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Categoría: Incestos

Espiando a mi hija (Cap. 02)

Durante los días siguientes Esteban noto un cambio extraño en la actitud de su hija. Comenzó a utilizar prendas muy reveladoras por la casa como vestidos cortos o shorts entallados. Además que aprovechaba todo momento para rozar con su trasero o con la mano la entrepierna de su padre, alegando que habían sido accidentes. Todo esto junto con la espera que llegara el día estaba volviendo loco a Esteban, ya ni podía estar cerca de su hija sin que su polla se pusiera dura. Su límite llego cuando la encontró tomando el sol en topless en la alberca. Ahí mismo se sacó la polla y oculto se masturbo observándola con las tetas al aire.



El ansiado día llego y Esteban se despidió de su hija para partir a su supuesta reunión. Estuvo un par de horas fuera totalmente ansioso y luego regreso a su casa. Berenice y Cecilia tenían poco tiempo de haber llegado y las tres chicas se sorprendieron por su regreso.



-La junta se canceló así que me quedare con ustedes. No se preocupen por mí, estaré en mi despacho, no las molestare, hagan de cuenta que no estoy aquí.- dijo para luego retirarse.



Entro a su despacho y encendió la cámara de la habitación de su hija. Pasaron varios minutos hasta que la chicas entraron en la recamara.



-Cielos, que mala suerte. Tan pronto hoy tuvo que cancelar su viaje. Y yo que estaba tan emocionada por usar esto.- dijo Cecilia sacando el arnés.



-No veo porque debamos cancelarlo. Su despacho está alejado de aquí así que no podrá escucharnos y él sabe que me molesta que entre a mi habitación sin avisar.- respondió Johana.



-¿Entonces todo sigue en pie?- pregunto Berenice esperanzada.



-Por supuesto.- contesto Johana desnudándose. Las otras 2 chicas pronto siguieron su ejemplo despojándose de su ropa.



-Primero hay que dejar bien húmedos nuestros coños. ¿Por qué no le muestras a Ceci lo que hicimos la otra noche, Bere?- continuo Johana.



Captando a que se refería Berenice guio a su amiga para hacer unas tijeras y frotar sus coños juntos. Las chicas se pusieron en posición y comenzaron su lésbico espectáculo. Cecilia pronto empezó a gemir ante aquella nueva sensación. Pese a que se había quejado del vello púbico de su amiga era agradable el sentirlo frotarse contra su lampiño coño. Berenice se unió al placer de Ceci y también comenzó a gemir.



Las chicas se frotaban con fuerza, empujando sus caderas una contra la otra y mezclando sus jugos.



Esteban estaba tan concentrado por lo que pasaba en el monitor que no se dio cuenta que alguien había entrado a su despacho.



Sorpresivamente un par de manos aparecieron tomando su duro miembro entre ellas. Esteban se sobresaltó y quedo pálido al ver a quien le pertenecían dichas manos. Se trataba nada más y nada menos que su hija Johana.



-Hola, papi. Veo que estas disfrutando el espectáculo. Qué bueno que te guste, lo hicimos especialmente para ti.- dijo su hija acariciando su polla.



-Johana hija… yo… ¿Cómo es que…?- balbuceo el hombre. En su lujuria no se había dado cuenta que su hija había desparecido de la pantalla saliendo del cuarto hasta llegar ahí con él.



-Te observe la otra noche. Me desperté para ir al baño cuando note que había luz en tu despacho. No sabía que habías regresado y me acerque con sigilo. Ahí te descubrí masturbándote en la computadora. Tu magnifica polla llamo mi atención de inmediato, se veía tan grande y dura que comencé a tocarme ahí mismo. Mi sorpresa fue mayor cuando observe lo que te hacia masturbarte con tanto ahínco, éramos mis amigas y yo.



Eso me excito aún más. Cuando te vi escupir tus chorros de semen yo también me corrí.



Regrese aquí cuando tú no estabas y busque en la computadora, encontré todos tus videos. Vaya que has sido un papa malo, nos habías estado grabando todo el tiempo.



Al principio creí que tal vez te excitabas por Cecilia y Berenice, por eso debía asegurarme si yo te parecía atractiva. Toda la semana te estuve provocando para ver como reaccionabas, cuando veía como tu polla se ponía dura y como te masturbabas espiándome me hizo feliz. Aquel día en la alberca se te olvido que había cámaras de seguridad, revise la cinta después y te vi menearte esa grandiosa polla.



Me dio tanto gusto el verte regresar esta noche, sabía que seguramente planeabas espiarnos en vivo así que decidimos mejor incluirte en nuestros juegos.



Veras papa, llevo un largo tiempo masturbándome, incluso antes que comenzara a hacerlo con mis amigas y siempre había alguien en quien pensaba al hacerlo. En ti, papa, siempre te imagino follandome, haciéndome gozar. Me encanta ver videos de incesto entre padre e hija porque imagino que somos nosotros. Deseo tanto el sentirte dentro de mí, el probar tu magnifica verga, que me hagas tuya y te corras dentro de mí. Te amo papa.- dijo Johana y le planto un increíble beso a su padre.



Las palabras de su hija habían llevado al borde a aquel hombre y al sentir sus labios juntarse con los suyos se resignó a su destino y abrazo fuertemente a su hija, devolviéndole el beso con lujuria.



-Yo también te amo hija. Llevo tanto tiempo deseándote. Eres sumamente hermosa.- dijo Esteban.



Johana se sonrojo ante las palabras de su padre y lentamente descendió hasta llegar frente aquello que tanto anhelaba.



La chica se maravilló ante el miembro paterno y lo examino con curiosidad. Era el primer pene que veía en vivo y se sorprendió por su tamaño.



-Mmmm, es como me la imaginaba, aun mucho mejor.- dijo Johana antes de llevársela a la boca.



Esteban se estremeció al sentir los labios de su hija alrededor de su miembro, era su fantasía más oscura y perversa y estaba sucediendo de verdad.



Recordando los consejos de Cecilia comenzó a chupar primero la cabeza, disfrutando el líquido pre seminal que brotaba de esta, luego le dio suaves lamidas al tronco de arriba hacia abajo, cubriéndolo todo con su saliva. Intento metérselo todo a la boca pero era tan grande que no pudo hacerlo, en su lugar se dispuso a pajearlo, su mano apenas podía cubrir todo su grosor y se deleitó ante los gemidos de placer de su padre que le indicaban que hacia bien su labor. Miro hacia arriba mientras chulapa la cabeza del pene y su mirada se encontró con la de Esteban, observo la lujuria en los ojos de su padre y eso la hizo muy feliz.



Esteban por su parte estaba disfrutando increíblemente las atenciones de su hija, estaba seguro que su amiga Cecilia le había instruido al respecto pues la chica le comía el pene con talento. El hombre sintió como el orgasmo se acumulaba en su miembro.



-Ohhh, Johana, que bien lo haces hija, ohhhh, siiii, me corro hija, Ahhhhhh.- gruño Esteban esperando que su hija se apartara pero esta se mantuvo firme y recibió toda la leche de su padre en la boca sin dejar escapar ni una sola gota. Johana se relamió los labios saboreando la corrida de su padre.



-Mmmm, que rica leche tienes, papi, creo que tendré que tomarla todas la mañanas.- dijo la chica con una pícara sonrisa.



Esteban seguía incrédulo ante lo que había sucedido y para mayor sorpresa aquello apenas estaba comenzando. Johana se puso de pie y tomo a su padre de la mano sacándolo del despacho.



-Espero que aun tengas energía para más. Les prometí a las chicas que te compartiría con ellas. – dijo llevándolo hasta su habitación.



Al entrar, Berenice y Cecilia estaban acostadas en la cama reponiéndose de su sesión.



-Vaya, ya era hora. Pensamos que te lo quedarías todo para ti sola.- comento Cecilia.



-Lo siento pero no pude evitar hacerle una mamada. Ahora ya he probado mi primera polla.- respondió Johana.



Cecilia se levantó de la cama y se acercó a Johana dándole un candente beso al llegar hasta ella. Esteban noto como su polla despertaba nuevamente ante ese erótico espectáculo que se apreciaba mucho mejor en persona.



-Mmmm, todavía tenías restos de su leche en la boca. Ansió probarla directamente de la fuente. Claro está si me lo permites- dijo Cecilia separándose de su amiga.



La chica tomo la polla de su padre y se la ofreció a su amiga quien ansiosa se arrodillo frente al hombre para apreciar mejor su verga.



-Nada como una buena verga madura.- dijo la joven y acto seguido le propino al hombre una mamada como solo ella sabía hacerlas.



No cabía duda que la chica tenía experiencia, a diferencia de su hija, Cecilia sabia como comer una polla muy bien. Logro introducírsela toda dentro hasta casi llegar a su garganta y luego la saco para introducirla una y otra vez en su hambrienta boca.



Cecilia interrumpió un momento sus labores para llamar a su otra amiga.



-Berenice ven aquí a ayudarme. Oh, vamos, ¿para qué te cubres si ya te ha visto desnuda?- dijo la joven al ver que su amiga había tapado su desnudez con una sábana.



Tímidamente la dejo caer al suelo exponiendo su cuerpo desnudo ante el padre de su amiga. Se acercó hasta Cecilia y esta la hizo arrodillarse junto a ella. Tomando la polla de Esteban se la ofreció a la chica quien con pena le dio un par de chupadas a la gorda cabeza.



Cecilia obligo a Berenice a meterse la verga en la boca, la pobre chica solo pudo llegar hasta la mitad. Mientras Berenice se concentraba en el tronco Cecilia se dirigió hasta las bolas del hombre, lamiendo y acariciándolas con deseo. Luego se unió a su amiga y juntas cubrieron de saliva la polla del hombre.



Esteban estaba gozando como nunca antes, con su hija a su lado quien se masturbaba mientras veía como sus amigas le comían la polla a su padre. Esteban atrajo a su hija hacia él y le dio un apasionado beso, uniendo su lengua con la de ella mientras llevaba una de sus manos hasta su ansiosa concha.



Sintió como esta estaba completamente húmeda e introdujo un dedo dentro de ella haciéndola gemir. Acaricio su húmeda raja y con su pulgar froto su clítoris provocándole un increíble placer. Añadió un dedo más dentro de la raja de su hija dándole más placer.



Debajo de ellos las chicas compartían la verga del hombre, pasando sus bocas por esta y chupando juntas su hinchada cabeza besándose brevemente al hacerlo. Cecilia dejaba caer su saliva sobre la polla mientras Berenice le chupaba el tronco y probaba también la saliva de su amiga. Berenice descendió para chupar las bolas de Esteban mientras Cecilia observaba como padre e hija se besaban con lujuria y pajeaba la polla del hombre.



-Ahhh, que rico papi. ¿Te gusta cómo te chupan la polla mis amigas? Mmmmm, seguro que los hacen bien, siiii, llénalas de leche, papi, báñalas con tu semen, ahhh. Dijo Johana.



Esteban no pudo soportar más y sin previo aviso lanzo chorros de su semen hacia las sorprendidas chicas. La mayoría de su descarga cayo en la boca y rostro de Cecilia quien lo recibió todo con gusto y luego dirigió los últimos chorros hacia el rostro de Berenice, quien espero hasta que terminara para darle un par de chupadas más buscando saborear más de aquella leche masculina.



Berenice y Cecilia se besaron compartiendo la corrida de Esteban sin dejar escapar nada.



-Ahora viene lo bueno papa. Hemos decidido que serás tú quien nos quite la virginidad.- dijo Johana



-¿Están seguras de esto chicas? ¿En verdad es lo que desean?- pregunto Esteban.



-Claro que sí señor. Teníamos pensado usar un arnés pero teniendo tan buena polla a nuestra disposición es algo mucho mejor.- contesto Cecilia quien se le hacía agua la concha aquella verga madura.



-Si es lo que desean con gusto las complaceré.- dijo Esteban y se dirigió hacia su hija.



-No papa, nuestras invitadas primero. Luego me tendrás toda para ti solo.- dijo Johana riendo al ver la decepción en el rostro de su padre.



Resignado a tener que esperar para poder follar a su hija Esteban se dirigió a sus amigas quienes también eran dignas de follar.



Sin que le sorprendiera a nadie Cecilia se acostó en la cama abriéndose de piernas deseando ser la primera ser la primera pero Johana se opuso, alegando que Berenice merecía ser la primera. Esta sin embargo tenía algo que confesar.



-Ya no soy virgen. –dijo la chica ante la sorprendida mirada de los presentes.



-¿Qué? ¿Pero cómo es posible?- pregunto Johana.



-¿Recuerdan a mi primo al que le hice mi primer mamada? En realidad se trata de mi hermano, les dije que era mi primo porque no quería que me juzgaran pero viendo a Johana con su padre decidí decir la verdad. Luego de aquel día, casi siempre que nos quedamos solos en casa nos masturbamos juntos y se la termino chupando, pero creo que debido a nuestras pijamadas me calenté demasiado y lo convencí que me follara. Él fue muy tierno y considerado conmigo, lo disfrute bastante. Lo siento, sé que querían que perdiéramos la virginidad juntas pero aun así hay otra virginidad que puedo ofrecer.- dijo la chica y subiéndose a la cama se colocó en cuatro mostrándole su culo a Esteban.



-No te preocupes por nada, Berenice. Mientras hayas disfrutado no tienes que disculparte de nada ni tampoco ofrecer nada. Y es excitante saber que tienes sexo con tu hermano.- dijo Johana.



-Muchas gracias, Johana. Pero en verdad tengo deseo de que tu padre me folle y además tú sabes el placer que siento en mi culo.- dijo la chica.



-Si eso es lo que ella quiere no tengo ningún problema.- dijo Esteban ansioso de probar un culito virgen.



Johana tomo el lubricante y luego de tomar un poco se lo entrego a Ceci, esta lo vació en la polla de Esteban mientras Johana se encargaba de aplicarlo en el ano de Berenice.



Una vez terminado el hombre se dirigió hacia el culo de la adolescente y presiono su hinchada cabeza contra su ojete. Las chicas se encargaban de separar las nalgas de su amiga para facilitar la penetración. Con cierta dificultad la cabeza de la polla penetro en las entrañas de la chica haciéndola estremecer. El tronco se deslizo en su interior con lentitud por la estrecha cavidad mientras la chica hacia lo posible por aguantar como aquel pedazo de carne le arrebataba su virginidad anal.



Finalmente Esteban enterró toda su verga en aquel culito adolescente. Era algo maravilloso el sentir la estrechez de aquel ano alrededor de su polla. Esteban permaneció quieto esperando que la chica le indicara que podía moverse.



-Cielos, Bere, te la ha metido hasta el fondo. ¿Cómo te sientes?- pregunto Cecilia con curiosidad.



-Se siente un poco incómodo, es mucho más grande que sus dedos o mi cepillo. Pero creo que ya puede comenzar a moverse, señor.- contesto la chica.



Esteban obedeció y lentamente retiro su pene del culo de la chica para luego meterlo nuevamente. El ritmo fue aumentando poco a poco y la chica sintió aquel placer que tanto anhelaba.



El ritmo aumento y los gemidos de la joven también, quien estaba gozando sentir una verga en su culo.



-Ahhh, siii, métamela toda, siii, folleme con fuerza, cójame el culo con fuerza, ahhhh, que rico se siente tener una verga en mi culo, aghhhh.- gemía Berenice mientras apretaba las sabanas de la cama con fuerza.



Esteban tomo con firmeza las caderas de la chica y embistió con todas su fuerzas, metiendo y sacando su polla con rapidez y de paso propinándole un par de nalgadas que la hicieron gruñir de placer.



Las otras dos chicas se frotaban los coños emocionadas de imaginar que aquella enorme polla las penetraría después.



Finalmente Berenice exploto en uno de sus acostumbrados orgasmos soltando sus chorros sobre la cama.



Esteban siguió bombeando el ahora estrecho culo de Berenice hasta que el también alcanzo el orgasmo y vacío su corrida en el ano de la chica provocándole un orgasmo más al sentir los chorros disparados dentro de su culo.



Si fuera uno de sus encuentros casuales Esteban seguramente estaría al límite pero el saber que aún tenía 2 jóvenes hambrientas de polla a quien complacer le daba nuevo vigor y fuerzas, más el hecho de saber que una de ellas era su hija.



-Muy bien, ahora me toca a mí. Si es tan amable de recostarse, señor, tengo ganas de cabalgar su verga.- dijo Cecilia sumamente ansiosa.



Esteban obedeció sin rechistar, colocándose en posición con su aun erecto miembro apuntando hacia el techo.



Cecilia se subió a la cama y se colocó encima de él, alineándose con su verga la chica comenzó a descender lentamente, la gorda cabeza toco contra su virgen raja y poco a poco penetro en ella. Cecilia se estremeció al sentir aquel invasor chocar contra su himen y respirando profundamente se enterró el resto de la polla de Esteban de un sentón. El dolor no fue tan grande como creía y permaneció quieta un momento mientras su coño se ajustaba ante aquel fierro de carne.



Con leves movimientos la chica comenzó a mover sus caderas hacia adelante y atrás.



Como siempre la chica disfrutaba tener el control y ser ella quien llevara el ritmo del encuentro le hacía disfrutarlo aún más.



-Ahhh. Siii, que rico, esto es increíble, que buena polla, me encanta, siiii.- gemía la chica cabalgando a Esteban.



La joven cambio el ritmo y ahora se dedicaba a ir de arriba hacia abajo sobre la verga del hombre.



Sus senos se movían al vaivén de sus caderas y Esteban los atrapo con sus manos, apretándolos con fuerza. La chica estaba loca de placer mientras el hombre enterraba su polla dentro de ella y jugaba con sus pechos. Llevo sus manos hasta las de este sobre sus tetas pidiéndole que las apretara con más fuerza.



-Ahhhh, que gusto, uffff, vamos, siii, asiii, que gozo, mmmmm.



Cecilia estaba tan inmersa en el placer que sentía montando aquella verga que no se dio cuenta cuando Berenice le susurro algo al oído de Esteban. Este asintió y atrajo a la chica hacia él, sujetándola firmemente. Cecilia no sabía que estaba sucediendo y solo pudo sorprenderse cuando sintió un líquido frio presionarse contra su ojete.



Volteando hacia sus espaldas observo que Berenice tenía puesto el arnés que habían comprado y vio a Johana con la botella de lubricante embarrándolo en su culo.



-No, ni se les ocurra, suélteme señor. No pueden hacerme esto.- dijo la chica buscando liberarse de los brazos de Esteban sin éxito alguno. Johana mientras tanto se encargaba de separar las nalgas de Ceci para permitir un fácil acceso.



-Esto es por todas las veces que te has aprovechado de mí.- dijo Berenice sonriendo y de un solo movimiento hundió el juguete dentro del culo de su amiga.



-¿Qué estás haciendo Berenice? No te atrevas, no lo hagas, no… AGGGGHHHH- grito Cecilia al sentir su ano invadido.



Sendas lágrimas brotaron del rostro de la chica al perder su virginidad anal. Sollozando cayó sobre Esteban quien pensó que tal vez se les había pasado la mano. Berenice no perdió el tiempo y empezó con el mete y saca en el culo de su amiga. Esteban escucho como los sollozos de Cecilia se transformaban en gemidos y uniéndose al compás comenzó a mover su pelvis contra la inerte chica.



Cecilia pronto se levantó nuevamente disfrutando su primera doble penetración.



-Aghhhh, esto es aún mejor, follenme los dos, que riiicooo, massss, más rápido, ohhhh siiii, masssss, massssss.- pedía la chica a gritos.



La chica ya había alcanzado un par de orgasmos cuando Esteban llego al suyo y vacío su contenido dentro de su coño.



Cecilia cayo rendida sobre la cama y Berenice se acostó exhausta junto a ella. Viendo a sus amigas completamente satisfechas, Johana se dirigió hacia su padre.



-Ahora si papa, soy toda tuya.- dijo sonriente.



Esteban levanto a su hija en brazos y despidiéndose de sus amigas la llevo cargando hasta su habitación. Al entrar Johana le dio un beso y luego la deposito en la cama.



La chica se abrió de piernas ofreciéndole su sexo a su padre quien sin pensarlo dos veces se lanzó hacia él.



-Ohhhh, que rico papito, masss, que delicia, ¿Te gusta mi coño? Mmmmm- dijo Johana



-Sí, hija, es delicioso, mmm que rico coño tienes, cariño.- contesto Esteban.



Esteban le comía el coño a su hija con lujuria, era increíblemente delicioso. Sus jugos no tardaron en brotar y su clítoris se hincho reaccionando ante la boca de su padre. Este no perdió el tiempo y lo chupo con ahínco haciéndola gemir de pasión. Johana no tardo en alcanzar el orgasmo vaciando su néctar en la boca de su padre. Una vez hubo bebido toda la corrida de su hija, Esteban se puso de pie preparándose para el tan ansiado momento.



Johana sonrió mientras observaba como su padre llevaba su polla hacia su virginal coño. El hombre froto la cabeza contra su raja, cubriéndola con los restos de la corrida de la chica.



-¿Estas lista hija? Avísame si te duele para detenerme.- dijo el hombre.



-Estoy lista, papa. Hazme mujer.- respondió la joven.



Al igual que con las otras chicas Esteban introdujo lentamente su verga en el interior de su hija hasta topar con su virginidad. El hombre hundió sus caderas con fuerzas enterrando su polla en lo profundo de Johana convirtiéndola en mujer. La chica soltó un gemido intenso mientras el pene de su padre se enterraba por completo dentro de ella. Un delgado hilo de sangre broto de su coño.



Padre e hija se miraron a los ojos antes de darse un apasionado beso. Johana rodeo con sus brazos a su padre atrayéndolo hacia ella deseando nunca dejarlo ir y que el momento nunca terminara. Esteban comenzó a mover sus caderas, metiendo y sacando la polla del coño de su hija cuyos gemidos rompieron el silencio de la habitación.



-Ahhhh, si papi, métemela toda, que ricooo, ahhh, masss papa, masss.- gemía Johana.



-Ughhh, tómala toda hija, goza la verga de papi, ufffff, siiiii.- gimió Esteban.



Finalmente padre e hija habían logrado lo que tanto anhelaban. A diferencia de como había follado a sus amigas, Esteban estaba haciéndole el amor a su hija. Johana estaba gozando como nunca, estaba completamente feliz de que su primera vez fuera con su padre.



-¿Te gusta la verga de papi? ¿Te gusta tenerla dentro hija?-



-Sí, papi, me encanta, quiero tener tu verga siempre, quiero que me folles todos los días, ufffff, mas papi, masss, no paresss. Como deseaba esto, papa.-



-También yo corazón, te follare todos los días, ummmm, siiii, que rico coño tienes, cielo. Ahhhhh. Me corro hija.



-Dentro de mi papa, lléname con tu leche, ahhhh, yo tambien me corroooo.



Padre e hija estallaron llegando al orgasmo, la leche de Esteban salió disparada dentro del coño de su hija llenándola por completo.



-Te amo papi.- dijo Johana.



-Y yo a ti, hija.- respondió Esteban.



Completamente exhaustos se fundieron en un cálido beso y pronto quedaron profundamente dormidos abrazados y felices.



Desde esa noche las chicas acudieron todos los fines de semana para disfrutar con Johana y su padre. Esteban empezó a hacer más ejercicio para aumentar su resistencia para poder complacer a las tres jóvenes hambrientas de sexo.



Además de sus fiestas semanales, Johana y Esteban follaban todas las noches y dormían juntos como pareja. Para celebrar su primer mes juntos Johana le regalo su culo a su padre. Esteban estaba extasiado cuando penetro el ojete de su hija hasta llenarlo con su leche.



Los años pasaron y Berenice y Cecilia emprendieron sus propios caminos.



Berenice se convirtió en actriz porno haciéndose famosa. El sexo lésbico y el anal eran sus favoritos pero también comenzó a participar en todo tipo de prácticas como lluvia dorada, orgias y sadomasoquismo.



Cecilia hizo de su fascinación por los hombres maduros un estilo de vida. Nunca faltaban señores dispuestos a cumplirle todos sus caprichos a cambio de disfrutar de su voluptuoso cuerpo.



Gracias al internet Esteban y Johana encontraron otras parejas incestuosas como ellos. Descubrieron un hotel en una playa cercana que se había especializado en ese tipo de relaciones, proveyendo la privacidad que necesitaban.



Esteban invirtió en aquel hotel hasta convertirlo en un lugar de lujo. El y su hija acudían con regularidad para disfrutar las excitantes orgias familiares que sucedían en su interior. Incluso Berenice y su hermano acudieron con ellos un par de veces.



Un día se encontraba con su hija disfrutando de la playa cuando observo a una madre con su hijo pasar junto a ellos. Podía notarse cierta tensión sexual entre ellos y por las miradas que el chico le daba a la mujer parecía que aún no llevaban nada a acabo.



Esteban le comento a Johana al respecto y ambos se dirigieron para hablar con ellos. Cuando llegaron la mujer se encontraba sola y el hijo se estaba bañando en el mar.



Los invitaron a asistir a sus acostumbradas reuniones pero la mujer declino la oferta alegando que no eran esa clase de pareja.



Disculpándose se apartaron regresando a su paseo. Un par de horas después Esteban observo como la mujer le hacía una paja a su hijo hasta que este escupió su leche en la arena. Sonrió al verlos pasar y pensó que sería cuestión de tiempo antes que terminaran juntos. Entonces podrían disfrutar de las delicias del incesto.


Datos del Relato
  • Categoría: Incestos
  • Media: 10
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