Mi nombre es Sebastián.
Mi mamá es una mujer relativamente joven, atractiva, tiene el pelo rizado, labios grandes, nunca lo he comprobado pero sospecho que le encanta mamar verga con esos labios que tiene, ella se llama Fabiola, es tetona, de culo grande y piernas carnosas.
Hace unos meses adoptamos a un perro llamado Buster, el es un beagle, es un poco más grande de lo que son los perros de esa raza, ese perro se le suele montar a todos en la pierna para bombearlos, a casi nadie le agrada Buster porque es muy odioso, sin embargo mi mamá siempre lo ha querido demasiado, e incluso cuando habla con el, le dice papito o bebé, es algo extraño.
El cuarto de mi mamá y el mÃo están juntos, divididos únicamente por una corta en medio de ambos, el perro suele dormir con ella, algunas veces sobre su cama y otras en el suelo.
Una noche, yo escuché a buster jadeando y algunos movimientos, para que buster no ladrara, me asomé por la cortina discretamente y vaya sorpresa que me lleve al ver a mi mamá con un brasier de encaje y ligueros en el piso, moviéndole el culo a buster, buster no sé si estaba excitado pero el perro le lamia su conchita y culo como desesperado, solo veÃa como mi mamá se resistÃa a gemir para nos despertarme.
Luego se fue metiendo entre las patas del perro, hasta que el quedará montado en mi madre, por más que lo intentaba, buster no acertaba con su verga en el agujero de mi mamá, solo lo golpeteaba, al parecer mi mamá se harto y mejor su puso boca arriba debajo buster, le agarro la verga se la frotaba en la cara y en sus tetas mientras se mastrubaba, buster terminó eyaculando en las tetas de ella, mi mamá se veÃa muy caliente, se limpió y se fue a dormir a su cama.
Sospeché si esto ya habÃa ocurrido antes o era la primera vez, asà que al dÃa siguiente, cuando mi mamá se fue a trabajar busque entre sus cosas y vaya que encontré algo, encontré un collar para perro, de color rosa con su nombre escrito de la muy puta, después de verlo me obsesioné con ese collar y decidà espiar a la siguiente noche.
Cuando mi mamá llegó de trabajar y estaba acostado, le dije que me sentÃa enfermo y que dormirÃa temprano, pasaron algunas horas y me asomé de nuevo, y ahora mi madre llevaba un conjunto rosa de lencerÃa, con las tetas casi de fuera, medias y no traÃa bragas y obviamente traÃa el collar puesto, llamo a buster a su cama y lo comenzó a acariciar mientras se masturbaba, luego comenzó a agarrarle su verga, y cuando ya tenÃa la verga bien roja lo montó encima de ella, mi mamá se movÃa delicioso, se veÃa que querÃa hacer gozar al perro, esta vez la verga de buster su le habÃa entrado completamente y mi madre se veÃa extasiada por ha erlo logrado, luego sacó su verga, se giro boca arriba y se lo subió de nuevo para que la follara de manera brutal, buster la bombeaba con mucha fuerza, veÃa como sus patas razguñaban sus muslos y sus tetas pero ella estaba vuelta loca de que literalmente una bestia se la estuviera follando.
Por último mi madre sujetó a buster de manera firme para que no se saliera su verga y vi como entre sus piernas no dejaba de correr aquella leche canina.
Le chupó un poco la verga y luego dejó que se fuera a dormir, me impresionó lo puta que es mi mamá para incluso vestirse provocativa para un animal, pero eso sÃ, se veÃa deliciosa y ese maldito perro pudo gozarla al máximo, cosas que muchos hombres, incluyéndome deseamos hacer.