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pervirtiendo a la sobrina de mi marido

¡Hola soy Verónica, tengo 60 años y soy una ama de casa a la que le encanta divertirse! En realidad, estoy disfrutando de un estilo de vida de tipo matrimonio abierto y cornudo. Siempre he sido una mujer exhibicionista, aunque cuando empecé de joven aún estuviese mal visto, he vivido toda mi vida para hacer realidad todas mis fantasías sexuales, ya que solo se vive una vez y no tengo intención de perderme nada.

Llevo cuarenta años casada con mi marido, pero eso nunca ha sido un obstáculo para disfrutar de todo, incluso, al contrario. Una de las hermanas de mi marido, que vivía en otra ciudad me llamó una tarde, me contaba que su hija de 18 años, llamada Laura iba a pasar una temporada en la ciudad y me preguntaba si yo podría recibirla, llevaba muchos años sin verla, por eso me quedé sorprendida cuando al ir a recibirla me encontré con una joven bella simpática, aunque me pareció algo ingenua y eso despertó en mí el deseo de pervertiría. Cuando esa tarde mi marido salió de casa decidí que era un buen momento para comenzar, llamé a su cuarto ella estaba allí, quería arreglarse para salir de paseo, yo le dije que la encontraba bella, pero que me gustaría ver su sujetador para ver si remarcaba bien su figura

: -            Pero ¿eso no es pecado tía? Me pregunto.

Como era un poco ingenua no me costó convencerla de que no, que era algo normal y solo para aconsejarla con su ropa, ella lo aceptó y se quitó la blusa, sus tetas me encantaron eran pequeñitas, llevé una de mis manos hasta ellas y se las acaricié, ella me insistió:

-            Pero tía, ¿Eso no es un pecado grande? Nuevamente la convencí de que no de que era algo normal, una muestra de confianza y familiaridad, la quité el sujetador y sus tetitas quedaron al aire, pero yo no tenía suficiente, la pedí que se tumbara sobre la cama y la quité las bragas, pese a sus reticencias su coño quedó al aire, en ese momento pude disfrutar de esa visión de un coñito tierno, y virgen. Después con toda picardía le pregunté:

-            ¿Dime cariño, no has pecado con ls chicos?

Ella me respondió que no, yo le dije:

-            Bueno, cariño, creo que te hace falta que alguien te enseñe lo que es pecado hacerlo con los chicos. Y llevando mis labios hasta los suyos me dispuse a desvirgarlos con un beso muy intenso, ella en un primer momento mantuvo sus labios cerrados, pero después, supongo que instintivamente los abrió y nuestras bocas se juntaron, por la forma en que me estaba respondiendo me di cuenta de que esta chica inocente tenía madera de muy puta. Y más cuando me dijo

: -         Tía si estar denudas, como me has dicho, es una forma de demostrarse de familia, ¿Por qué estas tu vestida?

No me lo podía creer, mi presa me estaba ayudando a cazarla, así que le dije que llevaba toda la razón, pero que tenía que ser ella quien me desnudara. Ella pareció verlo como algo natural y comenzó por quitarme la blusa, después me quitó el sujetador y mis tetas quedaron al aire, ella al verlas dijo:

-            Tía, las tienes grandes y caídas

-            Cariño, eso nos pasa a las viejas con tetas grandes,

Le pedí que me quitara la falda y mis bragas quedaron a su vista, aunque no por mucho tiempo, porque le pedí que me las quitara, las dos estábamos desnudas, en se momento le dije:

-            Ahora que las dos estamos desnudas creo que es el momento de hablar de los pecados muy graves, de los que te llevan directamente al infierno, y añadí, uno de los más graves es tocarte, o dejar que te toquen aquí. Llevé mi mano hasta su coño y me puse a acariciárselo, ella comenzó a gemir y dijo:

-            Esto da mucho gusto, ¿Seguro que con esto se va al infierno? En ese momento le dije:

-            Si mi amor, y con lo que hemos hecho vamos a ir, así que disfrutémoslo a tope. Ella parecía de acuerdo, así que la indiqué como meterme los dedos en mi coño y ella me los introdujo, con un movimiento torpe, pero el solo pensar que era ella quien me lo hacía me resultaba excitante y placentero, le dije

:-           Mi amor, me encanta como me lo haces.

-            Tía, dijo ella, ya que estamos pecando, ¿Me dejarías que metiera mi lengua dentro de tu coño? Quiero saber cómo es.

-            Por supuesto, mi amor, le respondí Me abrí bien de piernas para que mi coño quedara bien abierto, ella se puso de rodillas ante mí y sacando su lengua se puso a chupármelo, sus lengüeteos eran de novata, así que no tarde en correrme, en ese momento le dije:

-            Mi amor, no está mal, pero deja que tu tía te enseñe. Ella se tumbó sobre la cama y abrió bien sus piernas, yo era consciente de que tenía a mi disposición un coñito tierno y sabroso, me puse a comérselo, mientras con mis dedos lo acariciaba y masturbaba, ella me dijo

: -            Tía, no me importa ir al infierno, quiero gozar de esto. Dado que ya la tenía en mis manos la pedí que me dejara ponerme a mí, tumbada en la cama, y que ella se pusiera de rodillas encima de mi coño, por supuesto me obedeció. Y cuando volví a tener su coñito al alcance de mi lengua me puse a lamérselo, ella ya había perdido el pudor y gemía sin vergüenza. Después decidí cambiar mi lengua por mis dedos, y le introduje un o en el interior de su coño ella ya gemida sin ningún tipo de pudor y termino por correrse, cuando lo hizo me dijo:

-            Tía esto es delicioso, vale la pena ir al infierno, y luego para mi sorpresa añadió, -  -             Me dejas que te haga yo lo mismo?

Por supuesto que la deje, ella se tumbó sobre la cama y yo me coloqué de rodillas encima de ella, y con su lengua me dio un pacer increíble, hasta que me corrí. Pero me pareció que debía de dar nuevos pasos así que pedí a mi amiga Eva que me ayudara, esta, según acordamos se presentó en mi casa cuando solo estaba mi sobrina, esta abrió la puerta y le dijo:

-            Hola, me llamo Eva soy amiga de tu tía, y esta me ha pedido que le ayude a explicarte sobre cómo no hay que pecar.

Cuando mi sobrina oyó esto se le iluminó su cara, la dejó pasar y la condujo hasta su habitación, allí las dos se sentaron en la cama y Eva dijo a mi sobrina:

-            Llámame, tía Eva. Después llevó una de sus manos hasta las tetas de mi sobrina y se las acarició, y le dijo:

-            Vamos a jugar con tu órgano pecaminoso.

Mi sobrina llevaba unos pantalones cortos, Eva se puso a acariciarle el coño por encima de ellos, mi sobrina gemía y Eva dijo

: -            Tu tía lleva razón, tienes madera de muy puta.

Después la beso dulcemente y le dijo:

-            Zorrita, vamos a desnudarte.

Primero le hizo alzar las piernas y de un golpe le sacó los pantaloncitos cortos y el tanga a la vez, el coño de mi sobrina quedó a la vista, Eva llevó sus manos hacia el tierno coño de mi sobrina y se puso a acariciárselo, esta comenzó a gemir, y Eva le dijo:

-            Mira mi amor esta es una cosa que te puede dar mucho placer, tienes un coño delicioso.

Después Eva pasó a ocuparse de la blusa de mi sobrina y se la quitó sus tetas quedaron al aire, Eva llevó sus manos hacia las tetitas de mi sobrina t se las acarició, mientras le decía

: -            Tienes unas tetas muy lindas.

Entonces fue mi sobrina quien dijo:

-            Tía ¿No deberías desnudarte tú también? Si me dejas yo te ayudo.

-            Como quieras mi princesa, respondió Eva.

Mi sobrina, dejando atrás cualquier sensación de niña ingenua ayudo a Eva a desnudarse, y cuando las dos estuvieron desnudas ordenó a mi sobrina tumbarse sobre la cama con las piernas bien abiertas, y metiendo su lengua dentro del coño tiernecito de mi sobrina se puso a lamérselo, mi sobrina se puso a gemir sin ningún tipo de pudor, mientras decía:   -            Tía Eva esto es delicioso, iremos al infierno, pero esto es el cielo.

Por toda respuesta Eva siguió comiéndose ese apetitoso coño, le encantaba oír gemir a mi sobrina, hasta que esta se corrió, y dijo:

-            Tía me has hecho muy feliz, quiero hacértelo yo a ti.

Eva se tumbó sobre la cama con las piernas abiertas, y mi sobrina poniendo su cabeza sobre el coño de su maestra se puso a chupárselo, según contaba Eva, aunque sus lamidas eran técnicamente mejorables, se le notaba que la chica estaba disfrutando, Eva comenzó a gemir y no tardó en tener ella un orgasmo.

Después las dos se pusieron hacer un sesenta y nueve, según Eva mi sobrina mejoraba la forma de hacerlo a cada minuto, y las dos se corrieron casi a la vez,  en ese momento, sin que  nadie se lo hubiera enseñado, mi sobrina se puso encima de Eva, cruzando las piernas con las de esta última, sus coños quedaron entrelazados mi sobrina comenzó a moverse dándose entre ellas un gran placer, Eva debía de irse, pero mi sobrina insistió en que Eva se pusiera encima de ella para comerle el coño por última vez.

Pocos días después Eva y yo estábamos en mi habitación dispuestas a pasar un rato muy agradable, cuando la puerta se abrió y apareció mi sobrina. Entró y dijo:

-            Veo que mis dos tías favoritas están juntas, para pasar un rato muy agradable, y he decidido unirme a ellas.

Y se sentó entre nosotras, con una mirada Juani y yo nos entendimos, mi sobrina llevaba un vestido rosa, Eva se puso a subírselo, metiendo su mano hasta llegar a sus tetitas y se las acarició, yo dirigí mi mano hasta su coño, ella de una manera aparénteme nte inocente dijo:

-            Que bien lo vamos a pasar las tres. Eva y yo nos pusimos manos a la obra, la bajamos la parte superior de su vestido y el sujetador, sus deliciosas tetitas quedaron al aire, cada una se lanzó hacia uno de sus pezones y se puso a chupárselo, mi sobrina gemía y decía:

-            Tiitas, lo que me hacéis es delicioso, os quiero mucho.

Después la hicimos ponerse sentada, la seguíamos tocando las tetas, mi sobrina acercó su boca a la de Eva y las dos se dieron un beso muy apasionado, mi amiga a la vez le acariciaba una de sus tetas, mientras yo seguía con mis labios chuàmdole uno de sus pezones.

La volvimos a tumbar sobre la cama, y le alzamos las piernas, y poco a poco le fuimos sacando el tanga, a la vez que su delicioso coño quedaba ante nuestra vista. Después le quitamos el vestido, que en esos momentos no tapaba nada, pero podía arrugarse. Y al verse así, nuestra sobrina dijo:

-            Tiitas, yo estoy completamente desnuda, desnudaros vosotras también. Nos dispusimos a complacerla, y nos quedamos en ropa interior, pero en ese momento el deseo que sentíamos era tan fuerte que no pudimos resistirlo, Eva llevó su boca hacia una de las tetas de mi sobrina y se puso a chupársela con su boca, mientras se la acariciaba con una de sus manos, mientras yo llevé mi boca hasta su coño y me puse a lamérselo, mi sobrina comenzó a gemir, mientras decía

: -            Tías que feliz estáis haciendo a vuestra sobrina, me estáis volviendo loquita de placer.

Tanto Eva como yo seguimos disfrutando de ese delicioso cuerpo, oír gemir a esa deliciosa criatura nos resultaba muy estimulante, en ese momento mi sobrina nos dijo

: -            Mis amores, me estáis dando mucho gustito, pero quiero veros completamente desnudas.

No tuvimos más remedio que complacerla, pero al quitarme el sujetador Eva lleno sus manos hasta mis tetas, mientras que mirando a mi sobrina le decía

: -            Cariño, ¿Te has fijado que pedazo de tetas tiene tu tía?

Eva y yo terminamos de desnudarnos y nos tumbamos en la cama, una a cada lado, dejando a mi sobrina en medio, las dos llevamos una de nuestras manos hacia su coño y nos pusimos a acariciárselo, mi sobrina llevó una de sus manos hacia el coño de Eva, y también se lo acarició, mientras mi sobrina decía:

-            Tías, esto es delicioso,

Yo me tumbé boca arriba, sobre la cama y pedí a mi sobrina que se pusiera encima de mí, cuando lo hizo, yo introduje mi lengua en el interior de su coño, era un coño tierno y sabroso, apetecía comérselo y mi sobrina, también estaba disfrutando, lo cual le daba más morbo, y mientras lo hacíamos Eva miraba, pero no pudo aguantar mucho tiempo y nos pidió comer el coño de mi sobrina que no tardó en correrse.

Después Eva y yo iniciamos un sesenta y nueve muy caliente hasta que nos corrimos, evidentemente mi sobrina se había vuelto putisima y experta en el sexo entre mujeres pero continuaba siendo virgen, fue mi amiga, conversando a solas quen me hizo una propuesta interesante:

-            Nuestra sobrina debe de perder su virginidad.

La idea no me apareció mal, mi instinto más perverso soñaba como culmen devolvérsela a su madre embarazada, pero comprendí que esto era pasarse y lo rechacé, de todas maneras, comencé a hacerle tomar a la chica anticonceptivos, sin que tuviera claro para que eran, de hecho, le decía que eran para estimular su deseo sexual.

Y una tarde decidimos pasar a ataque final, invité a uno de mis amantes jovencitos a venir a casa, por supuesto me cuidé de que el cornudo de mi marido no estuviera, los dos nos sentamos en el sofá y llamé a mi sobrina, noté como a mi amigo la situación le ponía, y le dije::

-             Veras cariño, mi sobrina nunca ha visto a un hombre de verdad desnudo, y me parece que ya va siendo hora.

Ordené a mi sobrina ponerse de rodillas en el suelo, y a mi amigo ponerse de pie, me puse detrás de él, y desde esta postura le dejé completamente desnudo, en ese momento le dije a mi sobrina:

-             Zorra, chuparle la polla.  

-             Pero tía, nunca lo he hecho dijo ella. 

-             Tranquila, cariño, le respondí, tu tía.

La indiqué que se metiera la polla, que de otro lado estaba durísima en la boca y se pusiera a chuparla, ella muy obediente,, lo hizo y comenzó a chuparle la polla a nuestro amigo, yo situada detrás de él la veía y le daba instrucciones, al principio lo hacía de una manera torpe, pero en el fondo era una chica muy inteligente y su técnica parecía mejorar en cada mamada, y siguió mamándosela, hasta que se corrió, yo me ocupé de que no apartara su boca de la polla de mi amigo, cuando este se corrió su leche llenó la boca de mi sobrina, en ese momento llevé mi boca hasta la suya e intercambiamos nuestras lenguas, de manera que compartimos la leche de mi amigo, de esta manera mi sobrina perdió la virginidad de su boca

Pero faltaban sus otros agujeros, Eva tenía un amigo buenorro que nos podría servir, así que un día le explicamos a mi sobrina que era un señor muy importante para nuestra familia, y que debía de hacer todo lo necesario para evitar que se fuera de casa. Cuando él llegó le dijo a mi sobrina:

-            Tú debes de ser la sobrina de mi amiga. Tu tía lleva razón eres muy atractiva. Luego él se quitó la camiseta, y si estaba buenorro, cogió a mi sobrina entre sus brazos y la beso, gracias a lo que le habíamos enseñado, mi sobrina besaba maravillosamente bien, antes de que se diera cuenta nuestro amigo le quitó la blusa dejándola en sujetador, después le quitó la falda e hizo lo mismo con el sujetador, mi sobrina se quedó, solamente con unas braguitas tipo deportivo, el llevó su boca hasta uno de sus pezones y se lo chupó, después dijo:

-            Que pechos más bonitos tienes.

Y luego le preguntó

: -            Tu tía dice que nunca has visto u a polla de verdad, ¿Es cierto?

Ella confeso que era cierto, y el con voz muy cariñosa le dijo:

-            No te preocupes, amor, yo te enseñare a disfrutar de un hombre.

Luego le pidió que le bajara los pantalones y los calzoncillos. La polla de nuestro amigo apareció ante los ojos de mi sobrina, ella dijo:

-           Es bellísima, me gusta mucho.  Tú tía me ha dicho, dijo él que eres virgen, pero tranquila, yo me voy a ocupar de que dejes de serlo.

Luego le pidió que se arrodillara ante él cogiera su polla con la mano y se la metiera en la boca. La única experiencia de mi sobrina al respecto era la que he narrado anteriormente, pero como he dicho era una chica aplicada, cogió la polla del chico con su mano para sujetarla y la llevó hasta su boca, sacó su lengua y se puso a lamérsela, poniéndola bien dura.

Este ya no podía más y ordenó a mi sobrina sentarse en el sofá y quitarse el tanga, con lo que ella se quedó completamente desnuda, el se puso de rodillas en el suelo, llevó su boca hasta el coño de ella, donde hasta ese momento no había entrado ninguna polla y se puso a chupárselo, mi sobrina se puso a gemir, mientras decía:

-               Mi amor, que feliz me haces.

Cuando él sintió que ella ya estaba bastante caliente le dijo:

-              Mi amor ya es hora de que metas una polla dentro de ese coño tan divino que tienes.

A continuación se tumbó en el suelo y le fue indicando a ella que se pusiera encima de él ella lo hizo, él la enseñó a ponerle el preservativo, le había advertido que no quería problemas con eso, ella se `puso encima de él  y comenzó a cabalgarle, sin que en ningún momento mostrara síntomas de dolor por ser su primera vez, hasta que se corrió.

Pero decidimos hacer otra prueba, así que la ordenamos que tenía que follar con un profesor de piano que tanto Eva como yo conocíamos, así que con la excusa de que valorara los conocimientos de mi sobrina sobre la materia la hicimos ir a su casa, la ordenamos ponerse un vestido blanco por encima de las rodillas y una cazadora jeans, cuando mi sobrina llegó él la estaba esperando, mi sobrina tocó para él con gran perfección y el pofe la felicitó, en ese momento ella, sentada sobre una silla le dijo:      -  -    -              Profesor hay otro instrumento que también toco muy bien.

Y antes de que el profesor pudiera reaccionar mi sobrina se lanzó sobre sus pantalones, y sacando su polla se puso a lamérsela, y después se la metio en la boca, él se puso a gemir, pero al poco dijo:

-              Lo haces muy bien princesa, pero antes de terminar quiero demostrarte como toco yo otro instrumento.

La puso de pie y la hizo apoyarse sobre la tapa del piano, cuanto la tuvo en esa postura le alzó el vestido y le apartó el tanga, dejando al aire su coño, Eva y yo nos habíamos ocupado de que su coño estuviera recién depilado, cosa que sabíamos que a él le encantaba, él le quitó el tanga y poniéndose a espaldas de ella se puso a besarle el culo, mientras no dejaba de jugar con su coño.

Al rato se levantó y de un golpe introdujo su polla en el coño de mi sobrina que al sentirlo se puso a gemir, el también gemía y dijo:

-             Mi amor, no solo es el piano lo que manejas muy bien. Mientras le decía esto su polla se movía en el interior del coño de mi sobrina, que seguía gimiendo como una perra, é la quitó el vestido, dejándola solo con el sujetador, después se sentó sobre la silla y la hizo sentarse encima de él.

Mi sobrina se dejaba hacer, el profesor la colocó encima de él de manera que su polla quedara dentro del coño de mi sobrina que comenzó a cabalgarle, mientras él llevaba su boca hasta las tetas de ella y se puso a chupárselas, ella se puso a gemir, mientras decía:  Profesor, esto es delicioso.

Él siguió chupándole las tetas, mientras los gemidos de los dos iban en aumento, mi sobrina se corrió, y él la bajó de encima suyo, la hizo ponerse de rodillas, y él se puso de pie, mi sobrina, comenzó a masturbarle hasta que el profesor se corrió y su leche fu a parar a las tetas de ella
Datos del Relato
  • Autor: Vero
  • Código: 71054
  • Fecha: 23-10-2026
  • Categoría: Varios
  • Media: 0
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  • Lecturas: 213
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