Empiezo esta historia de relatos contándoles de mí. Soy Argentina, morocha, 40 años, casada, 2 hijos, 1,50 de estatura, caderas redonditas y buena cola, pechos pequeños pero pezones oscuros y grandes como un dedal. Mas de una vez ya me había dicho mi esposo que los hombres suelen mirarme mucho cuando vamos al gym a la pileta o a alguna fiesta y me visto así sensual. De esas charlas surgió todo lo que vino después en mi vida sexual ardiente. Mi primera infidelidad fue luego de 15 años de casada y luego de darme cuenta que soy una mujer muy hot. Mi trabajo como vendedora de ropa me hace estar en contacto con hombres a diario y en muchos casos verlos semidesnudos en el probador pero nunca imagine que todo eso al final sería lo que me despertaría mis fantasías sexuales. Las casualidades si existen y descubrí que quería probar otros hombres, otras manos y otras pijas cuando un día vino el carpintero a casa a arreglar la alacena. El muchacho tenía 30 años, tocó el timbre a las 9 de la mañana y yo estaba de vacaciones así que era momento justo para esos arreglos hogareños. Los chicos en el colegio y mi esposo trabajando. Dejé al carpintero trabajando mientras me fui a duchar. En el momento de mi ducha el carpintero necesitaba consultarme algo y me tocó la puerta del baño para preguntar, por lo que tuve que salir en toallon y toda mojada para responder esas preguntas. Cuando volví a la ducha sentí un calor por la vergüenza de salir en toallon y a la vez por un pensamiento sexual que se me atravesó sin querer. Al terminar de ducharme fui a cambiarme y decidí ponerme una ropa así de entrecasa con una remera pero sin corpiño. Obvio que mis pezones se marcaron. Al acercarme al carpintero y preguntar si todo iba bien el me miró y al instante sus ojos bajaron a mis tetas. Parecía que se sorprendió por verme así y que mis pezones sean tan grandes y estén parados. De todas maneras la charla fue breve, le pagué el arreglo y como yo tenía que salir quedamos en que si faltaba algún otro arreglo le avisábamos. La situación no quedó ahí y a la semana surgió otro inconveniente con la puerta del fondo y tuvimos que llamar otra vez al carpintero. Eso fue el inicio de esta historia y mi primera infidelidad y como me hice coger con el carpintero. Yo me había quedado con la mente en ese momento que el carpintero miraba mis tetas y como mis pezones estaban parados. Así que decidí que para cuando vuelva a casa el carpintero estaría más hot todavía y esperaría a ver si el carpintero daba el primer paso. Esa mañana el carpintero debía ir temprano pero llegó a media mañana, yo tenía puesto una musculosa transparente sin corpiño y una calza super apretada que se me metía en toda mi vagina y marcaba bien mi raya adelante. Lo hice pasar y lo llevé al fondo para que vea y arregle la puerta pero yo aproveché para ir a tender ropa en la soga del fondo y que el pueda verme mas detenidamente y esperar si se animaba a decirme algo. En efecto, apenas me vio me dijo que había soñado conmigo y que yo le parecía una mujer muy amable y a la vez muy sexy. Yo me hice la sorprendida y le dije que él también era muy caballero y que tenia lo suyo porque yo había notado que tenia un buen bulto entre sus piernas. Como hacia mucho calor ese día le dije que podría sacarse la remera para trabajar si así lo deseaba y ahí en ese momento el se la sacó así rápidamente. Empecé a sentir que me latía la vagina y un calor que me subía en ese momento y sin pensarlo también me quité la remera. Él en ese instante se acercó a mí y empezó a tocar mis pechos y a chuparlos, yo estaba que ardía y quería mas y le pedí que se baje el pantalón porque quería chuparle la pija. Me arrodillé y empecé a chupar y tragarme toda su pija, él me agarró la cabeza y empujaba y empujaba hasta hacerme atragantar y seguimos así hasta que me puso de espaldas y empezó a chuparme la concha y meterme sus dedos y así me hizo acabar una vez. Le pedí que me penetre pero no quiso, me hizo desear su pija y me dijo que la próxima vez me va a coger pero que ahora no así que empecé a masturbarlo y chuparle la pija y lo hice acabar en mi cara, me lleno toda la cara de leche y después se subió los pantalones y se puso la camisa. Me dijo me voy, y prepara algo para el próximo encuentro así cogemos bien. Yo extasiada y sucia de sexo y de mi conciencia me fui a duchar para quitarme el olor a sexo antes que llegue mi esposo y mientras me duchaba pensaba que había sido infiel, con alguien desconocido y que ahora todo sería diferente. Si les gustó esta historia entonces las otras les encantarán. Tengo varios relatos para contarles si me lo piden.