Hola a todos. Es bueno el poder encontrar por fin un espacio para poder contar lo que me ha estado ocurriendo desde mi adolescencia.
PermÃtanme presentarme. Soy Gabriel, y tengo 26 años. SerÃa una persona normal, común y corriente, si no fuera porque a los 16 años me di cuenta de que tenia facultades fuera de lo común.
Todo empezó cuando mi hermano, 2 años menor que yo, empezó a discutir conmigo, por una estupidez. Cuando me iba, pensé que querÃa que se muriese. Al instante, cayó al suelo, retorciendose de dolor. ¡Lo estaba matando con solo desearlo! Asà que me concentré en calmarlo, y pensé que serÃa bueno que olvidara ese asunto. Justamente, eso es lo que ocurrió. Olvidó todo.
Yo me asusté. PodÃa controlar otras mentes, y causarles dolor. ¿que mas podÃa hacer?
Durante varios dias, me dediqué a ejercitar mis poderes. Pero, principalmente, traté de aprender a leer mentes, y hasta cierto grado, lo hacia. Pero lo mas interesante de todo era que aprendà a estimular distintas emociones del cerebro, para que la gente se sintiera como yo quisiera.
La primera vez que lo intenté fue en el colegio. Habia una chica muy linda, no muy hermosa, pero estaba bien de curvas. Me dije: "¿Será que podré calentarla?" Entonces, mientras el profesor explicaba ejercicios de matemática, y sin que nadie lo supiera, empecé a trabajar sobre la mente de mi compañera. Empecé a estimularla sexualmente, y pronto vi los resultados. Se movÃa poco, casi inperceptiblemente, pero restregaba sus piernas unas con otras para exitarse. Eso me incentivó, y me concentré mas. Ya se movÃa mas visiblemente, y empezó a sudar. ¡Estaba cachonda! Al momento, pidió permiso para ir al baño, pero yo sabÃa adonde iba: a hacerse una súper-paja.
Ese descubrimiento de mis facultades mi hizo pensar. Si podia estimular asi a una mujer, ¿podÃa acostarme con quien quisiera? El solo pensarlo hizo que mi miembro se alzara como nunca lo hizo.
El caso era que yo, a los 16, aun era virgen. No habia encontrado con quien debutar, o a alguien que quisiera debutar conmigo. Y a esa edad, mis hormonas estaban totalmente fuera de control. Como todo joven de 16 años, solo pensaba en sexo. Ahora, con mis poderes, podÃa hacer lo que quisiera. Asi que empecé a pensar como usarlos.
Pero no tuve que pensar demasiado para saber con quien usar mis poderes. Enfrente de mi casa vive un amigo mÃo, compañero de escuela, que es hijo único. Su padre trabaja todo el dÃa, y su madre por la mañana atiende un estudio contable. Es una mujer espectacular, que habÃa sido protagonista de muchas de mis pajas. Mide 1.70, tiene el cabello negro largo y lacio, y unas medidas de modelo. Tiene un culo espectacular y sus pechos son el centro de las miradas de casi todos a donde va. Tenia unos 42 años, pero estaba muy, muy bien conservada.
Ya tenÃa en quien probar mis poderes. Pero, ¿cómo saber si funcionaba? Un dÃa, estuve mirando por la ventana hasta que vi que llegaba del trabajo. Entonces salÃ, lo mas naturalmente que pude, la crucé, y le pregunté por Julián, su hijo y mi amigo. Me saludó, y dijo que habÃa salido, pero que volvÃa en un rato. Le di las gracias y me volvà para irme, pero, mentalmente, le di la orden de agacharse a tocarse los zapatos. Ella me obedeció. Llevaba una pollera azul ajustada, camisa blanca y zapatos de tacón. Al agacharse, me dio el espectáculo de su culo en plenitud. Volvà rápido a casa, pensando en un plan. Hasta que lo elaboré.
Un lunes por la tarde, la crucé nuevamente en la calle, y mentalmente, le ordené que no fuera al trabajo el otro dÃa, sinó que llame avisando que estaba enferma. Al otro dia, por la mañana, mi papá fue a trabajar como siempre, y mi mamá iba a lo de su hermana, que esbaba enferma. Le ordené, mentalmente, que regresase tarde, casi a la misma hora que mi papá, y a mi hermano ordené que no notara que yo faltarÃa a la escuela.
De solo pensarlo, tenÃa una ganas descomunales de pajearme, pero queria reservarme para ese momento. Entonces, cuando estuve solo, y supe que ella estaria sola en casa, me crucé. Estaba temblando. ¿Que pasarÃa si perdÃa el control sobre ella y me descubrÃa? Pero igual, me arriesgué y fuÃ.
Toqué el timbre, y vino a atenderme. Apenas abrió, me concentré sobre ella, y quedó tiesa, como hipnotizada. ¡La tenÃa en mi poder, a mi total disposición! VestÃa un pantalón de vestir ajustado, una musculosa blanca y zandalias de taco. Le ordené:
- Abrázame.
Y me abrazo. Yo estaba con un exitación como nunca la vivÃ.
Entonces, empecé a calentarla. Se empezó a frotar contra mi cuerpo como una stripper, y le ordené:
-¡Ahora, bésame!
¡Que beso! Fue un volcán. Era la primera vez que besaba a una mujer, y fue fabuloso. Nuestros labios húmedos se unieron, y nuestras lenguas se fusionaron como si fuera una sola, durante un par de minutos. Ahora si, ya no aguantaba mas. Le ordené:
-Ve a tu cuarto, y ponte algo mas cómodo y provocativo.
Iba a esperarla, pero no aguanté, y fui al ratito. Cuando la veo, casi me desmayo. Se habia puesto un top, una minifalda cortita, tipo hawaiana, y estaba descalza. Sus senos eran enormes. No pude resistir la tentación de acariciarlos durante un rato. Luego le ordené que se diera la vuelta, y se agachara. Obedeció. ¡No tenÃa nada debajo! Apoyé mi polla sobre ese culo enorme, y empecé a frotarlo. No aguante mas, y empecé a desvestirme. Cuando estuve desnudo, le ordené:
-DesvÃstete
Ella se sacó primero el top, y luego la pollera. La tenÃa delante de mi, completamente desnuda y a mi disposición. Entonces miré su coño, y vi que estaba mojado. ¡Estaba cachonda! Le ordené acostarse boca arriba, con los brazos estirados. Cuando lo hizo, me acosté arriba.
Yo estaba temblando como una hoja. Le abrà las piernas, y le ordené que lo disfrutara. Ubiqué mi miembro en posoción, y poco a poco, lo fuà introduciendo. No costó nada, porque estaba súper-mojada. Asi, de a poco, lo fui metiendo. ¡Nunca habÃa sentido tanto placer! Después, cada vez mas rápido, entrando, saliendo, entrando, saliendo. Ella gozaba como una perra, y lanzaba gemidos hermosos. Entonces, sentà algo hermoso, un placer inmenso, a medida que descargaba toda mi leche alli en ella.
Y asà nos quedamos un rato. Estaba temblando aún. Siempre me pregunté como serÃa mi primera vez, y allà estaba, haciendolo con la madre de mi amigo. Le ordené que se diera un baño, y que no recordara nada, absolutamente nada, de lo que habia pasado.
Volvà a casa, y el dÃa siguió normalmente. Pero ahora, yo ya tenÃa una esclava sexual, a la que podrÃa cojer a gusto cuando quisiera.
Ese fué solo el principio de mis experiencias. Ya les contaré como seguÃ. Espero que les haya gustado. Y si asà fué, escrÃbanme para contarmelo.