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"Jugando a ser liberales conocemos al macho Alpha de mi mujer"
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Dominación, infidelidad consentida, sexo con maduros, sexo interracial.
Me llamo Julio. Un tipo normal en todos los sentidos en cuanto a fÃsico, pero muy perverso y morboso en cuanto a sexo con mi mujer.
Mi mujer Mirian, preciosa, cuerpo bendecido por la genética y pulido en gimnasio, pelo largo castaño oscuro, piel de seda, tetitas hipersensibles y culo de infarto.
Además de amarnos profundÃsimamente y ser muy felices, tenemos un terrible secreto para nuestro entorno. A mÃ, aparte de dominarla y someterla, me gusta entregarla a otros y otras.
Y ella, a parte de una gran mujer, persona, esposa y madre, es muy muy puta cuando jugamos con terceros.
Tras aquel fantástico fin de semana con Jose Manuel, seguimos en contacto con él, pero según pasaron los meses, nos fuimos enfriando.
Básicamente porque pensábamos que, tanto él como nosotros, lo habÃamos dado todo ese fin de semana y repetir otro encuentro, cosa que él deseaba con toda su alma (normal) a nosotros nos parecÃa que no iba a superar nuestras expectativas, ya que querÃamos sensaciones igual de fuertes que aquellas o distintas en todo caso.
Tanto familiar como profesionalmente, no disponemos de tiempo material para poder escaparnos de forma más continua para dar rienda suelta a nuestro vicio sexual.
Esto nos permitÃa follar muchas veces, he ir dando rienda suelta a que es lo que más morbo nos darÃa en nuestra próxima cita.
Pusimos un perfil en webs de parejas liberales, dando una referencia del tipo de hombres y parejas que nos encajaban y dejamos que las ofertas nos llegasen, a ver si alguna nos animaba y nos motivaba para nuestra próxima escapada.
Nos llegaron todo tipo de mensajes, tÃos que no daban la talla, gente sin experiencia, busca polvos, parejas que querÃan tomar algo y ver si habÃa feeling, parejas que luego no eran parejas, en fin, mucho y muy variado.
Un sábado por la noche, después de cenar, aprovechando que la niña ya estaba dormida y antes de meternos a la cama a echar un polvazo, Mirian me dijo:
- Cariño, vamos a mirar a ver si hay algún mensaje interesante, que estoy especialmente cachonda con ganas que veas como me llenan de polla.
Como me conocÃa, y yo a ella, sabÃa que si me decÃa eso ya iba yo predispuesto a cualquier cosa.
Abrà la web y entre varios mensajes uno con un archivo adjunto, de nombre
Lo abrÃ, escribo textual:
-¨ Hola yo Enmanuel, Si pareja de verdad, y quiere que mujer bien follada yo doy lo que tú no olvidas nunca. Ella conmigo ya no quiere otro macho, otra polla ya no gusta, solo mÃa¨.
Nos llamó la atención, reÃmos un poco. Pinchamos para ver el perfil, pero no tenÃa ninguna foto. Nos decepciono un poco. Pero estaba en lÃnea.
- ¿qué hago, le decimos algo? Pregunte a mi mujer. Mientras la acaricia él chochito.
Estábamos con el portátil en la cama, los dos sentados. Mirian con las piernas abierta en braguitas, y el ordenador entre ellas, yo desnudo detrás de ella apoyándola mi polla en su espalda.
- Dile algo a ver, pero sin foto ni nada, no tengo muchas ganas de perder el tiempo.
Pinché al chatear y le dije:
- Hola, Enmanuel nos has escrito, pero con un perfil sin nada no sabemos cómo eres.
No contestaba, asà que empezamos a ver cositas porno y seguir descartando.
Estábamos ya para dar por concluida la sesión de ordenador y ponernos a la faena cuando salto el mensaje:
- Hola, yo no fotos, si tu pareja de verdad yo pongo cámara y veo si follo o no tu mujer.
- Tu mujer contigo?
Joder, nos miramos, ¿qué chulito no? ¿Que el verá si se folla a mi mujer o no?
Me pareció muy sobrado, pensé en ni contestar, pero a mi mujer si la hirió en el orgullo:
- ¿Este payaso que se piensa?, dile que sÃ, que abrimos cam, cuando me vea y diga que sÃ, le mandamos a tomar por culo por listo.
La habÃa mosqueado y esto a mà me ponÃa y me hacÃa gracia a la vez, vamos a reÃrnos un rato pensé.
Pulse la video conferencia.
En primer plano de nuestra imagen mi mujer, en braguitas con sus maravillosas tetas al aire, lo colocamos para que no se nos viera el rostro.
En su imagen, oscuridad, estaba, pero sin luz.
- Ok, pareja de verdad, tu muy buena, buenas tetas de zorra
Le vimos levantare, se encendió la luz, dio la vuelta al ordenador, que también era portátil.
Nuestros ojos se abrieron como platos, mi corazón empezó a palpitar y noté esa sensación que tanto me gustaba de morbazo absoluto. Mi mujer se estremeció, note como una ola de calor la inundaba la entrepierna mientras la seguÃa tocando.
Estaba circuncidado, flácida, negra, muy gorda y colgaba hasta la mitad casi del muslo.
En una palabra, BRUTAL.
Enchufó hacia arriba, muy delgado, muy marcado, pelo muy corto, algo feo.
Nos dejó mudos:
- ¿Te gusta puta blanca? Cuando tu folla conmigo ya no quieres otra polla.
- -Yo experto en putas blancas de maridos maricones que no follan bien.
- Tu blanco, quÃtale ropa y que ves todo, creo que si voy a follar tu mujer.
Nos miramos, noté en sus ojos que mi mujer ya estaba entregada. Si el negro hubiera estado aquà mismo ya serÃa suya.
Puse el pc en la cómoda, nos levantamos, la desnudé por completo, mi mujer ya se dejaba hacer. Enmanuel empezó a pedir:
- Ponla coño en cámara
- Enseña culo abierto
- Abre boca
ParecÃa que le estaba enseñando el género, la verdad asà era.
- Ponte tu detrás de la puta y hazla paja, yo hago paja para ella
Me puse en su espalda, la empecé a lamer la oreja y tocarla suavemente las tetas y el coño, no querÃa atacarla directamente el clÃtoris por que se abrÃa corrido de inmediato.
Enmanuel empezó a tocarse, era acojonante ver semejante rabo, se sacudÃa apretándose fuerte. De repente escuchamos su voz, nosotros no tenÃamos micro, el comprobamos que sÃ.
- ¿Me oyes? Haciendo ok con el dedo le contesté.
- Dime si o no, pero ella, tu no.
- ¿Te gusta mi polla puta blanca? Ok
- ¿Quieres que te folle? Ok
- ¿has tenido macho negro? No
- ¿Tú sabes que yo hago de ti que quiero? Ok
- ¿Tú de verdad o jugando? OK OK
- Yo AlmerÃa, tu marido trae para tu sentir mujer de verdad conmigo.
Mirian me miró, llevaba a punto de correrse más de 5 minutos. Me miró suplicándome que la rozara ya el clÃtoris que se lo maltratara para correrse como una zorra, mientras deseaba ser la sumisa del puto negro.
- ¿Tu AlmerÃa o solo puto maricon y puta calienta pollas? Increpo Enmanuel.
Mi mujer se apartó de mà y alejo un poco el pc, se nos veÃa la cara.
Le miró con cara de zorra, y con la mano y la cabeza le hizo un gesto.
Enmanuel flipó al vernos del todo, ya sabÃa que esto no era un juego solamente.
- Sigue tocándola, que se corra y os doy mi leche y hablamos.
Ya de cuerpo entero agarré a mi mujer por el cuello, la abrà las piernas y empecé a darle duro en el clÃtoris. No aguantó, se corrió entre espasmos y temblores, salpicando suelo y empapándome la mano.
- Muy buena tu puta toma mi leche.
Y dándose dos sacudidas fuertes, soltó las manos dejando la pitón suelta y como una manguera de alta presión, empezó a disparar chorros de semen.
Corridon brutal salpicando por todos los lados incluido el pc. Su voz de nuevo:
- Apunta mi número y llámame ahora
Un escalofrió me invadió, no sabÃa qué hacer. Enmanuel cortó la comunicación, parecÃa que entraba alguien en su cuarto.
Besé a mi mujer que seguÃa muy caliente, tras ver el espectáculo de la serpiente escupidora.
- ¿Qué hago cariño?
- No se mi amor, me ha puesto hiper cachonda, me gustarÃa que me follara, pero también me da un poco de miedo, es muy primitivo, no sé. Pero también que sea asà me da morbo y eso pollon, me a matar.
No sabÃa qué hacer, la decisión era mÃa exclusivamente como prácticamente siempre ha sido en estos casos.
Y me dije a mi mismo, venga, para echarnos para atrás siempre habrá tiempo y AlmerÃa está a tomar por culo de Madrid, además no hemos estado nunca.
Marqué el numero:
- ¿Hola? Hola soy Julio, acabamos de vernos por cam.
- Hola Si, yo Enmanuel, no mucho español, 8 meses aquÃ, trabaja enlace de mi paÃs Nigeria con España, consulado. ¿Do you speak english or french?
Vaya creo que de primeras pensé mal, el tipo era funcionario de su paÃs y hablaba al menos tres idiomas más que yo.
- No solo hablo español, si quieres que nos conozcamos en persona, irÃamos nosotros allà a pasar un fin de semana, irÃamos a un hotel y luego tu nos acompañas.
- Bien, tu vienes AlmerÃa, no hotel, yo casa grande en playa, solo mi hermana aquÃ, pero ella se va a Francia semana próxima y yo solo.
- Lo vamos hablando y te decimos, que es muy tarde ya, mañana te llamo y te comentamos, ¿ok?
- Ok. Pero tu trae a tu mujer aquà yo hago a ella sentirse puta de macho negro, tu veras como te gusta ver ella bien follada por mi polla, yo muy deportista y sano, mi padre persona importante ONU, diplomático, para que tu tranquilo no piensa tonterÃas, Trae tu bonita mujer, yo quiero mucho follarla y darla mucha leche negra.
Nos despedimos, se sabÃa vender bien a pesar del idioma.
Mi mujer estaba desbocada, no hablamos nada, la agarré y follamos hasta bien entrada la madrugada.
Me despertó mi mujer con una mamada:
- Joder como te levantas guarra.
- Sigo pensando en la pitón negra y como escupÃa veneno. Dame el tuyo.
No aguanté, cierto es que come la polla y mueve la mano como nadie.
- Toma tu leche del desayuno zorra.
Me dejo la polla reluciente, se tumbó boca arriba, abrió las piernas y me dijo, te toca
Me lie a comérselo, cosa fácil en mi mujer, varias lamidas enteras, lengua en el culo para ensalivar bien, dedo Ãndice clavado apretando hacia abajo en su ano. Succión de clÃtoris y mini mordisco y boom, empapa mi cara y las sabanas mientras se retuerce acordándose del creador.
Nos levantamos a desayunar, en la cocina ya no me pude resistir más:
- ¿Qué hacemos preparamos alguna en AlmerÃa?
Me miro con esa cara de estoy deseando, y prudente como siempre me contestó:
- ConfÃo en ti, lo que tú quieras que hagamos lo hacemos, pero ya no me pregustes más.
En sus palabras estaba claro, aunque me dejaba a mi decidir, ella querÃa que lo organizara.
Y yo como buen marido me puse a ello.
Estábamos en junio, tras dos conversaciones con Enmanuel cuadramos para el último fin de semana de ese mismo mes.
Cogà un hotel cerca de la residencia de Enmanuel, en una conocida zona nudista, al final le convencà que por nuestra tranquilidad lo preferÃa.
Me indicó que la ropa de mi mujer fuera siempre corta, sin ropa interior y que no le gustaba nada las mujeres que se pintaban, que fuese lo más natural posible.
Ningún problema en nada de lo que me pidió. Me extrañaba que no me preguntara nada sobre limites, ni cosas que podrÃa o no hacer con mi mujer, pero, en fin.
Llegó el dÃa, cogimos el coche y nos pusimos en marcha.
NO hablábamos del asunto, pero tenÃamos tensión, nervios y ganas a la vez.
Sonó el wasap de mi móvil mientras conducÃa, una foto con texto. Emanuel en primer plano de polla:
- Te estoy esperando, no he sacado leche en 20 dÃas, ¿estas preparada puta?
Mi mujer me miró con cara de uffff.
- Hola Soy Mirian, llegaremos sobre las 22:00, guárdate la leche para cuando llegue.
- Tranquila Mirian, tengo mucha, no vas a poder tomarla toda. A las 22 estaré en el hotel para ver si estás tan bonita y que veas a tu macho negro.
NO volvimos a sacar el tema en el resto del viaje.
Llegamos al hotel aparcamos y fuimos para recepción, eran las 22:20, nos avisaron que el señor Enmanuel Aderonke estaba en la cafeterÃa esperándonos.
Dejamos al botones la maleta y fuimos para la cafeterÃa.
HacÃa muy buena temperatura. Yo iba en vaqueros, deportivas y polo de manga corta.
Mirian llevaba falda tejana cortita, unas sandalias abiertas de tacón alto, que realzan su figura enseñando sus divinos pies y una camiseta de tirante blanca, que marcaban perfectamente sus tetas y pezones. Debajo de la falda una tanguita blanco deportivo de algodón. El pelo recogido en una coleta luciendo su sensual y chupable cuello.
Entramos a la cafeterÃa, habÃa mucha gente, cada uno a lo suyo, sabÃamos que el hotel era de ambiente liberal, por eso decidimos ir allÃ.
En la barra mirándonos, sin quitar ojo a mi mujer, Enmanuel, el único negro de toda la cafeterÃa, no habÃa duda. Mas alto de lo esperado, 1,90 más o menos, de blanco completamente, camisola de algodón, pantalón igual.
Nos acercamos, me dio la mano, miró a mi mujer, la cogió con suavidad de la cara, me miró diciendo:
- Tu mujer muy mejor en persona, espero no tengas problema cuando ella suplique siempre por este negro.
La rodeó por la cintura con un brazo y sujetándola la nuca con la otra mano la hundió la lengua hasta el fondo de su garganta.
Se me hizo eterno el morreo, me dio apuro, pero al mirar a mi alrededor y ver que a nadie le importaba que ni siquiera miraban, me relajé un poco.
- Vamos a dar un paseo venid.
Y cogiendo a mi mujer por la cintura salimos hacia el exterior del hotel caminando hacia la orilla del mar en la playa.
Enmanuel empezó a hablar de cosas un tanto banales, lo que le gustaba este sitio el mar la playa, etc. Mientras hablaba yo me puse un pelÃn atrás, iba magreando el culo de mi mujer lo amasaba con fuerza, una vez ya retirados y en penumbra paró, giro a mi mujer cara a cara y sin mirarme me dijo:
- Julio, ya no hay vuelta atrás, estos dÃas, voy a follar a tu mujer mucho, ¿estás preparado?
- Si le respondÃ, a eso hemos venido.
- Y tu Mirian; ¿verdad que no vas a decir no a nada a tu macho negro? ¿Qué vas a hacer todo que tu macho mandé?
- Si, respondió mi mujer derritiéndose.
La morreo de nuevo, mientras la comÃa la boca, la fue subiendo la mini, ya en la cintura, agarró el tanga por un lado y de un tirón se lo arrancó. Mi mujer dio un grito de dolor a lo que él respondió con un fuerte azote en el culo diciendo:
- Esto es basura, ya dije que nada de esto, en cualquier momento mi polla te va a entrar y no quiero esta mierda mientras estás conmigo.
Volvió a hundirla la lengua, sus enormes morros llenaban toda la boca de mi mujer. Con sus largos dedos la frotaba la raja del culo y jugaba con la punta con su ano. Mirian ya estaba a las puertas del orgasmo.
Con la mano libre Enmanuel se bajó el pantalón, era impresionante el pedazo de rabo que gastaba, gordo negro, la cabeza la brillaba, estaba supurando liquido preseminal.
Con la mano lo agarro e hizo fuerza para mi mujer abriera las piernas. Con ellas abiertas y como si de una porra se tratara la sacudió dos pollazos de abajo arriba, al notar el segundo, mi mujer doblo las piernas y temblando empezó a correrse a chorro vivo, empapándole la polla y la mano. Enmanuel sonrió y dijo:
-Â Tu puta parece una de mis negras, lleva alma de negra en cuerpo de blanca, me gusta.
Mi mujer estaba a dos mil grados, le abrazaba y le comÃa la boca y la lengua con ansia.
Enmanuel se sentó con las piernas abiertas, semi tumbado.
- Puta, ponte a cuatro con culo en pompa y cómemela, tu, marido cómela agujero de culo quiero que se corra comiéndome rabo.
Obedecimos raudos, Mirian comÃa polla y agarraba a dos manos el palo, yo la comÃa el culo con ansia, me la habÃa sacado y me estaba pajeando.
Mi mujer se corrió en dos minutos, lamiendo en el tronco. Él la miraba sonriendo, y la metÃa los dedos en la boca.
Se puso de pie, la levanto, la cogió en brazos abierta de piernas, la elevó y estando de pie, la enterró la polla. Mirian hacia esfuerzos para que no se la metiera más hondo, llegaba a su útero. La zarandeaba como una muñeca, arriba y abajo, mi mujer encadenaba un orgasmo con otro, no paraba de correrse. Con sus largos dedos hurgaba en su ano, la metÃa uno, dos, los sacaba volvÃa a forzárselo, metiendo dedos de las dos manos.
Mi mujer flojeó, llevaba cinco orgasmos en menos de 15 minutos, tres de ellos clavada en el mástil. La puso en el suelo.
- Abrázala, me ordenó.
La abrace con cariño, me busco la boca y se la di. Enmanuel se colocó detrás, con sus pies la abrió las piernas, acomodó la pitón en su coño, y como un cuchillo entra en la mantequilla asà entro entró él en el maltratado chochito de mi mujer.
La agarro del pelo para apartarla de mi boca. Allà estaba yo a escasos centÃmetros de mi mujer empalada por una pitón negra. Dándola uno pollazos la removÃan todo el cuerpo y la hacÃa estar de puntillas.
Con la mano libre empezó a maltratarla las tetitas con sobeteos a mano llena y pellizcos en los pezones. Al primer pellizco-apretón de tetas mi mujer de nuevo se derrumbó corriéndose por sexta vez, dejando los brazos a los lados agotada.
La empujo levemente contra mÃ, para que la abrazara, la agarró la cadera para que echara el culo atrás, mi mujer me miró con cara de acojonada, sabÃa lo que venÃa ahora.
Escupió sobre el ano de mi mujer, escupió sobre su polla, diciendo:
- Ahora puta blanca tu conocerás como se mueve macho negro.
Agarro el nabo y apunto al ano de Mirian. Ella instintivamente y viendo que ya no habÃa remedio, se abrió los cachetes del culo para facilitar la inevitable maniobra.
La perforó como un percutor. Fue dando empujones poco a poco hasta que sorprendentemente se la enterró entera.
Ensartada en semejante pollon, mi mujer elevo el cuerpo, para recibir mejor el ataque, el metió dos dedos en forma de gancho en su más que irritado coño, y frotando empezó a mover la carne en su interior.
Mi mujer solo nombraba al creador ¨Dios, Dios, Dios¨.
Y volvió a empezar a tener micro orgasmos continuos, hasta que Enmanuel bramo diciendo algo en su idioma inentendible para nosotros y aumentando el ritmo, que ya era frenético se corrió gritando tan alto que seguro cualquiera de estuviera a 600m a la redonda lo oyó.
Se salió de mi mujer que al soltarla se vino hacia mi completamente agotada y rota.
Enmanuel, la agarro, hizo ponerse a cuatro patas en el suelo y la abrió el culo diciéndome:
- Mira ahora tu Mujer es mi puta, quiero que la folles tu con mi leche dentro, venga.
Del culo de mi mujer emanaba una fuente se leche, muy amarilla, muy espesa, olÃa fuerte algo desagradable, el ano de Mirian era un poema, enorme. Pero con el calentón que llevaba no dude, y se la clave por el culo, sentÃa mucho calor y poca fricción, pero el morbazo me podÃa.
Con la polla aun enorme en la mano, se fue a la boca de mi mujer para que se la mamara, mi mujer noto el fuerte olor de su semen e hizo ademan de no mamársela, pero Enmanuel, agarrándola del pelo, obligándola a metérsela en la boca la increpo:
- Tu no acostumbrada a leche de macho negro, acostúmbrate vas a tomar mucha.
Y mi mujer empezó a comérsela como solo ella sabe. Con esta imagen, me corrà dentro del culo de mi mujer añadiendo mi lechecita al baño de Enmanuel.
Nada más acabar yo, la puso de rodillas. Y la volvió a dar a mamar. IncreÃblemente su polla seguÃa bien dura. Con la boca de mu mujer trabajando el capullo, empezó a pajearse:
-Â Como no te ha gustado mi leche, ahora la vas a tomar toda.
De nuevo grito en su idioma y agarrando a mi mujer del cuello, la hizo tragar hasta la última gota. Cosa que ella con terrible esfuerzo trago y aguantó.
Casi se ahoga dando arcadas, pero hasta lo que habÃa rebosado por la comisura de sus labios, ella con su dedo lo recogió y mirándole con cara de puta sumisa se lo metió en la boca chupándolo con vicio.
Nos pusimos de pie nos arreglamos la ropa.
Emanuel concluyó:
- Yo voy a casa, hoy gente, pero mañana yo quiero en mi casa, ya hablamos.
- Por la mañana vosotros por aquà en playa nudista yo os busco y ya juntos.
- Tu muy bien puta, me gusta mucho, nunca una blanca como tu aguantas, yo voy a dar lo que tú necesitas.
La dio otro morreo, y un beso en la cara, a mà me dio la mano.
Cogà a mi mujer de la cintura, estaba destrozada y agotada.
Solo la miré a los ojos y la pregunté:
- ¿Bien cariño?
- Muy Bien amor, pero es enorme, me mata. Me respondió mordiéndose el labio y poniéndome cara de golfa.
Nos retiramos para el hotel abrazados, yo dándole vueltas y aún caliente por la experiencia vivida y mi mujer apoyada en mi con los ojos casi cerrados completamente agotada.
Ya en la habitación la ayude a desnudarse, tenÃa todo irritado, coñito, ano, manos marcadas por todo el cuerpo, estaba pegajosa de mezcla de semen y flujos.
Se sentó en la taza del WC y mirándome con su carita de zorra me dijo:
-Â Â Â Â Â Â Ven anda cornudito que no te voy a dejar que te acuestes con la polla durita.
Me la agarro por la base y se la trago entero, no tarde ni 3 minutos en inundar su boca mientras me maltrataba los testÃculos. Como siempre fue buena chica y se lo tomo todo.
-      Que rica tu leche cariño, nada que ver con la de Enmanuel, peor no te preocupes que no te dejaré mal.
Nos duchamos y a dormir.
TOC TOC TOC, sonó la puerta:
-Â Â Â Â Â Â SERVICOS DE HABITACION.
Estábamos completamente dormidos, no pusimos despertador y nos dieron las 12:30 en la cama.
Les dije que volvieran más tarde, nos levantamos, otra duchita.
Mirian estaba ya completamente recuperada, y ya estábamos deseando ver como acontecerÃa el nuevo dÃa con ese pedazo de macho.
Ella tanga blanco y pareo, yo bóxer, dos toallas, una falapa enorme, una sombrilla, la cremita y nos bajamos a desayunar.
Comimos como bestias, empezamos a patear la playa hacia la zona nudista.
Cuando ya estábamos en una zona con poquita gente, extendimos la falapa y coloque la sombrilla.
Mirian se tumbó boca abajo, yo me fui a dar un baño, buscando en la distancia a nuestro negro.
Cuando me disponÃa a salir lo vi aparecer de detrás de las dunas. VenÃa con un pareo corto anudado a la cintura.
HabÃa varias parejas, chicos y chicas, el muy cabron tan alto y tan negro llamaba la atención. Es espectáculo fue cuando tiro de nudo y se quedó en pelotas. Lo hizo con parsimonia, sabiendo que mucha gente le estaba mirando, yo incluido.
Todo el mundo murmuro algo discretamente a su acompañante, le llegaba a medio muslo, con el capullo circuncidado, tan gorda, joder que envidia de pollon, pensé.
Me hizo un gesto con la mano como diciendo hola y espérame en el agua, a lo que yo le hice un ok.
Mirian estaba adormilada, ausente a la entrada en escena de su macho.
-      ¿Buenas dÃas Julio, recuperada mi putita? ¿Ha dormido y comido bien?
-Â Â Â Â Â Â Si Enmanuel, ayer la dejaste rota, pero hemos dormido muy bien y desayunado de lujo, esta recuperada 100 x 100.
-      Muy bien, quiero decirte otra vez que hoy la voy a follar de verdad, vamos a ir a mi casa a comer y pasar tarde, yo en casa piscina y jardÃn hay tÃo mÃo, pero él no pasa nada, es mayor vive conmigo, yo dado libre gente se servicio menos asistente mÃa para que todo está perfecto y os guste mucho.
-      Bueno no se Enmanuel que opinara Mirian, me da un poco de reparo ir a tu casa no sé, a ver que dice ella.
-      ¿Ella? Ella dice lo que yo quiero, si ella dice si tu ok ¿no?
-Â Â Â Â Â Â Si claro, atine a decir.
Una sonrisa de oreja a oreja se le puso en la cara, se metió en el agua, yo me quede mojándome los pies esperándole.
Al salir se recreaba tocándose el pollon, sopesándolo, poniéndolo morcillón.
Me miró y me guiño un ojo.
Se puso detrás de Mirian, que estaba tumbada boca abajo con las piernas abiertas.
Sus gotas de agua hicieron a mi mujer girarse y con una sonrisa de felicidad le miro la polla y luego a los ojos.
-      Buenos dÃas mi prÃncipe de ébano. Dijo mi mujer
-      Hola mi perrita blanca, ¿yo que te he dicho ayer?, quÃtate ahora mismo esa guarderÃa que te tapa.
Mi mujer le entendió al instante y siguiendo tumbada, bajo sus manos y se quitó el tanga.
-      Cógelo, me ordeno. Levanta culo en cuatro ordeno a mi mujer.
La situación se incendió en segundos, habÃa gente mirando la jugada, estaba claro que yo era el marido cornudo y el negro el macho follador.
Mirian alzo el culo y se puso en cuatro con el culito en pompa.
Enmanuel se puso con las rodillas en los hombros de Mirian, quedando la cabeza de esta entre sus piernas, el pollon la rozaba la cabeza.
Se agacho y azotándola con la mano fuete en los cachetes del culo la dijo:
-      ¿Vas a desobedecerme otra vez? ¿vas a no hacer lo que tu macho negro te mandé? Dime puta
-      No Enmanuel, te voy a obedecer y no volverá a pasar.
-      Desde hoy me llamas prÃncipe, ¿entendido?
-Â Â Â Â Â Â Si mi prÃncipe entendido.
Paro de azotarla, la ardÃa el culo de lo rojo que se lo habÃa puesto.
LA ordeno no moverse. El cabron ya tenÃa el mástil arriba, y yo de paso también.
Si agacho con hacÃa su culo y con la manaza la sobo el coño.
-Â Â Â Â Â Â Que buena puta me has traÃdo Julio, mira.
La mano estaba encharcada mi mujer se estremecÃa con cada roce, se iba a correr ya mismo solo con azotarla allà delante de toda esa gente y mÃa.
Alargo su mano y por debajo empezó a jugar y pellizcar sus pezones. Mi mujer ya querÃa correrse resoplaba y gemÃa.
-      Bueno mi putita, hoy va a ser muy especial para ti y nos vamos a ir a mi casa a pasar el dÃa y la noche, ¿verdad que quieres que sea asÃ?
SeguÃa con su mano pellizcándola y retorciendo sus pezones y con el dedo gorda de la otra frotaba su ano, apretándolo, pero sin meterlo.
Mirian querÃa ya correrse, pero cuando el notaba que se estremecÃa paraba.
-      Mi prÃncipe por favor déjame correrme no puedo más.
Se aparto un poco y con toda la mano la sacudió un ozote abarcando toda la raja de su culito llegándola a la vagina.
Mi mujer dio un espasmo mezcla dolor intenso mezcla placer inigualable.
-Â Â Â Â Â Â No aprendes puta, contesta a la pregunta.
Y volvió a darle de nuevo azotes pausados.
-Â Â Â Â Â Â Dime puta
-      Si mi prÃncipe si, vamos a tu casa por favor y seré y hare lo que tú quieras, pero déjame correrme.
La puso de pie agarrándola del cuello con una mano, poniéndose detrás de ella metió su polla entre las piernas rozándola. Mirian fua a tocarla para apretársela contra su coño, pero de nuevo la aparto y otro sonoro azote la hizo temblar.
-Â Â Â Â Â Â NO HACES NADA QUE YO NO TE MANDE.
Mi mujer con los brazos caÃdos a los lados, las piernas entre abiertas, los ojos cerrados y el negro detrás comiéndola el cuello con ansia como si la devorara, asomando el pollon por entre las piernas de mi mujer, y magreandola las tetas con saña, la dijo al oÃdo:
-      Ahora mi puta córrete.
Y agarrándola la vulva como si fuera una patata agitándola violentamente mi mujer gritando dijo:
-Â Â Â Â Â Â Mi prÃncipe Dios mÃo.
Y echando flujo como una fuente y temblándola todo el cuerpo se corrió como yo creo que nunca la habÃa visto correrse antes.
La giro y agarrándola el culo con ansia la empezó a morrear a lo que mi mujer respondió como una salvaje también.
La aparto y me dijo:
-Â Â Â Â Â Â Recoge todo que nos vamos a casa te esperamos en las dunas.
La agarró de la cintura como si fueran novios y magreandola y comiéndola la boca se fueron hacia las dunas.
Recogà a toda velocidad todo y me fui para allá.
No los veÃa, habÃa vegetación densa, dunas y cogà el camino.
Al avanzar unos metros oà la voz de Enmanuel.
-      Asà asà muy bien, métela mas asÃ.
Ahà estaba mi mujer de rodillas mamando polla con las manos atrás como le gustaba a su macho, solo boca y lengua, mirándole con cara de zorra a los ojos.
No se dio cuenta ni de mi presencia.
Enmanuel me guiño un ojo y me hico la señal de que no hablara.
-      Muy bien putita cómela asÃ, ahora en casa tenemos a mi sirvienta para que estés como mi princesa y tu marido este como un rey.
-      También está mi tÃo, es mayor y no pasa nada, pero le voy a dejar ver como tu prÃncipe te hace la puta más feliz y tú ya no dirás nada solo si a todo ¿verdad mi puta?
No tenÃa yo claro este rollo del tÃo y la sirvienta, y creÃa que Mirian tampoco, pero al apartarle el del pollon para que respondiera mi mujer dijo:
-      PrÃncipe, yo solo quiero estar a la altura de tus deseos, haré y diré lo que tu desees.
Mirian no sabÃa que yo estaba allà mirando a tres metros, por lo que sé que lo dijo de corazón y sin cortarse. La volvió a dar de mamar:
-      Asà me gusta princesa, llénala bien de saliva quiero llenarte y clavártela entera.
Mirian se la clavaba hasta donde podÃa con ruidos guturales incluidos, la tenÃa llena de saliva y baba además de lÃquido seminal.
La aparto de la polla y la levanto subiéndosela encima, apunto el pollon al coñito de mi mujer y la fue bajando hasta enterrárselo.
Mi mujer empezó a botar agarrada fuertemente a la espalda del negro, más de un puño de polla no entraba, la llegaba hasta el útero.
Mirian empezó a empalmar orgasmos unos con otros, gritaba sin ningún pudor.
Las manazas de él amasaban su culo y sus dejos se enterraban en su ano.
Él decÃa:
-      Baja más, bajas más puta, clávala más, clava toda dentro, quiero mi leche muy dentro.
Mirian hacia esfuerzo hacia abajo y quedándose insertada haciendo fuerza le dijo:
-      Mi amor no cabe más mira, no me da más el coñito.
El metió sus brazos por debajo de las piernas de ella, y agarrándola de la cadera empezó una salvaje clavada con entradas hasta el lÃmite de su útero y en la última clavada la dijo:
-Â Â Â Â Â Â Toma mi leche negra
Y gritando y bramando, clavándosela a todo lo que entraba empezó a escupir semen que se le salÃa a mi mujer mezclado con los chorreones de flujo que la corrÃan por la entrepierna.
La desclavo y sin decir ya nada mi mujer se tiro al suelo a por su ración de leche agarrándosela con ansia y dejándosela reluciente.
El la miró y me miró con ojos de satisfecho, de amo del mundo.
Mi mujer de rodillas a sus pies jugando con la lengua con su capullo, el coño irritadÃsimo echando cantidad de leche y el negro volvió a dar una vuelta de tuerca a su dominación.
Se dio la vuelta, se abrió los cachetes y la dijo:
-      Chúpamelo me has hecho sudar mucho.
Mi mujer agarro su culo, lo abrió y empezó a lamerle la raja del culo y su ano.
-      Julio ven, me ordenó
Note la sorpresa de mi mujer, creo que pensó que no estaba yo allÃ, pero no dejo su tarea.
-      Bájate el bañador
Estaba con la polla que me dolÃa de tanto aguantar la erección.
Se dio la vuelta poniéndose a mi lado, miro a mi mujer y dijo:
-      No me extraña que ames a tu prÃncipe, tu marido con esta polla poco te hace goza. Hazte una paja mientras me la come a mÃ, cuando te corres avisas.
Y empecé a pajearme delante de ellos mientras mi mujer de nuevo engullÃa la pitón.
La pellizcaba los pezones, mi mujer de nuevo se encendÃa, mirándome de vez en cuando allà pajeandome a un metro de ella comiendo pollon.
-      Coge la leche de tu coño y úntala en mi polla.
Otra nueva cerdada que me encantaba y a mi mujer también, metÃa dos dedos y los sacaba empapados con restos. Los rebozaba por el rabo y los engullÃa de nuevo.
El cabron ya tenÃa el rabo de nuevo en forma, yo me iba a correr irremediablemente.
-Â Â Â Â Â Â Me corro, que hago dije.
Agarro del pelo a mi mujer y la metió mi polla en su boca.
-      No tires ni una gota, pero no la tragues déjala ahà que hay que usar.
Me vacié en la boca de mi mujer que con la boca abierta recibÃa mi descarga sin tragársela.
Agarro a Mirian y la apoyo de cara a mÃ. La agacho un poco para dejarla el culo en pompa.
Mi mujer sufrÃa porque no se le cayera mi semen. Y estaba ya con ganas de que se la volviera a follar además sabÃa lo que venÃa.
-      Ponte leche en la mano un poco y date en el culo y mi polla, te voy a clavar entera y necesitamos leche para más fácil.
Con la mano mi mujer cogió y se dio en el culo y el pollon.
La abrió lo cachetes y la echo un buen lapo.
Levanto la mirada y dirigiendo a los matorrales dijo:
-      Venir cerca, quiero que veáis los que es un prÃncipe y una princesa.
Me quede a cuadros, dos tÃos habÃan estado paseándose escondidos viendo todo el espectáculo.
Se acercaron con las pollas en las manos uno tenÃa una pollita y el otro no andaba nada mal sobre todo bastante gorda y algo más larga que la mÃa, eso sà una cara de asquerosos feos de cojones.
-      ¿Nos dejas tocar? Le preguntaron.
Mi mujer no hacÃa ningún gesto, seguÃa mojándose la mano con mi semen y frotándose el culo y la polla de Enmanuel. Por lo que yo también deje de pensar y me relaje.
-Â Â Â Â Â Â Solo tocas las tetitas y cuando te corres avisas, para que echas en su mano la leche.
Los tÃos se tiraron a saco uno con cada teta, Mirian cerro los ojos, se iba a correr aun sin haber tocado polla.
Enmanuel lo noto como yo y dándola tres palmaditas en la vulva Mirian empezó a correrse patas abajo.
Los tÃos flipaban se pajeaban a buen ritmo.
Enmanuel me miro diciendo:
-Â Â Â Â Â Â La he dejado correrse porque quiero que siente bien como se la clavo entera, si esta con ganas de correr le duele menos y quiero que la duela.
Agarro con fuerza sus cachetes y los abrió sin ninguna compasión.
Mirian se apoyó en mis hombros para recibir el envite, apunto el capullo y empezó a perforar, centÃmetro a centÃmetro iba entrando. Solo clavaba no retrocedÃa.
Mirian se mordÃa el labio sudaba como una bestia, la estaba partiendo, solo resoplaba.
-      Bien mi princesa ya está la mitad, muy bien.
Uno de los tÃos el de la picha corta, aviso que se corrÃa. Enmanuel le ordenó:
-      Échatelo en la mano que no caiga
Y el tÃo se vacÃo paseándose en su mano, tratando de que cayera lo mÃnimo al suelo.
-      Putita tomate su leche y sigues echándomela en tu culo.
De nuevo me sorprendÃ, ya no querÃa pensar, esto era el sumun de la dominación y la sumisión por nuestra parte hasta ahora.
El tÃo con la mano de cazo se acercó a la boca de mi mujer que abrió y bebió dejándola hay para echarse de nuevo en su mano y llevar todo a su culo.
-      Vete le ordeno Enmanuel a lo que el tÃo se colocó el bañador y se largó.
Volvió a su faena y esta vez metiendo y sacando fue clavándose más y más en mi mujer, hasta que de un empujón fuerte entro entera hasta que los huevos chocaron con su coño.
Mirian hizo un gesto de dolor como queriendo llorar, pero la vez se mordÃa el labio, gemÃa y resoplaba.
-Â Â Â Â Â Â Mi amor estoy llena me la metido toda. Me dijo con cara de zorra dolida por lo bajini.
Enmanuel empezó a bombear, primero corto, pero a los dos minutos ya se la sacaba entera y se la clavaba hasta el fondo. Mirian ya dilatada empezó con los temblores y a correrse de nuevo con orgasmos pequeños pero seguidos.
Me la quito de encima y agarrándola de las piernas la levanto dejándola ensartada en su polla hasta el mango.
Agarrada en vilo con las piernas abiertas mi mujer era un rio de flujo.
La puso de cara al otro tÃo bien ofrecida y ensartada.
-      Ven métesela en el coño, le ordenó.
El tÃo no dudo ni un segundo, se quitó del todo el bañador y la clavo el pollon, teniendo que hacer un verdadero esfuerzo por que Enmanuel la tenÃa bien llena.
Mirian se agarraba a la cabeza de Enmanuel por detrás, mientras este solo la mantenÃa clavada y en vilo dejando al invitado que metiera y sacara.
La agarraba las tetas con saña, le hacÃa chuparle los dedos.
-Â Â Â Â Â Â Nunca en mi puta vida me he follado una zorra que esta tan buen y sea tan puta, decÃa el cabron, sin par de decir toma puta toma puta a cada embestida.
-      Negro quiero que me coma la boca mándaselo.
El muy cabron sabÃa de qué iba la fiesta.
-      Cómele la boca como tú sabes mi princesa, ordeno a mi mujer
Mirian le agarro acercándole y con soez deseo empezó a besarle y lamerle.
El tÃo la agarró del cuello y la hundió su fea lengua hasta el fondo mientras la retorció un pezón, tan fuerte que se escapó un ayyyy a mi mujer.
Momento que el invitado clavándose hasta el fondo la dijo:
-      Toma litros de leche zorra, llevo sin follar un año, aggrrr.
Estuvo escupiendo varios minutos. Mi mujer ya no sabÃa las veces que se habÃa corrido mientras la perforaban por los dos lados, seguÃa salidÃsima con el pollon en su culo y el otro cerdo aun clavado babeándola la boca.
-Â Â Â Â Â Â Quita, le ordeno Enmanuel al tÃo.
Llevo a Mirian al suelo en cuatro y el en cuclillas y empezó de nuevo la perforación a ritmo frenético.
-      Tú, métesela en la boca que le va a limpiar bien, ordeno al tipo
Enmanuel agarro del pelo a Mirian tirándola hacia arriba para poner su boca a merced del guarro, que, con ansia, se la agarro por detrás de los huevos y con el pollon aun duro, impregnado de restos de semen y flujo blanco se la clavo a mi mujer por la boca haciéndola atragantar.
-Â Â Â Â Â Â Muy bien mi princesa lÃmpiasela bien a este cabron.
Y sacudiéndola unas bestiales embestidas hasta los más hondo grito:
-      Ahora si puta toma mi leche bien dentro como a mà me gusta.
La agarro sin compasión de las cachas del culo quedándose totalmente clavado, vaciando sus huevos en lo más profundo del intestino de mi mujer.
Mirian seguÃa mamando la polla del tÃo, que ya habÃa tornado a su modo reposo.
El flujo la corrÃa entre las piernas, mezclado con los sémenes de los dos machos.
Sin duda con las embestidas de Enmanuel y notar su semen caliente bien dentro la habÃan hecho correr por enésima vez con espasmos de un orgasmo muy intenso.
Enmanuel saco su manguera del culo de mi mujer.
-      Mira Julio como se abre bien un culo blanco, puta ábretelo que lo vea tu marido y vamos que no te lo tenga que decir otra vez.
Mi mujer en el suelo apartó al invitado y andando a cuatro patas se giró hacia Enmanuel que con la polla en la mano morcillona se la dio a tomar.
En esa postura Mirian se llevó las manos a su culo y se lo abrió para yo y el otro tipo viéramos el trabajo.
Nunca se lo habÃa visto tan dilatado, rebosaban restos de semen otras cosas y sangre, la habÃa reventado bien, pero su esfÃnter estaba bien a pesar del brutal tamaño.
Mirian engullÃa la polla de Enmanuel, se recreaba limpiándosela, alguna arcada se la escapaba cuando la metÃa hasta el fondo, pero no cejaba en su tarea.
-      Bueno se acabó el espectáculo, tu lárgate. Refiriéndose al invitado
-Â Â Â Â Â Â Â y vamos para casa princesita, si te quieres correr Julio hazte una paja, la princesa tiene que recuperarse.
Agarro a Mirian del cuello suavemente para levantarla, la morreo intensamente con su bocaza y su lengua y agarrándola de la cintura se dirigieron a la casa que estaba pegada a la arboleda.
Con el calentón y verla andar agarrada a la cintura de él, en pelotas, con el culo y las piernas chorreándoles leche y flujos me provocaba una sensación insuperable de morbo y excitación.
Entramos al casoplon, era una mini mansión en toda regla, enorme y verde jardÃn, una piscina casi olÃmpica, un gran yacuzzi y un chalet de dos enormes plantas con terrazas tipo colonial enormes.
Eran las 17 de la tarde se nos habÃa ido hasta la hora de comer.
Salió una chica bastante guapa hablando en su idioma, era del servicio personal de Enmanuel.
-      Ve con ella princesa, te va a llevar a nuestra habitación, dúchate y ponte bien guapa. Tienes de todo arriba, yo voy a nadar un rato con Julio y cuando bajes ya estará la comida preparada.
Mirian desapareció de la mano de la chica metiéndose en la casa.
Yo me metà con Enmanuel en la piscina
-      ¿Todo bien Julio? ¿Te gusta como lo pasa tu mujer?
Su tono era relajado, me preguntaba sinceramente.
-      La verdad que sÃ, la estás haciendo llegar a situaciones que nunca imaginé que llegarÃa, pero yo ya ves como estoy empalmado todo el rato y Mirian no sé las veces que se habrá podido correr
-Â Â Â Â Â Â Me asusta un poco el asunto de que hagas intervenir a desconocidos por el tema de cualquier enfermedad o cosa asÃ.
A lo que riendo me contestó:
-      No te preocupes hombre, estos no estaban hay porque sÃ, son empleados mÃos, yo les dije que se pusieran hay que les traÃa otra putita blanca, me gusta hacer esto antes de traer a casa, quiero ver si sois dignos que de verdad ella es una auténtica puta mÃa.
-      Yo obligo a ellos si quieren participar a cuidarse con nuestro médico. ConfÃa en mà yo no sé la clavo a cualquiera ni le doy mi leche.
Su respuesta contundente me dejo claro que esta cabron era un profesional de follarse a casadas y someterlas con máximas garantÃas o casi.
Prosiguió con su charla:
-      Te digo verdad, nunca he tenido una mujer que esta tan buenÃsima como tu mujer y que aguante todo como ella, tienes mucha suerte de tener una puta asà en tu casa.
Solo sonreà no sabÃa que decirle.
Debajo del porche, la chica nos estaba montando la mesa con la comida. HabÃa puesto de todo un poco, picoteo, una fuente con pollo asado, verduras y hortalizas en plan ensalada, fruta pelada y troceada y para beber tres cubiteras con champan.
HabÃa puesto platos para cuatro, imagine que la chica comerÃa con nosotros.
Salimos del agua, yo me habÃa quedado como nuevo y parece ser que Enmanuel también y me dijo:
-      QuÃtate la ropa hombre aquà tenemos que ir todos como nuestros antepasados.
Le hice caso y me quité el bañador, me hizo gracia ver el manchón que tenia del calentón de antes y como me dolÃan los huevos.
Nos sentamos en las cómodas sillas cubiertas con telas por el sudor, Enmanuel abrió una botella de champan nos sirvió y brindamos:
-      Porque mi princesa se vaya de aquà mañana sin ganas de follar en un año. Dijo en voz alta riendo.
El champan era cojonudo, pensé que sin beber habÃa hecho de Mirian una autentica zorra sumisa, si bebÃa no sé qué la podrÃa hacer, Mirian tiene mal beber y se vuelva aún más puta.
A los 20 minutos de estar picando, apareció mi mujer. Estaba espectacular, se habÃa recogido el pelo en un moño encima de la cabeza. SalÃa muy recuperada con la piel muy brillante muy hidratada y con una cara de relax total.
-Â Â Â Â Â Â Que tal mi princesa, te ha gustado la bienvenida a mi casa. Dijo Enmanuel.
Mi mujer sonriendo dijo:
-      Me he dado un baño con sales minerales natural y Jenifer (la chica) me ha frotado todo el cuerpo con ellas y una esponja natural de su paÃs.
-      Luego me ha secado con una toalla de algodón puro super suave, me ha dado aceites aromáticos mientras me masajeaba entera!! Quiero una Jenifer en mi vida!! Dijo en voz alta riendo
-Â Â Â Â Â Â Estoy nueva y super relajada.
Enmanuel sabia como tratar a mi mujer, con gesto elegante la dijo:
-Â Â Â Â Â Â Ven a mi lado Princesa ahora necesito que comas muy bien y recuperes fuerzas para que tu macho no se enfade y te castigue.
Mirian con carita de niña buena se fue a su la lado y se sentó, el dulcemente la volvió a comer la boca mientras la acariciaba las tetitas.
Â
La sirvió champan y empezamos a comer.
NO dejaba durante la comida de meterla mano, besarla, acariciarla y constantemente alabando su sumisión, su cuerpo su belleza.
Quise romper un poco la lÃnea de la conversación y pregunté:
-      ¿Enmanuel, Jenifer no se sienta a comer? Veo que tiene hay el plato y ha desaparecido.
Sonriendo me contesto:
-      No hombre ella no come con nosotros, ese plato es para mi tÃo por si se levanta, que imagino estará durmiendo siesta.
Se me olvidó el tÃo y por el gesto también se le olvido a mi mujer,
Un torrente de pensamientos sucios me invadió y mi polla reaccionó.
Menos mal que debajo de la mesa no se me veÃa, Enmanuel siguió dándonos champan y charla ya eran las 21 horas, empezaba a anochecer.
Comimos muy bien, Jenifer salió a retirar las cosas, seguimos con el champan. Mirian ya estaba un pelÃn tocada y con cada arrumaco de él, ya le daban espasmos, sin duda estaba cachonda.
Enmanuel me miro y giño un ojo como diciéndome, prepárate empieza la fiesta.
-      Sube las piernas a la silla, zorrita. Ordeno a Mirian
Mirian agarrándose de los tobillos subió las piernas. Su coño todo mojado y su culito quedaban expuestos. Aun se le notaba algo más dilatado de lo normal seguÃa bien rojo.
Enmanuel metió su dedo corazón en la vagina de mi mujer y sacándolo empapado se lo doy a chupar, cosa que ella hizo con gesto de ansia.
-      Muy bien putita ya estás preparada otra vez verdad. DÃmelo.
-      Si prÃncipe ya estoy preparada para ti y que me hagas sentir tuya de verdad. Contesto mi mujer mirándole a los ojos con deseo.
De pronto la puerta del salón se abrió y apareció el tÃo.
Un tipo muy grande en torno a 190 cm y más de 140 kg, muy fuerte y gordo con barrigón. Con cara de cabron viejo, tendrÃa 65 a 70 años, en pelotas con un pollon grande muy muy gordo, parecido al del actor gozila, pero más corto, con unos huevos colgándole gigantes y muchas venas, daba miedo de lo feo que tenÃa el miembro.
Rascándose la entrepierna y mirándonos con cara de poco interés hacia mà y haciendo si con la cabeza hacia mi mujer, le dijo algo a Enmanuel en su idioma y este le contesto sonriendo.
El tÃo replico como diciendo ¿seguro? Y Enmanuel en tono más alto se reiteró.
Enmanuel seguÃa acariciando suavemente a mi mujer, que no dejaba de mirar el rabo del viejo, mientras este se echaba una copa de champan y de un trago se lo bebÃa acercándose a Mirian por detrás.
Enmanuel mirándome dijo:
-      Es mi tÃo, como ya os dije vive aquà conmigo, el lleva muchos años viudo y la verdad solo folla de vez en cuando con blancas, no le gustan porque dice, que no son tan mujeres como las negras, que siempre se están quejado.
-Â Â Â Â Â Â Yo le he dicho que tu mujer es distinta y que si quiere la puede probar.
No podÃa más la polla me estallaba querÃa tocarme allà mismo, solo hico un gesto con la cabeza asintiendo, de nada servirÃa otra cosa.
El tÃo se arrimó a Mirian y por detrás le agarro las tetas sin ningún cariño.
Los negros fliparon, el champan, la mano de Enmanuel es su coño y solo el apretón en sus tetas del viejo, Mirian se corrió a chorro mojando la mesa y la silla.
El viejo sorprendido le dijo no sé qué a Enmanuel y este se rio como diciendo ¿ves?
-      No te muevas puta y tu ven aquà a comer el coño de tu mujer. Nosordenó.
Ellos de pusieron de pie y dándola una polla a cada mano de mi mujer se las dieron a mamar.
Yo me puse de rodillas delante de ella sujetándola las piernas y se lo empecé a comer, la recorrÃa toda la raja desde su ano a su clÃtoris y volvÃa.
-      Julio Cuando veas que se a correr me dice y paras solo se corre cuando yo quiera. Me advirtió
Mirian no aguantarÃa mucho en una de las lamidas la mordà el clÃtoris y ella espasmo, me quite y dije:
-Â Â Â Â Â Â SE CORRE
Y como un resorte Enmanuel agarro un pezón y su tÃo otro y se lo retorcieron haciendo gritar de dolor a Mirian y cortándola el orgasmo.
-      Follatela asà no quiero que nos molestes, me ordenó
Me puse de rodillas y se la clave, mi mujer se mordió se arqueó de gusto, pero sabÃa que si se corrÃa sin permiso la harÃan daño.
Mamaba con ansia, la hacÃan comer huevos lamer culos, la atragantaban con los pollones. Enmanuel estaba ya como una piedra, el tÃo no, no conseguÃa empalmar aquello.
YO bombeaba viendo el espectáculo me iba a correr en breve, pero Julio me indicó:
-      Follala también el culo y córrete bien dentro, lo quiero mojadito para mi tÃo.
No tarde ni un segundo, saque mi polla, apunte a su ano y me hundà en el culo de mi mujer hasta el fondo, dos minutos y me vacié en su interior, la eche una buena corrida. Estando clavado en los últimos espasmos Enmanuel me mandó:
-      No la saques hasta que no esta pequeña, que no salga la leche.
Hay me quedé dentro de mi mujer viendo como ella sufrÃa por dar gusto a los dos negros, la polla del viejo no la entraba casi en la boca y ella se esforzaba, mientras ellos reÃan y bromeaban en su idioma.
Me Sali de ella tapando con la mano su ano. Me retiré un poco para beber algo más y ver el espectáculo.
Enmanuel levanto a Mirian besándola como siempre ella estaba más que entregada. La llevo a unas telas acolchadas enormes que habÃa en el suelo.
Y agarrándola fuerte del cuello la dijo:
-      Voy a por una cosa para mi tÃo y para mÃ, tu pórtate bien con mi tÃo para que me enfade.
Se la paso a su tÃo y se fue para adentro. Este también la agarro con una mano del cuello y con la otra la sobaba todo como sopesando mercancÃa.
Mirian de iniciativa propia puso sus manos atrás para dar fe de su entrega total al viejo, cosa que este agradeció dándola un asqueroso morreo, la chupaba descaradamente con la lengua las orejas, la boca, el cuello.
Mi mujer se iba a correr solo con el magreo. La abrió las piernas y la dio un manotazo en la vagina. Un escalofrió recorrió el cuerpo de mi mujer y él lo noto si la daba otro se correrÃa. Mi mujer le miraba, suplicándole que no la hiciera eso o se correrÃa.
La metió dos dedazos en la boca para que los chupara, Mirian se empleó a fondo dándoles saliva, pero con cara de por favor no me toques nada o me correré.
Apareció Enmanuel, su tÃo le dijo algo con tono sorprendido y este le contestó.
Me miro a mà y me pregunto:
-      ¿Dice mi tÃo que casi se corre cuando la pegado en el coño, no se habrá corrido no? Por esta chorreando las piernas la puta cerda esta.
-Â Â Â Â Â Â No. No se ha corrido esta que no aguanta, pero no lo ha hecho. Atine a decir.
Cogió dos copas de champan, una se la dio a Mirian y la otra a su tÃo, el cogió otra, le dio una pastilla azul a su tÃo junto con el champan y él se tomó otra.
-      Bebe putita hoy vamos a follarte hasta que no puedas más y me digas para prÃncipe no puedo más. Con la viagra veras que dos buenas pollas negras te rompen todo.
Se pusieron a su lado a magrearla y besarla alternativamente cuando uno ocupada su boca otro estaba en el
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