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Mi relación tanto con Elisa (relato: Primera vez en todo) como con Esther (relato: Una madura necesitada), siempre quedaran en mÃ, yo creÃa que era lo máximo, pero cuando “conocÆbien a Maite y su marido David, la definición de máximo cambio totalmente. Ahora entendÃa porque se les veÃa tan unido y compenetrado como pareja.
A los dos dÃas estando en la piscina de la urbanización con amigos y amigas, apareció mi madre con dos amigas a darse un chapuzón, cuando me dijo mi madre que David habÃa preguntado por mÃ. Fue decirme eso y apareció por la puerta la parejita con sus hijos. VenÃan riéndose, David me dijo que habÃa que ganar fuera como fuera el último partido, toda la gente que habÃa secundaban sus palabras, pero mis pensamientos eran… un tÃo tan grande, tan serio y hace dos dÃas me estaba follando a su mujer y el me chupo la polla como…
Como los mayores se pusieron a hablar entre ellos, Maite se acercó y era como si me hubiera leÃdo el pensamiento, porque me dijo… ya te dije que no pienses disfruta y déjate llevar. Riéndose a continuación y marchándose hacia donde estaban varias mujeres, entre ellas mi madre.
Me quede mirando el culo tan espectacular que tenÃa, se me caÃa la baba, solo de recordar y pensar cuando seria mi próxima oportunidad. Asà que antes de que mis pensamientos se “fueran†hacia otro sitio, sin pensármelo me tire al agua. Al rato tenia a David a mi lado dentro del agua, se puso a hablar del partido y nos fuimos hacia el borde de la piscina, quedando uno al lado del otro apoyados en el borde.
Llevábamos uno diez minutos hablando del próximo partido cuando cambia bruscamente la conversación y mirando los dos hacia donde estaba la mujer, me dice que Maite está loca por repetir. No sabÃa que decir y entonces David ante mi ausencia de respuesta, se quedó como serio y me pregunto ¿es que no te gusto lo que paso?, me di cuenta de mi error al no decir nada y rápidamente conteste que no pensaba en otra cosa, que estaba loco por volver a repetir, él me dijo que eso tenÃa muy fácil solución.
Pero eso si Carlos, siempre tengo que estar yo, te lo digo para que no te lleves un corte, porque Maite también lo quiere asÃ, es nuestra manera de actuar y al acabar decirme eso se salió del agua. Cuando salà yo del agua, no tenÃa una erección pero se me notaba mucho la polla con el bañador que llevaba. Mi madre me llamo y me dijo que preferÃa que bajara con un bañador grande. Por no escuchar más a mi madre decidà irme para mi casa, David se habÃa ido a las pistas de tenis con sus hijos, donde también habÃa un parquecito infantil y Maite seguÃa hablando con las demás mujeres.
Me despedà de todas al pasar. Cuando llegue a mi portal, oà a Maite decir no cierres, me sorprendà al verla, pero disimule porque habÃa más gente por ahÃ. Entramos en el ascensor, me daban ganas de follármela ahà mismo, pero recordé lo que me acababa de decir David. Llegamos a su piso primero y me dijo ven un segundo que te quiero decir una cosa.
Fui detrás de ella, abrió su puerta, entramos, nada más cerrar la puerta se quitó el pareo y me dijo si no la sentaba bien el bañador, pase de todo y la abrace morreándola, metiéndola la lengua hasta la garganta. Ella me dijo que tranquilo, que la dejara respirar. La conté lo que me habÃa dicho David sobre que él tenÃa que estar siempre presente y ella por única contestación fue agacharse bajarme el bañador y empezar una mamada fabulosa.
Se la notaba más descontrolada que el otro dÃa, como con más ansias, en eso del capazo que llevaba sonó el teléfono, ella lo cogió y rápido entendà que era David, porque ella decÃa que estaba con escalofrÃos y no se quiso bañar, que se subió y de paso harÃa alguna cosa de la casa, el la debió de decir si seguro que estaba en casa, porque ella le dijo que si no donde iba a estar, se fue hacia la ventana y sin apartar la cortina, solo la abrió se asomó, le decÃa ya te quedas contento, porque desde la piscina y las pistas se veÃa perfectamente nuestro bloque.
Me agache y mientras hablaba con el marido, porque le debÃa de estar contando lo que hablamos, aparte el bañador y me puse a comerla desde atrás, ella con disimulo pasaba una mano hacia atrás para que yo me quitara. Pero yo era persistente, ya logre además meterle dos dedos en su coñito, que se mojaba cada vez más. Ya quito su mano y se apoyó bien en la ventana. Me costó pero aparte bien el bañador a un lado. Mientras la follaba con los dedos, me puse a comerla el culo.
Imagino que la pregunta que la pasa y ella sin dudar un segundo, dice que la ha puesto cachonda lo que le ha contado. Ella de pronto dice, estás loco, como me voy a hacer una paja asÃ, ella se hace de rogar y dice bueno espera que me quite el bañador que asà no podré bien. Se quita de la ventana, se pone un dedo en la boca y me dice que silencio, ella se quita el bañador y se pone una camisa de él, antes de que se abroche la camisa, me acerco para lamer esas fabulosas tetas, tetazas para ser más correcto.
Ella se pone otra vez en la ventana y dice que ya está dispuesta. Está colocada de tal manera que las cortinas caen sobre ella, ahora si esta mejor, puedo hacer lo que quiera. Pongo mi cabeza entre sus piernas y aunque la postura no es muy cómoda, me pongo a comerla toda, no hay lugar al que no llegue, ella abrió bien las piernas para darme facilidades, mi lengua y mis dedos recorren todo, ella dice si sigues asà me correré, ya no sabÃa si lo que decÃa era para su marido o para mÃ. Yo seguÃa a lo mismo, parecÃa un rÃo de cómo se iban mojando sus muslos.
Esta vez dice, ahora tal como estoy necesitarÃa un buen pollón que me la metiera hasta notar sus huevos tocándome. Me levante y se la coloque por su coño, pero sin metérsela, ella notaba la cabeza de la polla rozándola, lo que la ponÃa mucho, porque movÃa el culo en busca de que se la metiera. Se la meto un poquito nada más, se ve que está desesperada, mueve con más intensidad el culo, pero no logra nada, tampoco se puede mover demasiado, porque si se abren las cortinas se me puede ver a mÃ.
Al final decido que es el momento y se la meto de golpe, cierra los labios para evitar decir nada y dice algo como uuuhmmmmmmm… y rápidamente empieza a mover el culo en cÃrculos, de un lado para otro, da culazos para atrás para sentirla más adentro. Le dice al marido que lo siente, pero que asà es imposible, que la duele el codo de estar apoyada en él, para mantener el equilibrio y sujetar el teléfono, porque la otra mano la tiene donde él sabe.
Ahora ella se quita, sacando mi polla toda empapada y dice… Joder David… bueno pero no me pidas que hable, solo escucha. Pone el teléfono encima de la mesilla con la tapa abierta y me hace una señal para que vea que sigue conectado. No se tumba en la cama, me imagino para que no se oiga ruido, se apoya en el borde del colchón con el culo en pompa, pero se lo piensa mejor y se tumba a lo ancho en la cama, abre las piernas y me hace una seña con la lengua, entendiéndolo perfectamente, me agacho y empiezo a lamerlo, comerlo, mordisquear su clÃtoris con mis labios y dándole con mi lengua, cuando me aprieta la cabeza contra ella y se corre bien.
Coge el teléfono y le dice que ahora se ha quedado ella con más ganas, que eso no es… dice que se va a lavar y a hacer cosas, aprovechando que está sola. Nada más colgar me dice… ahora… ¡¡FOLLAME CABRONAZO!! Y date prisa que no tenemos mucho tiempo. Me agarra y me lleva al baño, se pone frente al gran espejo que tiene, se agacha y me la empiezo a follar, la cara de vicio que pone es total, la pellizco los pezones subiendo de intensidad, ella solo sabe decir, NO PARES, DAME MAS FUERTE, NO SEAS NENAZA, EMPUJA A TOPE… me provoca le gusta duro y la doy bien duro, la agarro del pelo tirando hacia atrás, gira la cabeza y nos comemos la boca.
Según la estoy comiendo la boca noto como se empieza a correr y como me muerde el labio de lo caliente que esta, da varios golpes hacia atrás con su culo y dice… AAAAAHHHHHHHHHHHHH… QUE CORRIDA.
Se quita se pone de cuclillas y me dice que me corra en su boca, metiéndose la polla bien metida en la boca. Que mamada tan buena me está haciendo, mejor que el otro dÃa. La digo que se prepare que me corro, se la mete lo más que puede y me corro llenando su boca. Parece que me quiere dejar bien seco, chupa, relame una y otra vez.
Se levanta y me dice… GRAAAAACIAS, ufff que bien me he quedado, como lo necesitaba. Ahora te tienes que ir, antes de salir me da un beso y me ronronea que me debe una, lo que la pida, que lo piense. Digo que no tengo que pensar nada que ya sé que quiero. Y me voy.
En la tranquilidad de mi habitación, tumbado en mi cama, pienso que es difÃcil de entender, pero la vida a menudo se comporta de una manera extraña, una pequeña acción, un gesto, una cosa que nos parece no tiene ninguna importancia, resulta que después de unos años ha cambiado tu vida por completo o te la va a cambiar.  Eso es lo que me paso a mÃ, cuando estaba pensando lo que acababa de ocurrir con Maite, me está deleitando con mis pensamientos, cuando mi madre me dicen que me llaman por teléfono. Atiendo la llamada y es SofÃ, una chica que es mayor que yo por unos meses, una chica que la última vez que la vi (hace casi 4 años), era fea y desgarbada como ella sola, pero tenÃa algo que me hacÃa que fuera una de mis mejores amigas y mi mayor confidente. Y desde siempre todo el mundo decÃan que era una niña rara, una “marimacho†y que miraba mucho a las chicas. Cotilleos de barrio.
HabÃa vuelto al barrio, el padre era militar y estuvo destinado fuera. Me lleve una gran alegrÃa y quedamos para vernos por la tarde. Cuando la vi me quedé estupefacto, no habÃa ni hay palabras para describirla, un bellezón total, ya no tenÃa la cara de tristeza de antes, menuda sonrisa. Cuando nos dimos dos besos al vernos, me quede sorprendido porque las chicas de mi edad no me hacÃan mucho tilÃn, pero ella era distinto.
A partir de ese momento estábamos todo el dÃa juntos y un dÃa en la piscina, tomando el sol, hablamos de lo que nos habÃa pasado en este tiempo. Yo por no contar muchas intimidades la dije que todo normal, sin nada importante que destacar. Ella me dijo que ya no pensaba moverse más, si a su padre lo volvÃan a mandar fuera, ella se quedarÃa en Madrid estudiando. Pero me di cuenta que algo la pasaba y aunque me decÃa que no, luego de insistir me conto, que habÃa dejado en la otra ciudad a una persona muy querida. Que también habÃa tenido un par de novietes, pero nada serio.
Un dÃa en la piscina estando juntos, aparecieron varias vecinas, entre ellas Maite, que rápido se acercó a saludar a SofÃ, el abrazo fue de lo más gracioso porque las dos no estaban escasas de pecho. Se quedó un rato con nosotros hablando y cuando se fue, sonriendo nos dijo… no hagáis nada que yo no hiciera. Sofà comento, Maite siempre igual, pero no cambies.
Sofà nada más irse, me dijo menudo repaso te ha dado Maite y yo la dije o a ti, que nunca se sabe. Sofà dijo pues no está nada mal…
Estando yo tomando algo en la terraza de la cafeterÃa, llego Maite y se sentó, como si nada. Metiendo la puyita de que solo estaba, que me habÃan abandonado… para preguntarme por lo que dije el dÃa que me fui sobre que no tenÃa nada que pensar, que ya sabÃa lo que querÃa.
-Mucho has tardado en preguntar…
-Si, me quede con mucha curiosidad.
-Pues es fácil, el dÃa de la piscina en el chalet de Carmen la vecina, oà como una amiga vuestra que estaba allÃ, te dijo queeste donde tú y yo sabemos triunfarÃa, por lo que deduzco que tenéis mucha confianza. Como recuerdo que estaba muy bien…
-Si somos muy buenas amigas ¿Y?
-Que me gustarÃa estar con las dos, nunca hice un trio con dos mujeres.
-La idea del trio no me parece mal, pero mi amiga lo tiene complicado, tendrÃas que elegir a otra.
Me quede pensativo y sin saber que decir, porque no se me ocurrÃa nada, cuando Maite me saco de mis pensamientos diciéndome, ya te diré algo. Cuando se iba se dio la vuelta y me dijo… pronto.
Unos dÃas después, Maite se pasó por mi casa a llevar una cosa a mi madre, mi madre la dijo que no la corrÃa prisa… Maite mirándome dijo que no pasaba nada, aceptando un café que la acababa de ofrecerle mi madre, cuando nos quedamos solos, me dio un papel y yo me despedà de las dos porque iba a salir cuando llego Maite.
Nada más salir leà el papel, que decÃa… “Mañana a las diez, ni cinco minutos antes, ni cinco después, a las diez en puntoâ€. Lo primero que pensé fue en que enigmática habÃa sido. Lo segundo era que decir a SofÃ, ya que habÃamos quedado para ir a un sitio.
Esa tarde con SofÃ, fue muy entretenida como otras, pero cuando creà que era más apropiado, me disculpe con ella porque no podrÃa quedar al dÃa siguiente como habÃamos quedado, ella dio un suspiro diciéndome que a ella la ocurrÃa igual y no sabÃa cómo decÃrmelo, nos reÃmos y dijimos que tontos que éramos.
Esa noche, me la pase pensando que ocurrirÃa al dÃa siguiente y con quien además de con Maite. Después de mucho pensar no se me ocurrÃa a nadie conocida, asà que imagine que serÃa alguna amiga de ella que yo no conocÃa. Lo único que esperaba es que estuviera bien.
No quise variar la rutina para que mi madre no se mosqueara. Me levante temprano como siempre fui a correr y al gimnasio, eso sà acorte un poco el tiempo, para llegar a casa con tiempo de asearme y prepararme
No pude ser más puntual, a las diez en punto tocaba el timbre de casa de Maite, ella abrió sin asomarse del todo, se quedó más bien protegida por la puerta, nada más cerrarla entendà el motivo, estaba con una batita corta de seda y como pude comprobar sin nada debajo, ya estaba húmeda. Yo mire para saber quién era la otra y al darse cuenta ella, me dijo que todavÃa no habÃa llegado.
Maite me dijo que si querÃamos tener éxito tenÃa que hacer lo que ella me dijera. Lo único que me dijo y recuerdo las palabras exactas fue que la otra mujer “una vez metida en faena, además de un terremoto ya no la paraba nadieâ€, pero habÃa que meterla en faena y que de eso se encarga ella. Que yo me metiera en una habitación que me indicara ella, que ya me irÃa a buscar.
Mientras me decÃa todo eso yo no paraba de meter mis manos por todos los sitios, ella cada vez se iba calentando más. Nos cortó el rollo el sonido del portero automático, ella abrió y me llevo a la habitación advirtiéndome que no saliera antes de tiempo, dándome un buen morreo y cerrando la puerta de la habitación.
Oà el timbre, como abrÃan la puerta de la casa y cerraban, se oÃan murmullos y risas, pero poco más podÃa distinguir. Me pareció oÃr como un quejido, gemido o algo parecido. Me arriesgue y con mucho cuidado, abrà un poco la puerta, oyendo a Maite decir, que bien lo haces, con lo santa que pareces y eres más puta que yo, gemÃa mas alto. Se oye movimiento y Maite que la dice vamos a la cama, que te voy a dar lo tuyo. Cierro prácticamente toda la puerta y dejo una rendija nada más, cuando veo aparecer a Maite tirando de alguien por el brazo, mirando dos veces para ver que no estoy equivocado. Es CARMEN, la vecina dueña del chalet, la modosita, esa que decÃa muy digna lo de… “no es un hombre, es un muchacho, amigo de nuestra amiga…â€, esa que siempre cuando hacÃan comentarios de sexo, se ponÃa roja y decÃa que barbaridades decÃan las demás. La que me decÃa siempre incluso en aquella época… Carlos o Carlitos no hagas esto, no hagas lo otro, que claro cuando me decÃa Carlitos mi enfado era monumental.
Maite ya iba totalmente desnuda, Carmen sin nada de cintura para arriba, esta rellenita pero estaba muy apetecible, no la pude ver cómo me hubiera gustado.
Se metieron en la habitación de Maite, no las podÃa ver desde donde estaba, pero las oÃa perfectamente, aunque al poner una música de ambiente costaba un poco. No sabÃa lo que estaban haciendo, pero a la que se oÃa ahora gemir bastante era a Carmen. Que como auto justificándose, le decÃa a Maite que era una zorra, que sabÃa que ella no querÃa, pero que al final hacia con ella lo que querÃa. Maite la decÃa que sÃ, que ya se daba cuenta que ella no querÃa, haciendo gemir a Carmen mucho más.
Carmen la dice que porque se ha parado, que a donde va. Maite la contesta que por cositas para hacer más entretenido el momento. Pienso que va a venir por mà y me empiezo a desnudar. Tengo una erección brutal. Estoy preparado para salir, cuando oigo a Carmen preguntar que iba a hacer, Maite la dice que atarla y ponerle un antifaz en los ojos, para que disfrute más.
Vas a disfrutar como la puta que eres, hoy te voy a dar todo lo que necesitas, ella solo musita un siiiiiiiiiiiiiiiii. Ya no las oigo hablar, solo a Carmen gimiendo, se nota que trata de no gritar, como tratando de comportarse.
Salgo de la habitación en la que estoy y me dirijo hacia donde están ellas, me asomo con cuidado y veo a Carmen tumbada boca arriba, con los brazos extendidos atados al cabecero de forja, con un antifaz grande y negro tapándola los ojos, unas tetas grandÃsimas gracias me imagino a sus kilitos de más, daban ganas de saltarse encima para comérselas, con las piernas abiertas y Maite entre sus piernas, comiéndola, lamiéndola e introduciendo por su ano, como una barrita como con unas bolas, que yo descubrà en su casa, sin saber para qué era en aquel momento.
Maite se giró un momento y me vio desnudo, con la erección brutal que llevaba. Me sonrió, saco la lengua y se la paso por el clÃtoris a Carmen, todo esto lo hacÃa mirándome a los ojos, se la notaba caliente. Maite siguió jugando con su ano, pero la dijo… aquà lo que hacÃa falta es el pollón de Carlos, Carmen no paraba de moverse, con voz entrecortada y excitada la decÃa, eres una zorra, te ha gustado y hasta que no lo metas en tu cama no te quedaras a gusto.
¿Quién te dice que no me lo folle ya? Riéndose. Seguro que el dÃa de la piscina te fijaste también en el paquete. Si lo tuvieras ahora aquà te lo follarÃas, aaaahhhhhhhh no pares, Maite se paró para que la contestara, ella decÃa que siguiera que no se parara, te lo follarÃas o no, Carmen desesperada dijo SIIIIIIIIIIIIIIIIII, pero ahora continua.
Espera que voy por otra cosa, Maite se apartó y ahora se veÃa todo el coñito de Carmen encharcado, los pelos brillaban, no estaba depilada como Maite, pero eso era morboso también. Maite me hizo una seña sacando la lengua, para que se lo hiciera a Carmen. Con cuidado me acerque y empecé a lamerla, cada vez la comÃa mas, Carmen dijo que parecÃa que habÃa crecido la lengua, que gusto la daba ahora, que parecÃa que entraba más la lengua, yo la metÃa y sacaba rápido. Mire hacia donde estaba Maite, que no perdÃa detalle y se tocaba mientras nos veÃa.
Veo a Maite que saca un condón, se acerca y me lo pone, aunque me queda pequeño, se aguanta la risa. Me indica que a una señal mÃa se la meta.
-Carmen tengo un nuevo consolador con arnés y lo vas a estrenar tú. Dijo Maite
-Carmen la contesto… ya estás perdiendo el tiempo, no sé a qué esperas.
En ese momento empecé a metérsela poco a poco, ella decÃa que estaba caliente, no como los otros que eran frÃos al principio, calentÃsimo, este es bueno. Me costaba follarla, porque no querÃa agarrarla para que no se diera cuenta. En eso que Maite con una rapidez increÃble, fue visto y no visto, empezó a besar a Carmen.
Al darse cuenta Carmen de que habÃa una persona más, querÃa cortar el beso, Maite no la dejaba y yo esta vez si la agarre bien, metiéndosela hasta el fondo. La resistencia del momento fue cediendo, viendo como ahora se morreaban sin reparos. Sin dejar de besarse, Maite quito el antifaz y Carmen cuando me vio, no dijo nada solo cerro los ojos y se dejó hacer. La desato, me dijo a mà que me tumbara y a Carmen que me comiera la polla, que seguro que no habÃa tenido otra igual, como una autómata se puso a comerme la polla.
La verdad que no se hizo mucho de rogar, se la comÃa cada vez con más desesperación. Mientras Maite la estaba preparando el culito, con un frasco de aceite especÃfico para eso.
Ahora Maite me cambio el sitio, me unto bien la polla de aceite y me dijo que habÃa un culito esperándome. Me puse detrás de Carmen y poco a poco la fui metiendo, costaba más de lo que pensé, pero yo la decÃa que si la dolÃa que lo dijese que paraba, pero ella no decÃa nada. Maite se colocó más cerca y no tuvo que decir nada más, Carmen se agacho y empezó a comerla.
Como me costaba y no querÃa hacerla daño iba más despacio aun. Carmen paro de lamer a Maite y girándose me dijo… Carlitos ¿te pasa algo, es que no puedes? Fue decir eso y no es el motivo, pero lo que quedaba por meter, se lo metà de un empujón. Ella solo dijo un AYYYY AAHHHHHHH, empecé a darla fuerte y cambio de una manera brutal.
Vamos rómpeme el culo y tu zorra cómeme el coño mientras, vamos, todo esto lo decÃa en alto y como con desesperación. Maite se puso con ella haciendo un 69, notando como la lengua de Maite de vez en cuando me lamia los huevos también. Carmen se puso a correrse diciéndonos NO PAREIS HIJOS DE PUTA, VAMOS, MAS FUERTE, SIIIIIIIII.
Maite se corrió también en ese momento. Carmen se quitó, nos tumbamos los tres, cuando Carmen dijo que iba por agua, poniéndose la ropa de abajo. Maite que estaba marchosa, se colocó encima de mÃ, que no me habÃa corrido todavÃa y se montó. Moviéndose poco a poco, sin prisas. Cuando llega Carmen y dice que se va, que la está dando mucha vergüenza, Maite no trata de pararla, la dice que no se preocupe, que no pasa nada.
Se acerca a Maite la da un beso y se va a ir, cuando se lo piensa se acerca a mà y nos damos un buen beso, ese beso me indica o por lo menos lo siento asÃ, que volveremos a “encontrarnosâ€.
Se fue, ninguno la acompaño a la puerta, nos quedamos follando tranquilamente y cuando oÃmos cerrar la puerta, Maite con cara lasciva dijo que seguro que otro dÃa repetiremos, es tan puta o más que yo, asà que repetirá seguro.
¿Estas segura? Riéndose me dijo, llevamos follando juntas unos quince años y la primera vez, alego que era por el alcohol y que no volverÃa a ocurrir. Desde entonces y hasta hoy no hemos parado.
A mitad de sexo me dijo, que tiene otra candidata, que será mucho mejor. Que es muy “peligrosa†pero que no quiere dejarla escapar. ¿La conozco yo? Me dijo que sÃ. Pero por más que preguntaba no me decÃa nada, asà que me paraba de follarla, ella me decÃa que era muy malo, pero cuando nos estuviéramos corriendo me lo dirÃa. Al ratito empezamos a corrernos los dos y dijo SOOOOOOFI.
Una vez que acabe de correrme, la dije ¿SOFI?, imposible. Ella sonriendo, me dijo que una “puta†conoce bien a otra “puta†y esa será muy buena chica, te gustara mucho pero para la edad que tiene es “putiiiiisimaâ€. Yo me quede cortado, no sabÃa que decir.
Pero si me ayudas, te prometo que me la follare contigo y si no me la follare yo sola. SeguÃa sin decir nada, porque no veÃa yo en esa faceta a SofÃ. No por nada en particular, que no lo veÃa.
Suena el teléfono y dice seguro que es mi marido para decir que llego al pueblo con los niños. En verano siempre los dejaban en el pueblo con los padres. Ella se estiro y cogió el teléfono, acto seguido decÃa que es que estaba en el servicio y casi no me da tiempo a cogerlo. Se quedó en silencio, que lo rompÃa solo para decir, si, si…
Como estaba de lado no perdà la ocasión y me fui acercando a su culito, poco a poco la fui metiendo la polla por ese soberbio culo, que costaba pero se adaptaba rápido, ella facilitaba la labor. Cuando oigo a Maite decir, de buena gana me lo follaba ahora que solo de pensar en su rabo me mojo. Pero sabes que si tu no estas, nada de nada, además es muy jovencito para desobedecer a su “capitánâ€, aunque seguro que te gusto chuparle un poquito ese rabo. Yo ya se la metÃa hasta el fondo. Me estoy poniendo muy cachonda, o le llamas para que esta noche cuando estés de vuelta venga a follarnos, o le llamo yo ahora nada más colgar. Como te quiero cornudito mÃo, pues ya sabes llámale sin falta y ahora te dejo que me tengo que preparar para estar bien esta noche.
Colgó se colocó boca abajo del todo y me dijo, todo tuyo, ábremelo bien para que esta noche sea más fácil. Mientras me la follaba duro, la decÃa que se preparar para esta noche, que por ser mala y mentirosa la pensaba azotar bien azotada, fue decirle eso y se corrió sin remedio.
Me fui a descansar y a reponerme. Pero habÃa algo que me martilleaba en mi cabecita y era lo de SofÃ, ¿serÃa verdad? Viniéndome a la cabeza el dÃa de la piscina, cuando yo la dije que lo mismo a quien la dio el repaso visual fue a ella y no a mÃ, contestándome Sofà pues no está nada mal…, que yo en ese momento me lo tome a chufla.
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