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LA NALGONA CASADA!

Mónica siempre me gusto, sus caderas enormes, sus piernas, un manjar de mujer, ella era pareja de un repartidor de farmacia, me encantaba verla con sus calzas marcando sus ricas nalgas, mi verga estaba durísima siempre.

Poco a poco comencé a hacerme su amigo con tal de ver su rico cuerpo de cerca, mas cuando traía sus faldas y sus piernas cubiertas en esas medias que marcaban delicioso sus ricas piernas.

No recuerdo cuantas pajas le dedique, pero Mónica me tenía como perro esperado algo de ella.

Conseguí su número y chateábamos muy bien, yo siempre respetando ya que no quería lanzarme para que me dejara de hablar, poco a poco ella comenzó a contarme las broncas que traía con su pareja, se soltaba, me contaba que todo iba mal, ahí me di cuenta que tenía una oportunidad de algo más.

M: ¡Ya no aguanto, me estreso!!

T: ¡Deberías hacer algo para distraerte!

M: ¡Uhm!! ¡Pero en qué momento o que jajá!

T: ¿Te gusta bailar? Que te parece si te invito, ¡en buena onda!

M: Jajá estaría bien, ¿pero cuando y a qué horas?

T: Que te parece el viernes, vamos aquí al boliche, ¡si gustas!

Al principio no me contesto, yo creí que se había ofendido así que lo dejé así, ¡pero ya en la madrugada recibí su mensaje!

M: ¡Oye! ¡Creo que si acepto la salida!

T: ¿Ok, nos vemos a las 8 te parece?

M: ¡Si! ¡Me parece!

Yo estaba ansioso porque llegara el día, nos quedamos de ver en el metro, estaba ahí fumando de nervios cuando la vi que llegaba, en su calza negra, su blusa entallada morada, su silueta se marcaba riquísimo, nos saludamos de beso y abrazo y nos fuimos al boliche.

Pedimos unas cheves y comenzamos a bailar y platicar, ella era muy agradable además de que bailaba espectacular, yo estaba idiotizado con sus movimientos de cadera, cada que podía rosaba su rico trasero ella no decía nada y solo sonreía.

Pasando las horas y las cervezas comenzamos a charlar sobre su vida, me conto que pelaba mucho con su pareja, que el luego se va, por ejemplo, ese día estaba trabajando de noche y que la descuida, fue entonces que supe que tenía que actuar, ella ya estaba con copas de más y me dejaba acariciarle sus ricas piernas, tenía que aprovechar.

T: Ese hombre no te valora, mira todo lo que tiene.

M: jajá, gracias, pero no es para tanto.

T: Como no, con todo respeto, eres hermosa, tienes un cuerpo espectacular, ¡yo daría todo por tenerte!

Ella se puso colorada y se fue al baño, ahí supe que ya estaba a punto de cerrar algo interesante, cuando regreso me miro seria yo me acerque tomándola de su cintura y le robe un beso, sus labios gruesos se sentían tan rico, me excite solo con besarla.

M: ¡Espera! ¡Esto no está bien!

T: ¡Porque no, tú lo quieres!

M: ¡Si, pero, es que!

T: ¡Tranquila, déjate llevar!

Continúe besándola con pasión, ella poco a poco se soltaba me acariciaba la cara yo aproveche para tocar ese tremendo par de nalgas duras y grandes.

T: Moni, vámonos a otro lado, ¡te deseo!

M: ¿Que?? Pero es que…

T: Sé que quieres, ¡aunque sea un ratito!

M: Mmm, bueno, ¡pero debe ser rápido!

Pague la cuenta y salimos rápido, tomamos un taxi y llegamos al hotel más cercano, pague la cuenta y unos condones, ella estaba nerviosa se apretaba las manos, yo le acaricie la espalda, al entrar al cuarto entre al baño a limpiarme mi verga que estaba dura y mojada, al salir estaba ella en la cama, me acerque y comencé a besarla, lentamente fue cediendo y comenzamos a desnudarnos, me quite mi ropa y le quite la suya, ¡uf!! Que cuerpo, piernas, nalgas, su abdomen, ¡era una ricura!

T: ¡Moni que rica estas!

M: ¡Uhm!!

Le besaba esas piernas deliciosas que tanto me excitaban, le di la vuelta y recorrí su sensual espalda quitándole su brasear, lamia bajando hacia sus nalgas las cuales tenía un rico cachetero de encaje, mi verga estaba a tope.

T: ¡Que rica estas, uhm!

M: ¡Oh!! ¡Uhm!!

Moni solo jadeaba eso me ponía más duro, le di la vuela, y le quite totalmente el cachetero, mi verga esta durísima, iba a agarra los condones cuando ella me tomo del brazo y me acerco, la quería si, a pelo, yo sin dudarlo comencé a penetrarla, ¡no podía creerlo finalmente estaba metiéndosela a la nalgona!

M: ¡Ah!! Uhm!! ¡Ah!!

T: ¡Dios!!

Comencé a mover suave, le besaba sus tetas, le besaba el cuello, acariciaba sus ricas nalgas mientras me empujaba más y más, su pucha apretaba riquísimo, me abrazaba con sus ricas piernas, ¡me sentía en la gloria!

Se la saqué y me acosté y ella subió en mí, me besaba el cuello mientras sus manos me jalaban rico mi verga, ¡bajo lentamente su lengua por mi abdomen hasta que de pronto sin decir anda Moni comenzó a mamármela riquísimo!

Metía todo lo que podía de mi verga su boca, su lengua se sentía riquísimo, saboreaba mi glande, ¡por dios!! ¡Sentía que era la mejor mamada del mundo!

Después de hacer jadear con su oral, subió y comenzó a cabalgarme, se movía fantástico, yo aprovechaba para acariciarle sus piernas, sus nalgas, nos besábamos apasionadamente, se movía riquísimo, mi verga gozaba sus movimientos sensuales.

T: ¡Que rico coges Moni!!

M: ¿Te gusta?

T: ¡Me encanta, uhm!! Muévete!

M: ¡Tú también coges rico!!

Disfrutaba sus ricos meneos, comencé lamerle las tetas eso la ponía más caliente y se movía más rico, de pronto me pido me para y se puso en cuatro, se veía riquísima, su culo descomunal me puso más duro, ¡la tome de su cadera y se la metí de una!

La embestía suave, acariciando sus muslos y sus nalgas, sus tetas las apretaba, ella se movía en círculos riquísimo, lentamente fui subiendo el ritmo de mis embestidas y la cama se movía fuerte a mi ritmo.

M: ¡Ah!! ¡Así!! ¡Que rico!!

T: Moni, que rico, ¡uhm!! ¡Estas buenísima!!

M: ¡Se siente rico ser infiel!!

T: ¡Mamacita, te quería coger desde que te vi!!

M: ¡Oh!! Pues cógeme, uhm, métemela, ¡uhm!!!

La embestía con fuerza que la termine tirando boca bajo, yo a encima de ella me movía fuerte, sentí como chorreaba, sus gemidos me ponían más caliente, ¡no podía creer que me estuviera cogiendo la mujer del repartidor!

T: ¡Me vengo!! ¡Uhm!!

M: ¡Vente!! ¡No la saques, uhm!!

Yo la obedecí, bastaron un par de movimientos más cuando comencé avenirme dentro de ella, ella me sintió y se retorcía, el orgasmo era fenomenal, ambos jadeábamos, ¡mi leche no paraba de salir y ella la disfrutaba al máximo!

La llene de semen y terminamos besándonos apasionadamente, nos recostamos abrazándonos y después de reposar volvimos a coger, esta vez se la di con toda mi fuerza, ella menaba su cadera como perra, nuevamente la llene de mí, una vez terminamos nos limpiamos y salimos ya que eran las 5 am y su pareja llegaba en una hora, la deje en su casa justo antes de que entrara su pareja, esa no fue la única vez que me cogí a la nalgona, ya que se volvió una buena amante, pero eso se los contare después.

Datos del Relato
  • Categoría: Infidelidad
  • Media: 5.5
  • Votos: 2
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