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Categoría: Maduras

Jugando al tenis

Aquí estoy. Me llamo Pablo y esta es la historia de mi (corta) vida, en lo que a mis relaciones se refiere. Bueno, vivo en una urbanización de una ciudad del norte de España. Estoy cursando el primer curso de Medicina en la Universidad. Tengo 18 años y soy más o menos alto (1,85), y me mantengo en forma jugando al tenis, deporte, que todo hay que decirlo se me da bastante bien, e incluso he ganado algún torneo, pero no tanto como para dedicarme a ello de forma profesional, solo me gusta para divertirme. Muchas veces jugamos partidos de dobles. Siempre voy con mi amigo Jorge. La verdad es que nos compenetramos mucho y ya sabemos lo que va a hacer el otro sin decir nada. Pues bien, ahí es donde comienza mi historia. En nuestra urbanización se disputaba un campeonato de tenis, con todas las categorías, individuales, dobles, mixtos…la cosa es que Jorge se lesionó el tobillo, por lo que no podía jugar conmigo…ni con su madre, con la que normalmente hacía pareja, y solían ser de los mejores, aunque Jorge decía que con lo buena que era su madre, si jugase con alguien como yo, seguro que nadie nos ganaba. Así que un día tuvimos una conversación, Jorge y yo



- ¡Que pasa, tío!



- Nada, aquí, jugando un rato a la play. ¿Qué tal tu tobillo?



- Mejor, pero todavía le queda algo para poder apoyar el pie…por eso te llamo. Te quiero pedir un favor, sabes que normalmente juego el mixto con mi madre y claro, no puedo…pues lo qe te pido, es, ya que tu no puedes jugar el dobles tampoco, que hagas pareja de mixtos con mi madre



- vale…pero no he jugado nunca con ella



- Es muy fácil jugar con ella…te diría que mejor que conmigo



- Bueno…no creo, contigo son muchos años



- Pues con ella es más fácil. Lee el tenis mejor que yo, ya verás



- Vale. Como quieras



A todas estas no he dicho que la madre de Jorge, Cristina es un pedazo de mujer que nos trae locos a todos los jóvenes (y no tan jóvenes) de la zona. Alta, rubia, delgada con buen tipo, con unas tetas que sin ser grandes si que están bien puestas, con unos pezones que se notan como desafían a la ley de la gravedad. La verdad es que es lo que se dice un monumento de mujer. Tiene 42 años…pero que 42 años. Solo de pensar que jugaba con ella, se me alegró la cosa. Una cosa era segura, iba a ser uno de los chicos más envidiados de la urbanización. El día antes de empezar el campeonato (era viernes, sábado y domingo) reservamos pista para pelotear un poco y ver como jugábamos. La verdad es que tuve que concentrarme mucho para no perderme. Con el traje de tenis estaba que rompía, el pelo recogido en una cola, y a pesar de llevar un sujetador de deporte, éste no podía obviar sus pezones. Bueno, jugamos ese campeonato y lo ganamos. La verdad es que no ganamos, arrasamos. No tuvimos rivales casi. En la final 6-2 y 6-1 y fueron con los que más puntos perdimos.



Bueno, siguiendo con la historia, acabamos el curso y jorge se fue a estudiar a Madrid. Ahora su madre ya no tenía pareja de mixtos (su padre no sabe ni como se coge una raqueta de tenis, solo sabe coger…otras cosas). Como es lógico un día me llamó Jorge, ya que en poco había un campeonato, para preguntarme si podría ser de nuevo la pareja de su madre. Le dije que por supuesto. Esta vez quedamos para jugar, ya que con mis estudios tenía menos tiempo libre, pero no quería de ningún modo dejar de jugar al tenis, que me ayudaba a centrarme bastante y hacía deporte. Quedé en ir a la casa de Cristina para luego ir al club. Al llegar piqué y me abrió la puerta. Estaba terminando de arreglarse y tenía una camiseta de dentro de casa. Me dijo que subía a cambiarse en un momento y bajaba. La esperé y fuimos a jugar. Ganamos sin problemas.



- Muy bien, Pablo. Dos partidos más y nos llevamos el campeonato



- Si, eso espero. La verdad es que es muy fácil jugar contigo, sabes leer muy bien el juego



- Hombre…tú también lo haces muy bien. De hecho, jugando con Jorge jamás ganamos ningún campeonato, pero contigo si.



- Pues nada, mañana otro más y a la final



- Eso es.



- Bueno voy a pasar por el burger



- ¿Por el burger?



- Si…es que mis padres marcharon al pueblo con mi hermana y no me apetece cocinar ahora- la verdad es que marchaban casi todos los fines de semana. Yo cada vez iba menos.



- Nada…vente a casa a comer. Yo también estoy sola, con Jorge en Madrid y David (su marido) de guardia (es médico)



- No quiero molestar



- Nada, hombre, que vas a molestar



- bueno, pero tengo que pasar un momento por casa a cambiarme



- vale, te espero entonces



Fui a mi casa a ducharme y cambiarme de ropa. Ya se notaba el cambio de estación y me pude poner algo fresco. Al llegar de nuevo llamé y me abrió Cristina. Ella también se había duchado y cambiado. El pelo lo llevaba húmedo, suelto, con unos vaqueros y una camiseta más o menos ajustada.



- Pasa…estoy terminando de preparar la comida



- ¿Te ayudo en algo?



- Bueno…corta un poco de limón, para la cerveza- dijo señalando unas botellas de cerveza.



- Ok- le dije cogiendo un cuchillo y una tabla para cortar.



- Como hace un día tan bueno he pensado comer en el patio.



- Genial- le dije. La verdad es que el día en estas latitudes era espectacular



La ayudé a preparar la mesa. Llevó unos entrantes a base de un poco de marisco, con las cervezas fresquitas y luego entrecot de ternera con ensalada. La verdad es que estaba de muerte. De postre sacó helados de varios sabores.



- ¿Quieres un chupito?



- Bueno…si tú lo tomas



- Claro…a ver tengo de pacharán, orujo o whisky



- Creo que de orujo



- Vale…marchando dos de orujo- nos bebimos los dos licores mientras Cristina se fumaba un pitillo.



- Vaya día que ha hecho hoy



- Si…de los que hay poco por aquí. Me dan ganas de ponerme a tomar el sol. Esto hay que aprovecharlo



- Si…quien sabe si mañana cae el diluvio



- ¿Quieres quedarte un rato a tomar el sol?



- Hombre, la verdad es que no quiero molestar



- ¿Cómo molestar?, si eres un sol



- Bueno, entonces me acerco a casa a ponerme un bañador y vuelvo



- No hombre…ya te dejo yo uno de aquí- me dijo



- De verdad que no quiero molestar



- De verdad que no molestas, para nada. Anda ven a ver que te doy- me dijo para que la siguiera dentro de la casa. Subimos a la planta de arriba y busco un par de bañadores- creo que alguno de estos te servirá. Mira cual te va mejor o te gusta más. Mientras yo me voy cambiando



Me probé el primero y me quedaba bien así que con ese mismo salí. Al pasar por la puerta del dormitorio de Cristina vi que la puerta no estaba del todo cerrada y gracias a un espejo pude ver como se ponía la braguita (y el culo, claro). Me fui hacia abajo, sin decir nada.



- Bueno…ese te queda muy bien- me dijo con una sonrisa al verme con el bañador- ¿Te gusta como me queda éste?- Me dijo mientras giraba sobre si misma- Es nuevo



- Bueno…la verdad es que te queda genial



- Gracias- me dijo al tiempo que me daba una toalla, que extendí junto a la de ella en el césped- voy a preparar algo de beber, ¿Qué quieres?



- Si quieres voy yo



- Bueno, pues entonces si eres tan amable…para mi un gin-tonic



- Marchando- le dije al levantarme. Regresé con las bebidas (gin-tonic y whisky-cola)



- Gracias…la verdad es que eres un encanto- me dijo ese pedazo de mujer



- De nada, pero las gracias te las tengo que dar yo a ti, por invitarme a comer y eso.



- Bueno…de nada. Por cierto, me puedes poner un poco de protector en la espalda- me dijo al tiempo que se soltaba las tiras del bikini. Me puse a mil por hora. Le puse un poco de protector y se lo extendí- ¡Ummm! Que bueno. Es genial- dijo Cristina. Seguimos tomando el sol. En un momento dado oímos algo, en la calle, pero los dos nos incorporamos. Ella no se había sujetado aún el bikini y pude ver el lateral de su teta. Preciosa. Seguimos así hasta que marché.



Muchas veces tomábamos café, o charlábamos. Unos días más tarde paseaba por la urbanización y me encontré con Cristina. Nos saludamos con dos besos y me preguntó que como me iban las cosas y eso. Estuvimos un rato hablando, mientras tomamos un café en una cafetería de la zona. Me preguntó si sabía cuando había otro campeonato y le dije que no, que al menos en las dos siguientes semanas, nada. Me dijo que teníamos que quedar para pelotear un rato y le dije que si, claro. Otra vez me preguntó que qué pensaba hacer el fin de semana y le dije que nada, estudiar un poco y vegetar. De nuevo me invitó a comer a su casa ya que como era costumbre, mis padres se iban al pueblo. Y por supuesto, acepté encantado



Al día siguiente fui a la hora de comer. Antes había pasado a comprar unos pasteles y llevé una botella de vino, por eso de nos ser un perfecto gorrón. El día, de nuevo, perfecto, como la vez anterior. Nos saludamos de nuevo con dos besos y le di lo que había traído. Me dijo que no era necesario y todo eso, pero, ya estaba hecho. Otra vez había preparado para comer en el patio. Esta vez embutido y no se que tipo de carne, exquisita, que regamos con el vino que había llevado, que era bueno. Comimos, tomamos los pasteles y otra vez un licor. Teníamos una charla muy animada y nos reíamos mucho. Nos tomamos otro licor mientras Cristina fumaba su pitillo de después de comer, como me dijo (solo dos al día, después de comer y de cenar)



- Te apetece de nuevo tomar un rato el sol



- Por mi, encantado



- Pues te doy un bañador



- No hace falta…me traje uno, por si aca



- Vaya…chico previsor



- Pues, hala- dijo y nos fuimos a poner el bañador. Volvimos y otra vez el ritual de extender las toallas y eso. – La verdad es que estos días hay que aprovecharlos al máximo



- Si- le dije. Me hizo un gesto para que le pusiera protector en la espalda



- Sabes…cuando estoy sola aquí, normalmente suelo hacer topless



- Por mi no te cortes



- ¡Ja, ja, ja! No sabes nada tu, bribón. Por cierto, ya que sabes donde está todo, ¿me puedes traer un gin-tonic?



- ¡Claro!- le dije y me fui a poner las bebidas. Al volver Cristina se levantó, sujetando el bikini, todavía suelto con una mano, mientras que con la otra sujetaba la copa



- ¡Salud!- dijo levantado la copa



- ¡Chin- chin!- respondí chocando las copas



- Por cierto, aun no te he dado las gracias por venir



- Gracias a ti, por invitarme



- Es que si no…todo el día sola es un poco rollo



- No entiendo como puedes estar sola…una mujer tan guapa como tú- le dije, lanzando mi primer piropo a Cristina



- Muchas gracias… ¿de verdad crees que soy guapa?



- Si, ya lo creo, y mucho- Cristina se puso un poco roja



- Bueno…es agradable saber que alguien piensa así- me dijo



- Yo creo que todo el mundo piensa así- le dije



- No…no todos- puso cara de pena



- No te entiendo



- Bueno…esto es, muy, muy personal. No lo sabe nadie, ni Jorge. Bueno, alguien si que lo sabe. Hasta hace poco yo salía mucho con Paloma, sabes quien te digo, ¿no?



- Si, la madre de Javi y Vanesa



- Si, esa. Sabes que trabaja en el mismo hospital que David.



- Si…creo que lo sabía



- Pues bien…Paloma me la está dando con David



- ¡No jodas!



- Pues si…así que aquí estoy, sola la mayoría de los días, ya que si bien el marido de Paloma no sabe nada y no seré yo quien se lo diga, David sabe que lo se y por eso está de momento en un apartamento…así que ya lo sabes



- Me dejas de piedra…sabes que lo que necesites no tienes más que pedirlo



- Muchas gracias, cariño. Se agradece tener alguien que te apoye.



- Es lo menos que puedo hacer…- la verdad es que no sabía que decir



- Gracias- decía con los ojos un tanto llorosos.



- Dame esa copa…que las voy a llenar- le pedí la copa que estaba ya vacía



- Venga- dijo con una sonrisa. Fui de nuevo al interior de la casa y llené de nuevo las copas



- Toma, Cristina- le dije al volver



- ¡Salud!- dijo de nuevo.



- ¡Salud!- respondí, chocando de nuevo las copas



- Sabes que…lo que te dije antes que cuando estoy sola suelo hacer topless, pues también si estás tú, no me importa- dijo y se soltó la parte superior del bikini, dejándome con la boca abierta, literalmente- Bueno que no es para tanto- dijo viéndome la cara.



- ¡Guau!- dije con la cara de tonta que tenía que tener



- Eso suena a piropo



- Ya te digo…vaya par



- Vas a hacer que me sonroje



- Es que…la verdad estás muy bien



- En serio



- Ya te digo…no se como David prefiere estar con Paloma…está bien, pero tu estás muchísimo mejor



- En fin, al menos tengo un fan



- Incondicional



- ¿Si?



- Totalmente



- ¿Y que harías?



- Lo que me pidas



- Si te digo que me extiendas un poco más de protector



- Hecho- le dije cogiendo el bote de protector mientras se daba la vuelta. Le extendí la crema sobre la espalda



- Que bien…sigue, por favor- dijo dándose la vuelta



- Vale- le puse crema en el abdomen y zona lateral de las tetas, que no quería tocar



- Las tetas las puedes tocar…no muerden- dicho y hecho. Le extendí la crema por sus preciosas tetas, recreándome en sus grandes pezones- ¡Umm, que bueno!- yo me entretenía en sus tetas. Eran deliciosas. Me acarició el pelo. Eso me dio un poco de margen. Me llevé una de sus gemelas a la boca- ¡Oye…eres atrevido!



- Es que…-empecé a decir



- Nada, cariño, sigue, por favor- me pasé a la otra. Me levanté y la miré a los ojos. Nos besamos- Vamos dentro- dijo tomándome de la mano y levantándose. Entramos en la casa y subimos al dormitorio. Si bien ya había tenido mis escarceos en la cama, todos habían sido con compañeras de clase o amigas, nunca con una mujer hecha y derecha.



- ¡Que buena estás Cris!- le dije observándola desde atrás mientras subíamos las escaleras



- Menos cháchara y más acción- me dijo con una sonrisa. Llegamos a su dormitorio y rápidamente se quitó la parte de abajo del bikini y yo el bañador- Buena tranca, si señor- comentó al ver mi polla. Nos seguimos besando y le pasé una mano por su entrepierna. Su coño estaba súper-mojado.



- Estás a tope- le dije tras comprobar la humedad



- Es que hace mucho que no follo y… lo estoy deseando. Abrió las piernas mostrándome su precioso coño bien depilado, como no podía ser de otra manera en una mujer como Cristina.



- ¿Quieres que me ponga un condón?- le pregunté, por deferencia



- No, quiero que me folles a pelo…y te advierto que soy multiorgásmica- me dijo con un guiño



- Pues prepárate que te voy a dejar sin voz- dirigí mi polla a su coño. Debía ser especial, porque desde que le metí la polla se movió como si le hubiese dado una corriente eléctrica y gritó



- ¡Ayyy! Que bueno cariño…sigue, sigue, por dios, no pares- decía. Apoyaba sus piernas muy abiertas a los lados de mi cuerpo- ¡Si, si, si…que bueno, dios mío, que bueno!- agarraba con las manos las sábanas. Estaba a punto de su primer orgasmo- ¡Si…si…que bueno, que bueno…no pares, por dios, no pares!- la que paró, por un instante fue ella. Se había corrido, por primera vez. Enseguida comenzó con la segunda- ¡muévete, así, más rápido, cariño, más rápido!



- Me corro, Cris, me corro



- Si, mi amor, córrete conmigo, lléname con tu leche- justo en el instante que noté que me venía la leche, saqué la polla del chumino de Cris y le regué la tripa y las tetas- Vaya corrida…estabas con el depósito lleno-Me dijo dándome un beso y tomando con su dedo índice un poco de mi leche y llevándosela a la boca- ¡umm, deliciosa!- dijo al probarla



Se levantó a asearse y la seguí. Volvimos a la cama y se fumó un cigarrillo



- Pero no decías que solo dos al día



- esta experiencia lo merece, cariño…hacía tiempo que no me corría y me lo has hecho de vicio



- Tú si que estás de vicio- y le comí las tetas. En seguida el palo se me puso duro, en menos de un minuto. Me levanté y cogí a Cris. Ella, con su pitillo me rodeó con los brazos la nuca. La apoyé en la pared para meter de nuevo mi pajarito en su nido. Era increíble. La follaba mientras fumaba. Se corrió otras cuantas veces hasta que yo me vacié, esta vez en sus entrañas



Desde entonces acudo con regularidad a la casa de Cris, que se ha separado de su marido al que además ha dejado Paloma, para volver con su esposo. Total está solo y su mujer tiene sexo siempre que quiere.


Datos del Relato
  • Categoría: Maduras
  • Media: 10
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