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Categoría: Incestos

las tetas de mi mama

Mi mamá tenía en ese momento unos 40 años y sin dudas era la mamá preferida de todos mis amigos del colegio. Joven, bonita y sexy... sobre todo por sus enormes pechos, completamente naturales, que sabía mostrar muy bien y que eran la envidia de las demás madres. Mis amigos venían con frecuencia a casa, y observaban, casi sin disimularlo aunque nunca se animaban a decir nada los fabulosos globos de mi madre, que mostraba muy bien bajo sus vestiditos, sus remeras ajustadas, o sus escotes provocativos. En mi familia siempre fuimos bastante liberales, y aún así a mi me daba algo de pudor cuando mis amigos miraban tan descaradamente, y seguramente se hacían los ratones.

Eso sí, a pesar de nuestra edad promedio, unos diecisiete años, a mi mamá le guardaban respeto. Era un respeto cariñoso, pues nunca a nadie le escuché decir algo despectivo sobre mi madre, cosas como "tu mamá es una puta" o "que tetas tiene la guacha"... más bien decían "tu mamá es súper", "tu mamá es una genia" y cosas que me estimulaban a invitarlos a casa. Por supuesto, yo siempre le daba línea a mi mamá delante de mis amigos, diciéndole cosas como "mami, cuidado con el paragolpes" o "mamá, ¿sacaste a pasear las montañas" cuando mostraba sin tapujos esas curvas provocativas... y mis amigos reían, y mi mamá "sacaba pecho" por un instante y replicaba "no sé de que montañas estás hablando" y mis amigos y yo reíamos... pero la calentura iba en aumento.

Algunas veces, mi mamá rodeaba a alguno de mis amigos con sus brazos desde atrás y apoyaba sus enormes tetas en la espalda de ellos... mientras depositaba un beso en sus nucas. Todo lo hacía cariñosamente, pero también en forma peligrosa iba aumentando el morbo de mis amigotes.

Una de esas tantas tardes de verano, cuando ya habían terminado las clases, nos habíamos reunido en mi casa el grupo más selecto de amigos: Ricardo, Carlos, Fernando y Néstor. Mi mamá salió a recibirnos. Como hacía calor, llevaba una remerita celeste pegada al cuerpo, que dejaba traslucir inevitablemente sus gigantescos pechos y en especial, unos pezones puntiagudos... que a mis amigos dejaron estupefactos. También tenía una pollerita corta, sobre las rodillas, que no llegaba a ser minifalda, pero casi. Tengo que aclarar que mi mamá es delgada también, y si bien no tiene la cintura de una adolescente, está mucho mejor que cualquiera de las otras mamás de mis amigos.

Mi mami saludó a mis amigos con un ruidoso beso doble, en cada mejilla, como solía hacer siempre. Esto también calentaba a mis amigos muchísimo... pero creo que el detonante fué cuando me saludó a mí, luego de saludar a mis amigos:


-Para mi baby, un beso especial...

Y me depositó un beso muy suave en mis labios. Yo quedé atónito, petrificado, y mis amigos quedaron duros. No cualquier madre deposita un beso cariñoso en los labios de su propio hijo adolescente... y la mía, como se imaginan, es muy especial... así que todos quedaron congelados.

Mi mamá se dió cuenta de la situación, y frunciendo sus carnosos labios, les dijo a mis amigos:


-¿Acaso sus madres no los saludan cariñosamente? ¿Quieren que yo también sea cariñosa con ustedes?

Y se hechó a reir. Mis amigos se destrabaron un poco, no hechamos a reir y mi mamá nos hizo pasar a la casa.


-Vayan al cuarto de Miguel (que así me llamo), en un rato les subiré la merienda.

Todos nos fuimos a mi cuarto, y allí sucedió algo inevitable, que muy de vez en cuando hacíamos. Estabamos tan calientes por la escena en la entrada de mi casa, que cuando nos sentamos en el borde la cama y las sillas que allí había, no pudimos dejar de contemplarnos, y hacer bromas sobre nuestro estado de calentura. Se nos notaba mucho las erecciones descomunales que llevabamos bajo nuestros pantalones, y eso nos excitaba mutuamente. Carlos fue el primero que habló


-Miki, perdoname, pero tu madre está super... se merece un homenaje...

Y se fué desprendiendo la cremallera del pantalón, dejando asomado su miembro completamente colorado y duro. Todos fuimos haciendo lo mismo. Era inevitable hacernos una paja colectiva. Era algo que veníamos practicando casi ritualmente, y para hacerlo, solo hablábamos de alguna chica, alguna actriz que nos calentaba, y mientras estabamos en ronda nos hacíamos una buena paja, mirándonos unos a otros. Yo puse una toalla en el centro de mi habitación, para que el semen no estropease la alfombra.

Todos empezamos a masturbarnos, mientras decíamos lo que le haríamos a mi mamá...


-¡Que pechos que tiene tu vieja! ¡Son los más grandes que vi en mi vida!
-¡Como me gustaría masajearlos... chuparlos... morderlos!
-¡Deben estar llenos de leche... nos podría bañar en leche!
-¡Poner mi pija entre sus tetas... y que me haga una buena paja turca!
-¡Yo quiero que me la chupe!
-¡Ssssii, siiiii, que la chupe a todos!
-¡Que quede en sus labios lecheee...!
-¡Y acabar en sus tetas...!
-¡Sssiiii, llenarle las tetas de lecheee!
-¡Sssi... ssssiiii!
-¡Y que grite como una perra! ¡Ah...!
-¡Aaahh... sssiii.... que disfruteeee...!
-¡Bañarla en lecheee....! ¡Mpphh...!
-¡Sssii... en lecheee...!
-¡Que se la coma, que la muerda, que la mastique...!
-¡Siii...!!! ¡¡En sus tetas!
-¡En sus tetazas!
-¡AAAHHHHH....... aassshiiiii....!!!!

No pasó mucho antes que todos depositaran su chorro de esperma en la toalla. Algunos chorros fueron inevitablemente más allá del límite y me ensuciaron la alfombra. Todos estaban agitados, con sus caras coloradas, sus manos... transpiradas... se empezaron a limpiar con los bordes limpios de la toalla... cuando mi mamá golpeó la puerta.


-¡Les traje la meriendaaaaa...! ¿Puedo pasaaaar...?

Todos nos miramos aterrados. Agarré la toalla, limpié un poco la alfombra y tiré la toalla bajo la cama. Todos ya habían enfundado sus pistolas dentro del pantalón, pusimos cara de nada y Néstor abrió la puerta. Allí se asomó mi mamá con una bandeja repleta de tazas, galletitas y otros souvenirs para pasar la tarde. Nadie decía una palabra, y todos miraban con cara asustada.


-¿Que pasó acá? -dijo mi mamá mientras depositaba la bandeja en una mesita.


-¿A que estaban jugando? ¿Interrumpí algo? -dijo mi mamá con una sonrisita enigmática. El silencio de mi parte y de mis amigos, era inquebrantable...


-¿Y ese olor? -dijo mi mamá -¿Que estuvieron haciendo?

Mis ojos se abrieron como dos huevos duros. ¡En la habitación cerrada, había un fuerte olor a paja, a semen! Me levanté torpemente para abrir la ventana para que se ventile un poco. Mi mamá me detuvo.


-¡Está bien, está bien... es olor a macho...! ¿Puedo jugar con ustedes?

Mi mamá se sentó en medio de la habitación, donde minutos antes estaba la toalla, con las piernas cruzadas. Mis amigos la observaban con los ojos desorbitados... mi mamá conocía bien ese "olor a macho" y nos había pillado de alguna forma.


-Son cinco machitos divinos... los escuché tras la puerta... ¿así que fantasean conmigo? A veeeeeer....

Y se sacó la remerita celeste, mostrándonos más que nunca sus pechos apenas cubiertos por un sostén diminuto que no podía contener semejante masa muscular. Las tetas redondas, calientes, gigantescas, pedían a gritos salir de su prisión y llenar nuestras bocas glotonas, nuestros instintos más bajos.

Luego se hechó para atrás, pronunciando aún más sus tetas. Mi mamá se nos estaba regalando, se nos estaba ofreciendo... ¡ibamos a debutar con mi propia madre!

Néstor, tímidamente, le tocó la teta izquierda.

Ricardo hizo lo propio con la teta derecha.

Carlos besó suavemente el ombligo de mi madre, mi madre dió un respingo... eso la excitaba mucho.

Fernando le quitó delicadamente sus zapatos y medias, y entre él y Carlos le sacaron la pollera. Mi mamá apenas tenía una tanga blanca puesta.

Mi mamá me miró y me dijo...


-Vamos Miguel... haz los honres... sacame el corpiño.

Y yo le saqué el sostén, y mis amigos se abalanzaron sobre las tetas de mamá. Empezaron a besarlas, a morderlas suavemente... a chuparlas, a lamerlas, a amasarlas... eramos cinco en total tocando las tetas y ¡sobraba teta!

Mi mamá tiene unos pezones redondos, anchos y oscuros. Los botones sobresalen muchísimo, y ahora que estaba excitada, succionada por dos bocas a la vez, mientras otras tres bocas adolescentes besaban el resto de sus maduros pechos, mi mamá estaba en la gloria. Comenzaba a jadear como en las películas porno.


-Más, mássss, maaas.... ¡¡¡¡no paren mis machos....!!!!!

Carlos le metió la mano a mi madre bajo la tanga, y fué directo con sus dedos a la vagina. Mi mamá se contorsionó de placer y abrió sus piernas, pidiendo a gritos más dedos... estaba completamente entregada. Carlos me mostró la palma de su mano completamente llena de flujos vaginales, mientras yo apenas levantaba la vista, ahora que Ricardo había abandonado uno de los pezones de mi madre... ¡no me podía perder semejante delicia. Entre Ricky y Carlos, le sacaron en un santiamén la tanga a mi mami.


-¡¡Aaahhh... chicosss... por favooorr.... acompáñenme... sáquense todo....!!

Todos comenzamos a sacarnos la ropa.


-Nooo... todos juntos noooo... no me dejen solita acá abajo... primero Miguelito, mi hijo...

Los chicos se abalanzaron sobre mi madre a complacerla. Carlos, el más excitado de todos, sumergió su cabeza en las abiertas piernas de mi madre, y empezó a lametearle la concha. El resto de mis amigos, se ocupaban de las tetas.


-Aaaahhhhgggg....!!!! ¡¡¡Que placeeerrr....!!!! ¡¡Cuánto hace que deseaba tenerlos a todoossss...!!!! aaahhh....

Mi mamá jadeaba como una auténtica puta, nos estaba disfrutando y nosotros ibamos a disfrutar de ella. Yo ya estaba desnudo, con la pija más que parada. Mi mamá se sentó (siempre en el piso de mi habitación) y miró mi pene como un cañón, apuntando a su cara.


-Te la voy a chupar toda... -me dijo. Y comenzó a mamármela, era toda una maestra chupadora. Me tomó la base del pene con sus dedos delicados y se la metía toda en la boca, saboreando el capullo como si fuese el pico de una trompeta. Sacaba su lengua larga y lameteaba el tronco carnoso y caliente de mi picha, mientras con su otra mano me pellizcaba la cola, atrayéndome hacia ella... a esta altura, mis amigos ya estaban todos desnudos, haciéndose una paja alrededor de mi madre.

Puse instintivamente las manos sobre la cabeza de mi madre y comenzé a empujar hacia atrás y hacia adelante, como si me la follase por la boca. Mi mamá ensalivó bien la pija y me dijo:


-No mi amor, dentro mío...

Y se tiró en el suelo nuevamente, abriendo sus piernas, mientras yo me tiré sobre ella, mordiendo sus pechos, su cuello, mientras ella guiaba mi pija hacia su lubricadísima vagina... no hubo muchos movimientos, su vagina me daba un placer extremo y yo era un novato... un potentísimo chorro de leche salió disparado dentro de la cueva de mi madre.


-¿Estás feliz mi amor? ¿No querés hacer acabar a tu madre?

Yo la miré exhausto y le dí a comprender que no podía más... entre la paja anterior y este polvo, más la excitación que tenía, mi pija necesitaba un rato para reponerse...


-¿Quien me va a hacer acabar? -Dijo mi calentona mami, mirando a los demás.

Carlos, que ya había debutado y era el más calentón, se ubicó en mi lugar.


-Ricardo... ¿no querías que te haga una paja turca? ¡Eso escuché tras la puerta...!

Ricardo se puso sobre el pecho de mi madre, con su pistolita perdida en medio de esas montañas carnosas. Era un espectáculo digno de ver, mi mamá con dos hombres encima... uno con su pija entre las tetas de mamá y el otro más atrás, casi abrazado a Ricardo, medio arrodillado, con su pija en la vagina de mi vieja... ella parecía una moto... mientras Néstor y Fernando, se seguían haciendo una paja. Y mi pija nuevamente que se endurecía.

Ricardo se masturbaba con los pechos de mi mamá, agarrándoselos y mirando la cara de goce de ella. Ella, a su vez, le tomaba de las piernas y le dirigía el ritmo... Carlos estaba descontrolado, no podía metersela muy hondo porque no tenía espacio suficiente, así que comenzó a lamerle y mordisquearle el clítoris, mientras se masturbaba frotando su pene sobre la alfombra peluda. Fernando acabó su paja sobre el rostro de mi madre y salpicó un poco el pecho de Ricardo, mi madre se incorporó para lamer esas gotas de leche y esto calentó a Ricardo, que aceleró los movimientos de vaivén y llenó el pecho y el cuello de mi mamá de semen... Ricardo quedó agotado y se puso en su lugar Néstor, pero apuntando el pene a la boca de mi madre... y descargó los tres chorros de semen que tenía esperando tras la paja para que mi madre se los beba como un néctar. Y no solo eso, también le chupó la pija y se la dejó limpita. Mi madre entonces rió un poco...


-¡Ay, Carlitos, que calentón...! ¿Te gusta mi culito?

Carlos le estaba metiendo un dedo en el culo a mi madre, mientras también le chupaba la concha.

Mi mamá me miró, ya repuesto, y me colocó sobre la alfombra, boca arriba. Ella se hechó arriba mío, en cuatro patas, y sus tetas colgaban de una manera terrible, casi rozaban mi cara, y por supuesto, comencé a chupar.


-Mis cinco potros... ¿como voy a poder satisfacerlos a todos?

Mamá se puso encima mío y comenzó a cabalgarme. Fernando y Néstor empezaron a chuparle las tetas. Esto no duró mucho tiempo. Mi mamá levantó su culo en pompas, con su vagina enfundando mi pija, y le dijo a Carlos:


-Carlitos, rompeme el culo...

Carlos no lo dudó, y puso la punta en la entrada del culo maternal. No tardó mucho en metersela, mi mami tiene un ano muy flexible, y quizás adiestrado con objetos de gran tamaño. Mientras mi mamá era penetrada doblemente, frente a su boca tuvo dos penes generosos, que comenzó a chupar como podía, ya que Fernando y Néstor trataban de metérselos allí. Ricardo, mientras tanto, se comenzaba a hacerse una paja.

Creí que yo era el menos afortunado, pues no le podía hacer el culo a mi madre y todos iban rotando, acabando en el culo de mi mami, en su boca, manoséandole las tetas... luego me dí cuenta que ella me reservaba lo mejor.


-Vamos, chicos... ahora dejenme gozar a mi hijo...

Y mi mamá, llena de semen y saliva, me empezó a cabalgar de verdad... tomó sus manos y la puso sobre su propia nuca, mostrando sus tetas coloradas y mordidas... y cerró los ojos y comenzó a jadear... mostrando una sonrisa de satisfacción, mientras se movía a un ritmo espectacular... dando pequeñas vueltas con su vientre sobre mi pija... revolviendo... buscando mi máximo placer... su máximo placer.... acelerando el ritmo... a mil.... poníendome a mil.... AAAAHHHAHAAAAAAHHHHH....!!!

Tuvimos un orgasmo terrible... los dos al mismo tiempo... mi mamá parecía electrizada, hechando su espalda hacia atrás.... yo también me había arqueado... un placer intenso me subía sobre las piernas.... me corría por la cola, por la espalda... llené su vagina de leche una vez más... y caí desplomado.

Mi mamá tenía una fuerza sorprendente, inagotable. Vió enseguida que a su alrededor había cuatro pijas bien paradas... y comenzó a masturbarlas, a chuparlas.... con maestría, desde sus huevos hasta la punta del glande... y llenó su boca de semen, pero no dejó ninguna de las pijas de mis amigos con rastros de semen.

Todos estaban colorados, exhaustos... mi mamá feliz porque había gozado como un a perra con su propio hijo... y ayudada por cuatro fogosos amigos. Solo quedaba Carlos, que parecía no estar satisfecho... y su pija dura, como piedra, pedía más.


-Ay Carlitos... sos especial... -decía mi madre. Se puso sobre el borde de la cama, levantando su culo de nuevo, mientras las tetas resbalaban por el acolchado para todos lados... y Carlos se la clavó en el culo con fuerza, y le daba rabiosamente a mi madre... segundos después, Carlos estaba colorado y casi aullando... le llenó por cuarta o quinta vez el culo a mi mamá... ya perdí la cuenta.

Luego mi mamá nos ayudó a vestir y nos pidió guardar el secreto. Carlos le pidió repetir la experiencia y mi mamá nos aseguró a todos que por supuesto...


-Mis tetas necesitan mimos... por eso son tan grandes... y yo soy muy puta, muy calentona... ¿que les parece la semana que viene?

Esa fué la primera vez, pero no la última... y yo con mi mamá, a solas, de vez en cuando jugamos.
Datos del Relato
  • Autor: maat119
  • Código: 9021
  • Fecha: 16-05-2004
  • Categoría: Incestos
  • Media: 6.4
  • Votos: 81
  • Envios: 17
  • Lecturas: 14651
  • Valoración:
  •  
Comentarios
5 comentarios. Página 1 de 1
invitado
invitado-invitado 03-08-2013 01:10:46

una mama muy puta y caliente como esther la chichona que da el culo a todos y ademas tiene siempre su panocha sin pelos

Fernando
invitado-Fernando 14-01-2005 00:00:00

extraordinaria historia ya que mi fantasia preferida es la acostarme con mi madre y hacer realidad mi fantasia como vos Miguel ,sin mas besos en los pechos de tu madre

Proven
invitado-Proven 10-06-2004 00:00:00

jesi te amo mucho, muchisimo Gustavo TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO

andres
invitado-andres 17-05-2004 00:00:00

me parece una historia genial que narra con gran lujo de detalles lo que quiere expresar el escritor al lector solo puedo decir exelente....

NeNita_calentita
invitado-NeNita_calentita 16-05-2004 00:00:00

me a encantado tu cuento. no e podido evitar masturbarme ... mmmm me a gustado muchisimo . por fabor sigue contandonos historias tan buenas como esta

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