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Concluye la historia.
Desnuda, me senté en la cama, acerque la lap-top junto con la mesa escritorio, el solo hecho de encenderla, trajo humedad a mi entrepierna, cuando las primeras imágenes llegaron mi clÃtoris estaba erguido, sobresaliendo de mis labios mayores, mi sexo se abrÃa como flor en busca del sol de mediodÃa, cuando abrà la primera de las páginas visitadas por mà la noche anterior mi mano izquierda acariciaba y abrÃa buscando humedad para llevarla a mi clÃtoris ansioso. Cuando dio inicio el video que seleccione, mis pezones erguidos invitaban a mis manos a apretarlos, con las yemas de mis dedos, apreté y estire hasta provocarme dolor intenso que enviaba chispazos de electricidad al interior de mi vagina que empezaba a palpitar, obligaba a las paredes de la misma a contraerse en espera de apresar a mi dedo que ya se deslizaba perdiéndose en mi interior.
Cuando en el video el padre apartaba las piernas de la hija para penetrarla, las mÃas se abrieron para hacer más profunda mi masturbación, poner en palabras las sensaciones que corrÃan de mi vagina a mis senos y de estos a mi cerebro, seria impreciso, solo basta decir que mi placer llego en oleadas y que rÃtmicamente me llevaban de una a otra ola de espasmos y derrames, mi satisfacción fÃsica se licuo y corrÃa velozmente entre mis piernas, no pude soportarlo, querÃa ver la escena de la penetración y mis ojos se entrecerraban, recogà mis piernas, atrape con ellas mi mano, mis dedos seguÃan moviéndose, me estaba corriendo como una fuente, sentà a mi ano empezar a abrir y cerrar acompañando mis espasmos vaginales, mi clÃtoris empezó a ser hipersensible al tacto, tuve que renunciar a seguir moviendo los dedos, saque mi mano y lleve a mis labios los dedos que me habÃan hecho gozar tanto, su sabor, que era el mÃo me encanto.
Cuando pude volver a enfocar con claridad, el padre tenÃa las piernas de la hija en sus hombros la penetraba y se movÃa rápidamente, las manos de él iban de la cintura a los senos, los apretaba se inclinaba a morderlos, yo desee sentir lo mismo, con las dos manos lleve uno de mis senos a mi boca, chupe el pezón para finalmente morderlo, esa simple acción me provoco un orgasmo más, cerré mis ojos semiinconsciente al abrirlos nuevamente la hija se colocaba en cuatro a la orilla de la cama, levantaba su grupa y le ofrecÃa ambos agujeros a su padre, el deslizo su enorme miembro a lo largo de toda la hendidura, metió el pene en la vagina mientras dos de sus dedos abrÃan su culito, lo que siguió fue una enculada fabulosa, la hija gemÃa y pedÃa que le diera más fuerte, cuando el movimiento logro una velocidad endemoniada, saco la herramienta la sacudió varias veces y derramo sobre la espalda de la hija dos o tres chorros de leche que la hija con sus manos llevo a sus labios, ansiaba en mi interior conocer ese sabor, lleve mi mano a mi vagina y recogà la humedad que me escurrÃa, chupe mis dedos y volvà a tener un orgasmo, la masturbación era fÃsica y mental, seguÃa corriéndome y parecÃa que no podÃa parar, mis manos siguieron funcionando y me llevaron solas a volver a abrir otro video.
Por error o porque asà lo marcaba mi destino ahora se abrÃa el video de incesto de madre e hija, el parecido entre ambas era asombroso, la madre empezó acariciando el cuello y la espalda de la hija, le besaba el lóbulo de las orejas metÃa su lengua y la deslizaba de ahà hasta su boca, se besaron ardientemente intercambiaron salivas y mutuamente empezaron a frotarse los senos mientras que sus manos apretaban simultáneamente sus nalgas haciendo que sus pubis se juntaran, sentà correr el deseo nuevamente, no pude evitarlo y mi mano nuevamente se perdió entre los labios de mi vagina, al hacerlo mi clÃtoris recibÃa el frotamiento insistente de mis dedos, goce, goce, suavemente mi fuego comenzó a circular por toda mi sangre, llevaba placer de mi corazón a mi cerebro, no obstante, mis pezones se mantenÃan duros y anhelantes de caricias, con la otra mano movà el indicador para buscar otro video.
Habiendo empezado a las doce del dÃa, para las seis de la tarde, me sentÃa agotada pero febrilmente excitada, decidà meterme a bañar, la caricia que el agua me ofreció, no hiso más que calmarme temporalmente, después fueron las mismas gotas las que me llevaron a acostarme en el piso y ofrecer toda mi vulva al repetitivo golpeteo de las gotas sobre mi clÃtoris, me deje llevar al limbo del placer, mi corrida fue espectacular, cuando no pude soportar más, me acune yo misma y pase del orgasmo a las lágrimas, solloce quedamente y me puse en pie cuando el agua empezó a ser muy frÃa.
¿Qué estaba pasando conmigo? ¿Por qué pase de una chica tranquila a una masturbadora compulsiva? ¿Cuándo cambie tanto? ¿El cambio era para bien? No, no tenÃa una respuesta precisa para estos planteamientos, mis ojos estaban enrojecidos, mis labios y mi boca secos, todos mis lÃquidos se habÃan salido por mi vagina, como si mi madre lo hubiera intuido, llamo a mi puerta: -¡Hija, necesitas comer algo! ¡Aquà te dejo una charola, con comida! Por favor abre y tómala, me voy.
Escuche sus pasos que se perdÃan en el pasillo, me decidà y abrà la puerta lo suficiente para recoger del piso la charola, venia también con una jarra de lo que pensé era jugo, cerré nuevamente y puse el seguro, me quite la bata de baño y me puse una camiseta encima, sin bragas, me dispuse a comer.
La jarra contenÃa vino casero con frutas picadas y cubos de hielo que le daban un nivel de frescura refrescante, bebà dos vasos casi de tirón, deje las frutas a un lado, comÃ, el efecto del vino, llevo calor a mi sangre, por si misma mi vagina recibió la señal de mayor flujo de sangre en mi cuerpo, empecé a sentirla palpitar, ya estaba inflamada ahora mi clÃtoris no era tan visible, tome los trozos de fruta entre mis dedos y antes de llevarlos a mi boca los pase por mi vagina, su frescura provoco una sensación gratÃsima, los lÃquidos empezaron a fluir, la fruta me supo más sabrosa que siempre, parte de mis aromas también la enriquecieron, bebà dos vasos más de aquel vino y me sentà saciada, la experiencia era diferente, me sentà a gusto y me entretuve largo rato acariciándome con las frutas y comiéndolas, me encanto acelerarme y parar evitando que mi orgasmo llegara, asà me subà y baje yo misma, mi ano palpitaba a contrapunto de las contracciones de mi vagina que en momentos se habrÃa anhelante en busca de una herramienta que la llenara y la satisficiera, comencé por vez primera a desear un hombre y la herramienta que llevan entre las piernas, decidà seguir viendo videos de relaciones incestuosas, no sé cuántos más vi, solo les puedo decir que goce en forma continua por más de cinco horas.
A la una de la mañana, decidà bañarme nuevamente, el agua caliente, mitigo un poco la fatiga, SalÃ, me seque y me envolvà en una pijama afelpada, puse una cobija adicional y tratando de mantenerme fresca y caliente me dispuse a dormir, tenÃa que dar una respuesta y querÃa estar bien dormida para enfrentar a la familia al dÃa siguiente.
No tuve sueño tranquilo, soñé penes penetrando vaginas y culos, bocas mordiendo y chupando senos, bocas llenas de semen que corrÃa por vergas infinitamente grandes, nalgas mordidas y vaginas chupadas y llenas de semen, fue un collage de los cuadros más ardientes que llenaban mi mente, desperté a las nueve y media, entre a bañarme nuevamente pues sentÃa mi cuerpo entero pringoso de sudor, mi pijama mostraba humedad en mi entrepierna.
SalÃ, me arregle con maquillaje ligero, me peine superficialmente, me pinte los labios suavemente, me vi al espejo y decidà que estaba lista, debÃa bajar y darles mi respuesta.
Como si hubieran estado esperando desde el dÃa anterior, encontré en la mesa del comedor a toda la familia, -¡Hola a todos! Dije con la mejor de mis sonrisas, todos contestaron, sus miradas se quedaron mirándome, no fui a mi lugar en la mesa, decidà caminar al derredor de la misma al tiempo que empecé a hablar, por lo mismo todos se giraban con miradas ansiosas queriendo conocer mi respuesta.
-¡Mama, Papa, hermanos! Empecé, sé que la circunstancia que provoco que me plantearan el dilema, es puramente sentimental y que tal vez tenga que ver con deseos de integrar una mejor y más grande familia, -principalmente tú, mama, quiero decirles que he tomado una decisión, ¡Acepto darle uno o más niños a esta familia! Con una sola condición, -¿Cuál? Preguntaron casi a coro, mi madre se paró de su silla, -¡Siéntate! Le dije en un tono decidido, como nunca habÃa usado con ella, -¿Qué quieres? Pregunto mi padre, seguà caminando pues me encanto el hecho de que me fueran siguiendo con la mirada, mis hermanos me miraban casi con la boca abierta, hubiera querido reÃrme, pero solo sonreÃ, -¡No quiero nada especial! Dije, mi madre me pidió uno o dos niños, de mi padre o de mis hermanos, se harán, pero con mis reglas, no puedo favorecer a ninguno pues les quiero por igual, hacer un hijo con alguien especifico, nos hará sabedores de ello y los demás pudieran no quererle igual, por lo tanto, la primera y única regla será: Todos los dÃas de mi mayor fertilidad, haremos el sexo, buscaremos que me embarace, pero…
Las miradas, estaban fijas en mÃ, en los ojos de mi padre se adivinaban brillos de deseo, al menos yo los sentÃa asÃ, mi madre me veÃa con una sonrisa y su cara de felicidad que bien conocÃa, mis hermanos, me miraban sin dar crédito a mis palabras, lleve mis manos al nudo de la bata que llevaba, la desanude y la deje caer de mis hombros hasta mis pies, ya totalmente desnuda termine la frase que habÃa dejado pendiente…
Los tres hombres de esta casa, harán el amor conmigo, los tres me penetraran y dejaran dentro de mà su semilla, mi madre supervisara que asà sea, Solo Dios sabrá quién es el Padre.
¡Hubieran visto sus caras! Eran todo un poema, iban desde el asombro a la lujuria extrema, más cuando contoneándome, camine en forma provocativa hacia mi padre, me incline y le ofrecà mis senos, me separe caminando hacia atrás, pase a ofrecérselos a Iván, me quite cuando sus manos se levantaban queriendo tocarles, avance un poco y ya estaba ante Adrián, le abrace por la cabeza y la recargue entre mis senos, le permità aspirar el aroma de mi perfume, le solté cuando sus labios se insinuaban en mi pezón derecho, camine hasta mi madre, abrió sus brazos en forma invitadora, me senté en sus piernas y la deje que me abrazara, busque sus labios y tÃmidamente con mi lengua sobresaliendo penetre su boca y no me separe hasta que la suya penetro la mÃa.
-¡Gracias, hija mÃa! Dijo cuándo rompimos el contacto de nuestras bocas.
-¡Gracias a ti madre mÃa! ¡Gracias por este regalo! ¡Tenemos todo lo que podemos desear en casa! ¿Si algo te incomoda?, es el momento de decirlo ahora, estoy lista para empezar.
Al quitarme de mi madre, me arrodille entre las piernas de mi padre, busque entre su bragueta mi anhelado trofeo, al tomarle entre mis manos pude apreciar su buen tamaño ya que lo encontré semierecto, con el primer contacto con mis labios vibro y se levantó más a provocarme, lo metà de un golpe a media boca, hice presión con mis labios corriendo la piel sobre la cabeza, mi lengua jugo con la punta y trate de meterla por su hendidura, lo sentà crecer por completo y cuando lo saque de mi boca brillaba majestuoso con mi saliva, me levante, para dejarme caer entre sus piernas, sintiendo la firmeza entre la rajada de mis nalgas, con las manos hice señas a Adrián e Iván a que se acercaran, ambos se aproximaron sin decir palabras y ya empezando a desnudarse, ambos me ofrecieron sus penes en todo su esplendor, con ambas manos tome a cada uno de ellos, di un beso y una chupada similar a cada una de las majestuosas herramientas que se me brindaban.
Mi padre se abrazó a mi cintura y subió sus manos a mis senos, busco besarme tras las orejas, chupaba y besaba por igual mi cuello y mi espalda, cada acción llevaba fuego a la hoguera que entre los cuatro encendimos, me puse de pie y el pene de mi padre latigueo como buscándome, tome del pene a mis hermanos y los fui llevando hasta la sala, mi madre despejo el espacio de la mesa, yo me tendà de espaldas y me abrà de piernas en una pose más que sugerente donde mi vulva se ofreció a todas las miradas.
-¡Mójala madre! Dije señalando mi vagina, mi madre se arrodillo a mi lado y dejo caer saliva entre mi pubis, con su mano la llevo a la unión de mis labios, descubriendo mi clÃtoris retador ansioso ya de caricias, -¡Asà no! Dije, ¡Usa tu boca! Mi madre con una ligera mueca de disgusto se inclinó y metió su cabeza entre mis piernas, beso mi vagina como lo habÃa hecho con mi boca, su nariz toco mi clÃtoris y me hizo estremecer, ¡Lame! Ordene y hazlo rápidamente finalice, con la orden me empecé a mojar con mis propios flujos, de pie, rodeando la mesa, los tres hombres de la casa, agitaban sus penes a diferentes ritmos, desde mi perspectiva podÃa apreciar mejor sus tamaños asà como de sus enormes bolsas testiculares, los tres con mirada lujuriosa veÃan la escena.
Escogà a Iván como mi primer amante, su verga debÃa tener un poco más de 17 o 18 centÃmetros y no era muy gruesa, ideal para mi primera vez, yo no sabÃa que también seria para él la primera mujer, no obstante, con mucha seguridad se dejó caer sobre mÃ, su boca busco ansiosa la mÃa, apoyándose en sus rodillas y en una de sus manos, con la otra trato de buscar penetrarme, tres cuatro movimientos y no consiguió hacerlo, -¡Madre, guÃalo tú! Dije rompiendo el beso, la mano de mi madre tomo la verga de Iván y la acomodo entre mis labios, la tallo una o dos veces contra mà clÃtoris y la flor de mà femineidad se abrió entera para recibir el dulce ataque, de un solo embate entro más de la mitad hasta que choco con la barrera de mi virginidad, salió un poco para tomar impulso y de un golpe de cadera, me penetro por completo, sentà como que algo habÃa tronado, el sonido llego a mis oÃdos, como en eco, como cuando vas al dentista, Iván, se quedó quieto, era mucha su ansiedad y sin moverse empezó a correrse en mi interior, lo deje terminar y lo empuje levemente para que saliera, me habÃa dejado insatisfecha, no era para nada lo que esperaba de mi experiencia nacida en los videos, hice una seña con los ojos a mi padre, de inmediato tomo su lugar entre mis piernas, empezó besando mi vientre y subió hasta mis senos, mordió y chupo mis pezones y eso despertó nuevamente mi necesidad de satisfacción, por mi experiencia previa, me moje, lo jale por el cuello y le lleve a mi boca, intercambiamos lenguas y salivas por largo rato, sentÃa su miembro endurecido en mi vientre, se levantó y la mano de mi madre se encargó de llevarlo hasta mi gruta sin habérselo pedido, mi padre volvió la cabeza a mirarla y ambos sonrieron, se besaron y repentinamente se dejó ir contra mi vagina que se habrÃa ansiosa.
La verga de mi padre debÃa tener los veinte centÃmetros y era más gruesa que la de Iván, de inmediato, sentà la diferencia ya que cada pliegue de mi vagina lo sentà recorrerse y amoldarse a ese nuevo invasor, mis espasmos lo apretaban anhelantes, con toda su experiencia, mi padre empezó a moverse lentamente de afuera hacia adentro, cuando estaba todo adentro se tallaba contra mi pelvis y oprimÃa mi clÃtoris que en forma retadora salÃa a su encuentro, esos movimientos me llevaron a mi primer orgasmo con la penetración, le abrase fuertemente sintiendo delicioso como mis pezones se oprimÃan con la firmeza de su pecho, mi madre al ver que disfrutaba, empezó a acariciarlos a mis costados, mi padre cerro los ojos y se concentró en su movimiento, empezó un mete y saca a alta velocidad, mi clÃtoris vibraba y yo me subà a un tiovivo de emociones, orgasme dos o tres veces en el proceso y empecé a sudar, por fin estaba gozando como en los videos, subà mis piernas y las coloque en la cintura de mi padre como si no quisiera que se moviera, al hacerlo, mi vagina recibió con mayor Ãmpetu los golpes de pelvis, mas chispazos eran enviados a mi cerebro, mis orgasmos eran más cortos pero estaban ligados uno al otro en forma continua, repentinamente, el miembro dentro de mà se endureció mas y lo sentà descargar en el fondo sus potentes chorros de leche, conté cuatro latigazos y mi padre tembló sobre de mà en sus últimos vaivenes, dejo caer todo su peso y me privo un poco del aire de mis pulmones, se retiró a señal de mi madre que le acariciaba la espalda, cuando salió de mi fue a ella y comenzó a besarla y acariciarla sobre su ropa, sobo sus pechos y su trasero, cuando recupere el ritmo de mi respiración, busque con la mirada a Adrián, estaba atento y muy dispuesto, la barra de carne que veÃa cabeceaba como si tuviera vida propia, debÃa tener al menos 25 centÃmetros y era casi tan gruesa como mi muñeca, justo para un final feliz de mi primera experiencia.
Adrián a pesar de la ansiedad que mostraba, también tenÃa un brillo lujurioso en su mirada, se arrodillo entre mis piernas y comenzó a acariciarme toda, sobaba mis senos y se ensañaba pellizcando mis pezones, estirando de ellos hasta que los veÃa crecer y endurecerse, su boca iba en sentido inverso a sus caricias manuales, chupo y mordió los senos enteros y los pezones, mordió y lamio mi cuello, mis hombros, el canalillo entre mi senos y mi vientre mismo, no deje que su boca bajara a mi vagina porque sabÃa que la encontrarÃa llena de semen, -¡En otra ocasión! Dije suavemente a su oÃdo, comenzamos a besarnos, nuestras lenguas jugaban con la pasión, nos llevaban a las puertas del paraÃso, la mÃa le enfrentaba, para luego ceder el espacio a la suya que recorrÃa el interior de mi boca, disfrutaba el sabor de su saliva, era como un elixir afrodisiaco que me hacÃa desear más de él, empecé a distinguir el enorme gusto que cada lengua despertaba en mÃ, dentro de la experiencia, no sentà cuando el miembro de Adrián ya se habÃa posesionado de mi entrada vaginal, mi humedad se hizo una con la que habÃa colaborado mi padre, a pesar del húmedo beso que ofrecà a la cabeza de su pene, no estaba preparada para la sensación de plenitud que me invadió al estar llena completamente y mis labios vaginales estirados al máximo, descapucharon totalmente a mi clÃtoris que se erguÃa involuntariamente dispuesto a enfrentar nuevamente la batalla de placer. No miento al decir que sentà cada uno de los centÃmetros con que la naturaleza le habÃa dotado. Disfrute su recorrido y sentà como mi vagina se ceñÃa a su miembro como un guante de piel y cada uno de mis pliegues se distendÃa para poder recibirlo en su totalidad, al llegar a tope en el exterior, su pubis fricciono mi clÃtoris, se quedó quieto dentro de mi esperando tal vez por alguna queja de mi parte, lo que encontró fue un movimiento involuntario de mi vagina y de mi útero que lo sorbÃan al interior, como si fuera posible llevarlo más adentro.
Quieta, deje que mis músculos internos lo apretaran, afloje mis piernas y de un solo movimiento las lleve hasta pasar sus hombros y cruzarlas suavemente tras su cuello, el efecto que este movimiento provoco en mi pecho un suspiro cuando expulse el aire que guardaba en mis pulmones, mi diafragma bajo y me hizo apreciar toda la magnitud de su penetración, pude distinguir el fin de mi vagina y el inicio de mi útero que con espasmos le daba la bienvenida, Adrián, empezó a columpiarse, al principio lentamente, me dejaba disfrutar por completo de la empalada, cuando cobro conciencia del cálido abrazo que le daba, comenzó a moverse muy lentamente de adentro hacia afuera, Ahà sentà que nada ni nadie podrÃan penetrarme más profundamente, mi cuerpo sentÃa una enorme sensación de vacÃo cuando por sus movimientos salÃa para luego penetrar más violenta y profundamente, aumento la velocidad en decenas de veces, la fricción hacia que una sensación de calor invadiera mi vagina y por lo mismo todas mis partes se inflamaran de ese fuego al grado que el calor hacia que mis propios jugos los sintiera como un bálsamo lubricante y vivificador, sentÃa correr por la rajada de mis nalgas la humedad, al mismo tiempo uno de los dedos de las manos de mi madre se empezó a insinuar en mi trasero corriendo a lo largo de los labios externos de mi vagina hasta llegar al clÃtoris que vibro al recibir tal caricia, las mujeres podrán entender como desde ese momento goce mis orgasmos, no sé si fueron dos o diez, o uno solo continuo con subidas y bajadas, solo sé que goce más que todo lo que habÃa gozado en las últimas 36 horas.
Me desmaye de placer, era una experiencia que habÃa superado con creces cualquier expectativa que mi mente calenturienta hubiera fabricado mientras me masturbaba viendo videos, cuando volvÃa en mi sentà las caricias y besos que mi madre me daba, besaba las comisuras de mis labios más que nada para sentir mi respiración, mi cuerpo no respondÃa a los estÃmulos que recibÃa, vi en los rostros de los cuatro la preocupación, solo les sonreà dejando caer mis parpados mientras un sueño de bienestar y agotamiento me llevaban a disfrutar de los placeres del post-orgasmo, debo confesar que en futuras ocasiones, esta pesadez y somnolencia me invadÃan proporcionalmente a la cantidad de veces que hubiese gozado.
Adrián habÃa gozado dentro de mÃ, más tarde me confeso que nunca habÃa sentido tantas emociones y que habÃa soltado al menos cinco potentes chorros de esperma y que sintió como nunca antes como los espasmos de mi vagina y mi útero le exprimÃan en la sensación de succión.
Mi madre solicita me acompaño a mi recamara y me metió a la regadera, después de un minuto ya estaba a mi lado y me enjabonaba la espalda y mi cuello, volteando a mirarla vi tanta ternura en su cara que la bese en los labios y nuestra unión se fue encendiendo, habÃa pasión en sus besos, ansiedad, desesperación, yo habÃa gozado hasta el desmayo y ella solo habÃa sido testigo, lleve mi mano a su vagina y la encontré húmeda y receptiva, abrió sus piernas y dejo a mi mano acariciarla, solo talle su clÃtoris un par de veces y ella convulsiono, una enorme cantidad de flujo lo confirmo al tiempo que sus rodillas se doblaban haciendo casi que se arrodillara.
Como sea terminamos de bañarnos mientras le decÃa que las próximas veces, se requerirÃa más de su participación, ella solo contesto: -Como tú quieras, hija mÃa.
Dormà de un tirón, no hubo imágenes ni sueños, ahora conocÃa de primera mano las emociones del sexo, me estire en mi cama y descubrà que de mi interior escurrÃan flujos, tome un poco entre mis dedos y los olÃ, indudablemente eran residuos de espermas, el baño no habÃa sido profundo, el olor debÃa ser del coctel de pasión que habÃa recibido, más adelante aprenderÃa a distinguir el aroma de cada uno de ellos.
Solo eran las seis de la tarde y me sentà hambrienta, me puse solo la bata sobre mi cuerpo desnudo y baje, ellos estaban reunidos en la sala, ya habÃan comido y en sus rostros habÃa sonrisas pero expectación, mi madre me ofreció comida y todos me siguieron al comedor, mientras comÃa, hable para exponer mis ideas y deseos asà como las reglas básicas que según yo debÃamos seguir, debo aclarar que no hubo interrupciones y solo gestos y rostros de admiración y morbo según les fui diciendo:
Mama, Papa, hermanos, este dÃa, ya vivimos el inicio de lo que será la tarea más importante de esta familia que es tener un nuevo miembro de ella.
Por lo tanto, debo decirles que ahora nos debemos de apegar lo más posible a las siguientes reglas, todos tenemos que participar, esta mañana fuimos egoÃstas con mama ya que ella no recibió nada de atención y es por ella que estamos aquÃ, a partir de este momento los hombres de la casa, deberán amarla a ella primero, es decir, la penetraran y la utilizaran a su gusto y conveniencia, haciéndole gozar en las formas que ella quiera, solo al momento de eyacular, lo harán dentro mÃo, ninguna corrida para ella excepto la de mi padre en la intimidad de su habitación, mientras estemos juntos, los tres hombres deben gozar haciendo lo que quieran con nosotras, pero solo yo seré la receptora de sus espermas.
Entre bocado y bocado les dejaba caer la información, se miraban entre ellos y yo disfrutaba su desconcierto.
A partir de este momento y hasta que sepamos que indudablemente estoy embarazada, siempre recibiré al menos una eyaculación de cada uno de los hombres de la casa, no aceptare por separado a ninguna presión para hacerlo sin que los demás participen, una vez embarazada, tocara a cada uno de nosotros decidir con quién pasar la noche, nadie podrá negarse a los deseos de otro y solo dejaremos descansar a mama los dÃas que tenga su periodo o hasta el momento en que medicamente me sea imposible atender a todos y cada uno de los hombres.
Si tenemos éxito y Dios nos concede un hijo, debemos jurar que nunca buscaremos por ningún medio médico o cientÃfico saber quién es el padre real, siempre será un hermano más de esta familia.
Puse mucho énfasis en las últimas palabras y después cada uno juro que las reglas se cumplirÃan en todo momento aunque detecte un poco de disgusto en el semblante de mama.
Como si fuera parte de un ritual, me puse de pie y deje caer la bata de mi cuerpo, me agache por ella y la acomode sobre la silla, camine lentamente hacia mi madre y lentamente le abrace y empecé a desnudarla, a los ojos de todos, se mostraron sus amplios senos rematados por grandes pezones rodeados de aureolas rosadas llenas de pequeñas pecas, su cintura bien marcada a pesar de ser amplia daba paso a sus amplias y rotundas caderas donde destacaba de inmediato un redondo y protuberante trasero, su pubis poblado de rizos de bello en color miel sobresalÃa de su vientre mostrándose carnoso y apetecible, ahà dirigà mi mano y oprimà buscando con los dedos esperando encontrar humedad que no habÃa, -¡Tranquila madre, tranquila! Relájate y disfrútalo, participa conmigo y con toda la familia, hagamos de esto una experiencia de amor.
Fui al lado de Iván y tomándolo de la mano lo acerque a nuestra madre, creà ver una sonrisa en sus labios y aunque su mano temblaba, le atrajo hacia él y comenzó a besarle en el cuello, mi madre cerro sus ojos levantando su cabeza al techo, después de un momento sus bocas se encontraron y comenzaron a besarse con inusitada pasión, dÃas más tarde Iván me confesarÃa en la intimidad de mi cuarto que la fantasÃa de su vida era acariciar y besar a nuestra madre y que muchas veces habÃa sido la culpable de sus masturbaciones, ahora estaba ahÃ, delante de nuestro padre y hermano viviendo gozosamente la experiencia, cuando voltee a ver a mi padre y a mi hermano Adrián, ambos estaban desnudos y sus herramientas casi estaban totalmente erectas, en mi interior mis flujos comenzaban a fluir, todo era excitante, como un bello sueño.
Seguimos con la mirada a mi madre e Iván que se recargaron en el sillón, Iván chupaba y lamia los senos de ella en forma reverente, ella con los ojos cerrados le dejaba hacer mientras su mano ya apresaba su endurecido miembro que cabeceaba entre sus dedos, con mucha habilidad de parte de ella, se fue recostando y colocando a mi hermano entre sus piernas al tiempo que le dirigÃa hacia su centro de placer que se abrÃa totalmente ofrecido a su joven invitado, la hendidura de mi madre se notaba amplia y ahora si brillante de la humedad que se requerÃa, de un solo movimiento Iván llego al fondo impidiéndonos ver más, lentamente se movÃa de dentro hacia afuera, levantaba su cabeza con los ojos cerrados disfrutando el cálido ayuntamiento, a mi espalda se colocó mi padre y comenzó a acariciar mis senos que abrazaba con ternura y pasión, beso tras mis orejas y mi cuello, prepárate me dijo, me ayudo a recostarme en otro sillón, subió mis piernas mientras me habrÃa dispuesta a recibir a Iván cuando fuera a correrse.
Contra la idea de que fuera rápido, mire con atención que los movimientos lentos de Iván contrastaban con la angustia y casi desesperación con que mi madre se movÃa, como si quisiera que rápidamente todo terminase, estaba equivocada pues mi madre habÃa gozado por todo el morbo de la situación y porque a pesar de nunca confesarlo Iván era su hijo favorito y más tarde me contarÃa que le recordaba a mi padre en su juventud, y que con sus besos volvió a sentirse joven. Ella empujo a Iván por los hombros y este le dejo, su miembro salió brillante por la humedad recogida yo acaricie un poco mi clÃtoris y confirme que ya estaba más que dispuesta, Iván se deslizo entre mis piernas y me penetro en un solo movimiento, sus embestidas fueron más rápidas que la vez primera y duro mucho más, se movÃa con más facilidad y la fricción hizo que yo gozara, nuestros cuerpos se apretaron al momento que sentà su derrame en mi interior, cuando su respiración se normalizo, me beso tiernamente en los labios mientras salÃa de mÃ, quede colocada en la misma postura en espera de la siguiente inyección de semen.
Mi padre habÃa estado acariciando a mi madre y como si supiera el orden de los acontecimientos se apresuraba en comerle los labios y los senos, se veÃa el amor con que lo hacÃa, la coloco sobre sus piernas y la penetro sentado como estaba, con la mano derecha acariciaba su clÃtoris y con la izquierda apretaba sus senos mientras sus bocas se buscaban ansiosas, de repente mi madre se colocó en cuatro sobre el sillón ofreciendo una vista inmejorable de su ranura brillante por sus flujos, mi padre de pie la penetro con fuerza y se apretó a ella tomando entre sus manos los senos colgantes, sus movimientos de apareamiento eran rápidos e intensos, se escuchaba el chocar de sus carnes, mi madre gemÃa con mayor intensidad y mi padre salió de ella rápidamente y colocándose entre mis piernas casi se corrió a los primeros minutos, a pesar de que no pude disfrutarlo le abrace y busque su boca nos besábamos tiernamente cuando los gemidos de mi madre nos hicieron separarnos.
Mi hermano Adrián no habÃa podido esperar más, cuando mi padre salió de mi madre, dejo sus orificios al aire y casi de inmediato le habÃa penetrado, la enorme herramienta de Adrián hacÃa estragos en mi madre que nunca habÃa disfrutado nada parecido, la presión y ajuste entre sus partes hacia que la fricción fuera muy intensa lo que provoco en ella orgasmos continuos que la hacÃan gritar de placer, con un alarido chillido, se derrumbó sobre el sillón, la herramienta de Adrián quedo expuesta brillando de sus jugos, se veÃa majestuosa dentro de su enormidad, sus venas se apreciaban con claridad a lo largo y ancho de su bello cilindro de carne, lo llame con mis brazos abiertos y antes de permitir que me penetrara la tome entre mis manos y la lleve a mi boca, lamà y chupe en toda su longitud, recogà el sabor de los jugos de mi madre, era miel y no otra cosa, la acción de mi mamada calmo un poco la urgencia de Adrián por penetrarme y correrse dentro de mÃ, le miraba a sus ojos y cuando sentà que estaba como yo, le solté permitiendo que se acomodara entre mis piernas, subà mis piernas a sus hombros y goce continuamente desde el momento de la penetración, me encontró receptiva e intensa, solo puedo decir que la sensación de sentirme totalmente llena incremento la intensidad de mis espasmos, goce continuamente y sentà con toda claridad como mi útero y vagina se contraÃan y succionaban el esperma de mis machos donde la herramienta de mi hermano era el colofón a mi lujuria, sentà su semen con clara intensidad y me deje ir con la pasión del momento, bese y mordà su boca, me entregue a mi hermano por completo, sus movimientos siguieron hasta que me vio desvanecerme dentro de los raptos de mi gozada.
Creo no mentir al decir que esa misma tarde quede embarazada y obviamente no lo confirmarÃamos hasta casi cuarenta dÃas después, a partir de ese momento, suspendimos el sexo entre todos nosotros, decidimos armar parejas diferentes todos los dÃas, yo preferÃa de amantes de una noche a mi papa y a mi hermano Adrián, esas tardes noches dábamos rienda suelta a nuestra pasión y lujuria, yo les preferÃa pues me sentÃa totalmente llena y plena por los orgasmos con que me regalaban; Iván por su lado, preferÃa pasar las noches con mi madre y ella me contaba cómo iba evolucionando en su técnica y resistencia para hacerle el amor,
Algunos fines de semana, yo esperaba ansiosa la llegada de mis hermanos, preferÃa a Adrián que no solo era un experto amante, conmigo era súper-tierno y aseguro que una gran pasión se formó entre nosotros, en esas ocasiones empezábamos con un baño de tina donde las caricias y los besos nos calentaban, llegábamos a la cama y en más de una vez nos dimos sexo oral simultáneamente y aunque en momentos me olvidaba de su majestuoso miembro sabÃamos que el plato fuerte era la magia de la penetración, ese momento inicial de la penetración lenta, de mi vagina extendiéndose para poder aceptar el ancho de su miembro, paulatinamente la presión de mis paredes internas hasta lograr la profunda llegada a tope con mi útero, pocas veces sentà dolor, Adran me comento que con otras mujeres no podÃa lograr toda la profundidad ya que las lastimaba. Nuestra copulación llego a durar más de cuarenta minutos, a pesar de ello al terminar, los besos y las caricias nos hacÃan desear un nuevo encuentro. Nuestra lujuria nos hizo buscar nuevas y más variadas sensaciones, una vez platicando hablamos de formar un trio y se lo platicamos a Iván, obviamente estuvo más que dispuesto a probarlo y en la primera oportunidad lo hicimos, su pene delgado resulto ideal para la penetración anal, las sensaciones y erotismo del momento de vez en cuando vienen a mi mente y me hacen desear el repetirlo, Iván me dijo que una noche asà lo hizo con nuestra madre y papa.
Entre las semanas mama y yo nos calentábamos con caricias y besos entre nosotras dando a papa la oportunidad de escoger entre dos hembras calientes. Muchas de estas noches el juego se extendÃa por horas, alternando penetraciones entre ella y yo cuando nos colocábamos a cuatro en la orilla de la cama y mi padre de pie nos poseÃa. Muchas veces mientras platicábamos mi papa confeso que toda esta idea comenzó cuando cumplà los catorce años y el aprecio lo bien que se iba poniendo mi cuerpo y que muchas noches mi madre siguiendo en ese momento la fantasÃa se vestÃa con mis ropas y le llamaba papi al oÃdo.
Mi madre también me conto como en correspondencia ella vivÃa sus propias fantasÃas al imaginar y soñar que ella ayudaba a que sus hijos perdieran su virginidad con ella, en el caso de Iván casi lo consigue puesto que fue su segunda mujer, después de haber tenido nuestro encuentro. Me platicaba llena de risa como habÃa desarrollado pequeños juegos de conquista con Iván y como dÃa tras dÃa iba enamorándose más de la energÃa y vitalidad de este y que en muchos fines de semana no la dejaba salir de la cama por horas, me platico que lograron el trio más por celos de mi padre que cedió para no sentirse abandonado ya que yo me encerraba con Adrián.
Al termino del embarazo, la familia se enriqueció con una niña hermosa a la que llamamos SofÃa, durante los primeros tres meses de vida, la total beneficiada fue mi madre que recibÃa el homenaje de los tres hombres de casa donde sus fines de semana eran maratónicos y se movÃa de una recamara a otra aunque Adrián llegara a dormir solo conmigo ya que su ternura me hace muy feliz, me acuno entre sus brazos y me duermo plácidamente, solo una vez al despertar sentà en mi espalda su enorme erección mañanera y me motivo a desear un segundo niño, acaricie y mame su instrumento por horas y cuando yo sentà que yo misma me estaba licuando, lo cabalgue por horas más hasta que su derrame nos terminó hermanándonos en el placer.
Estoy segura que somos una familia feliz muy unida, ya para nacer el nuevo niño, nos cambiamos de lugar de residencia, lo que permitió que la convivencia fuera continúa y no hubiera posibilidad de que la familia dejara de crecer.
Muchas veces regreso a pensar en los dÃas de la solución que dimos al terrible dilema que al final de cuentas es el origen de nuestra inmensa felicidad.
Papa ya casi no participa pues una enfermedad en la próstata se lo impide, es un papa-abuelo increÃblemente cariñoso, ahora funcionamos más como dos parejas y estamos empezando a pensar en si no habrá problemas si dejamos que solo Adrián y yo hagamos nuevos hijos-hermanos, en fin ese será otro dilema.
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