de la cintura y la besé, beso al cual ella correspondió, le tomé la mano y la puse sobre mi bulto que habÃa empezado a crecer, la senté sobre una silla y me baje el pantalón, y se la puse en la boca, y empezó a mamarla, solo me decÃa es grandÃsima, y gruesa, como no tenÃamos mucho tiempo, le saqué su blusa y sostén y empezé a mamarle esas chiches inmensas, calculo una talla 36-B, tenÃa unos pezones grandes y duros, le subà la falda, para sacarle los calzones,tenÃa la cuca supermojada, era peluda, la puse de espaldas recostada sobre el escritorio. ella se abrió de piernas y suavemente me fuà deslizando entre su vagina caliente, me fuà al fondo ella gimió, y me dijo duele un poquito al topar, y empeze a darle suave, en un mete y saca despacio, al cabo de unos minutos empezó a jadear, gemir y suspirar, ya me pedÃa que la metiera toda, sentÃa la presión de sus paredes vaginales que estrangulaban mi pene, para luego mover sus caderas rapidamente hacia mi y sentà su gemido de placer al venirse. acto seguido me dijo echeme la leche en la boca, sobre los pechos, en las nalgas o donde quiera pero no adentro de mi vagina, me puede embarazar, la saqué y se la puse en la entrada de su culito, primero sobando en cÃrculos, ella me decÃa que sentÃa un cosquilleo dentro de su ano, atiné a la indirecta y empuje mi cabeza adentro, no se movió y entre de un sólo a la mitad, solo gimió, pero no protestó, y de otro envión se la metà toda, sólo pujó y empezó a moverse lentamente, entraba y salÃa, y mis dedos juguetaban con su clÃtoris, el que sentÃa inmenso y grueso, le empezé a dar más rápido, y me corrà dentro de ella, al sentir mis chorros calientes se excitó más de la cuenta y con el trabajo de mis dedos no tardó en correrse nuevamente. Nos asiamos y mientras salÃamos de la tienda, le ofrecà llevarla a su casa, luego me dijo que su esposo no estaba en la ciudad, que regresaba en uno o dos dÃas, pues era piloto de un trailer, y que si lo deseaba podrÃamos dormir esa noche juntos en un hotel, a lo cual accedÃ, y que les cuento era pura dinamita, que mujer tan sensual y caliente.