Estando solitos obvio juntitos claramente andanditos por supuesto tanto yo con Prisila viceversa, que venimos de salida de unas averiguaciones de unas actividades a realizarse en nuestra universidad, vamos por el quinto nivel del edificio de estacionamientos que anda con una soberana desolacion alguna; siendo plenamente media mañana. Tan extraño el silencio ni siquiera oimos a groso modo, el andar del trafico vehicular en las periferias viales de la propia ciudad entre ustedes y yo.
Agarrados de nuestras manos contentos, emocionados, estupendos, encompinchados. Que no vemos a nadie a la redonda, nos acercamos y abrazamos de ahí caemos, a besarnos no paramos ahí acariciamos nos apreta mos. Incluyendo, manoseamos y tocamos alborotados, sin remedio alguno yo y Prisila viceversa; ocultamos entre la fila de los autos dandole al revuelo de la pasión acostamos en todo el suelo sucio, al tener sexo que le corro su falda la fornico como una bestia desbocada hasta desordenada de por si; realizamos tantos acalorada posiciones durante varios minutos inclusive horas en fin. Al darnos cuentas pasamos al mediodía diablos, se nos fue sin querer queriendo el tiempo y más carajo.