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Categoría: Confesiones

Como empecé a gozar viendo a mi mujer follando con su amante

A mi me costó por lo menos tres años conseguir que mi esposa se entregue a otro hombre en mi presencia.

Al comienzo le fui introduciendo fantasías de que ella estaba haciendo el amor con otro en vez de mi, se resistió durante semanas al juego, pero poco a poco fue cediendo y comenzó a disfrutarlo con mucha excitación junto conmigo, hacíamos de cuenta que me estaba poniendo los cuernos mientras yo me encontraba ausente, uf como comenzó a disfrutar rico de la fantasía.

Después que descubrí que ella me estaba siendo infiel, de mi inicial desconcierto pasé a gozar de una delirante morbosidad, luego que un tiempo después le pedía, cada vez que follábamos, que me contara todos los detalles que vivía con sus amantes , al comienzo también se mostró renuente de hacerlo pero poco a poco lo conseguí, sentía un morbo delicioso imaginar (cuando me contaba) como otros hombres la manoseaban morbosamente y después se la tiraban rico a escondidas en un hotel, sin que supiesen sus amantes que ella me lo contaba todo, creyendo que me hacían cornudo sin yo saberlo.

Como ella me contó una vez que el esposos de una de sus mejores amigas se le había insinuado muchas veces en secreto, diciéndome además de que estaba bueno y que le habían entrado, desde hacía ya algunos meses atrás, deseos sexuales por él, incitada por la forma como la miraba y la piropeaba sin que su mujer ni yo nos diésemos cuenta, un día de esos en que se encontraron solos los dos, fue que sin saber como, se besaron y poco después follaron a escondidas como locos en un lejano y escondido hotel.
Me confesó que eran amantes desde hace cuatro meses, y que se tiraban una o dos veces por semana siempre en algún discreto hotel, adulterio declarado que ni su esposa (intima amiga de mi mujer) ni yo sospechábamos siquiera.

Mi mujer me contaba, para mi morboso placer, de todas sus aventuras sexuales con otros hombres, sin embargo me ocultó su relación de amante que había iniciad con el esposo de su amiga. Cuando me lo confesó, muy excitado le pedía detalles de sus folladas, de las chupadas que se daban mutuamente en sus excitados sexos, que me detallara sobre las poses que le hacía su amante, lo que opinaba de sus grandes y hermosas tetas, y sobre cuanto era lo que gozaba cuando se la cogía rico desnuda. viendo lo arrecha que se ponía la linda cara de mi mujer cada vez que le hundía hasta el fondo su erecta y dura verga en la chucha mojada de la ardiente y adúltera mujer casada y amiga de su mujer, que estaba poniéndole cuernos a su marido mientras que se encontraba confiadamente en su trabajo. Lo que ignoraba era que yo ya estaba enterado con lujo de detalles de todas sus aventuras con mi mujer.

Me costó mucho trabajo, casi seis meses, desde que mi mujer me había confesado sobre las relaciones de amante, que tenía por lo menos sostenía siete u ocho veces al mes con el esposo de su amiga, para convencerla lo excitantemente feliz que me haría verlos follar rico, como si estuvieran solos, aunque sea solo una vez en la vida.
Cuando, después de tanta insistencia, aceptó hacerlo por fin, una increíble morbosidad me invadió todo mi cuerpo y mi mente, le pedí a ella que le sugiriera a su amante vivir la morbosidad de cachar en la cama que compartía con el cornudo de su esposo, que le diera gusto de hacerlo para sentir el placer de ponerme los cuernos en nuestra propia cama, que le sugiriese hacerlo el miércoles de la próxima semana, en la mañana, que ella estaría completamente sola, pues la empleada le había pedido permiso para ausentarse todo el día, que yo estaría en el trabajo y nuestros hijos en el colegio.
Un poco escéptico al comienzo, el amante terminó por aceptar, también morbosamente, la propuesta de mi mujer.

Durante los cinco días que faltaban para que llegase el miércoles, me puse a acondicionar a la perfección, de acuerdo a mis interés, el closet de nuestro dormitorio, le abrí cuatro discretos agujeros en distintas partes de sus puertas, vacié toda la ropa y las cajas de su interior, le puse un seguro interno para evitar que pudiese ser abierta desde el exterior, los agujeros parecían adornos, haciendo juego con el tallado que mostraban hacia afuera. hice muchas pruebas comprobando, hasta quedar convencido, que desde afuera no se notaba para nada, por ninguno de los cuatro agujeros, indiscretos ojos espiando.

El Martes por la noche, con una inmensa morbosidad y la pinga al palo más dura que nunca, me follé super excitado y deliciosamente a mi mujer, mientras lo hacía no paraba de hacerle morbosas recomendaciones sobre el encuentro sexual que iba a tener con su amante en nuestro dormitorio, le pedí que lo hicieran con música de fondo, para evitar que él pudiese sentir ruidos de la posible y morbosa excitación que sienta, con los pajazos que me de viéndolos cachar, le rogué encarecidamente a mi esposa que comprenda, que mientras más morbosa, zorra y puta se comporte follando con él, más rico e intenso placer me dará, que sea descarada, que se hablen groserías y obscenidades sexuales sin ninguna restricción, que ella me mencione y le de pie a su amante para que se explaye de lo rico que me están haciendo cornudo en mi dormitorio y en mi propia cama, y que ella no se olvide de hablarme con su mirada, dirigiéndola hacia los huecos del closet, para decirme lo rico que está gozando con la pinga de otro hombre en mi presencia..

El Miércoles por la mañana, esperaba nervioso y excitado la llegada del amante de mi esposa, aquel día no fui a trabajar, mi mujer se vistió deliciosa y provocativamente con una minifalda y una prenda bien ajustada contorneando sensualmente su cuerpo, sus grandes y hermosas tetas se formaban exquisitamente tras su blusa, maquillada femenina y seductoramente, esperaba ansiosa el momento en que apareciese su macho, el hombre prohibido que secretamente la hacía gozar como loca de los mas increíbles orgasmos, que ni yo, su marido, ni los diez o doce hombres que también se la habían comido antes de enredarse con el esposo de su amiga, le habían hecho sentir el placer y el morbo que sólo él podía hacerle sentir de verdad, era su experta manera de cachar lo que hacía que todo el tiempo pensase sólo en él, que desease más que nada en el mundo tener siempre dentro de ella su erecta, hermosa y viril verga.

A las 10.30 sonó el timbre, mientras mi esposa se dirigía a abrir la puerta, yo prendí el equipo con música suave y me escondí en el closet asegurándolo por dentro, observando por uno de los agujeros pude ver como mi mujer traía al dormitorio de la mano a su amante, ambos sentándose al filo de la cama, diciéndose lo mucho que se extrañaban, empezaron a darse unos besos profundos y apasionados, inclinándose hacia la superficie de la cama, pude ver que la minifalda de mi esposa se había recogido lo suficiente para mostrar excitantemente casi todas sus bellas extremidades, tanto así, que asomaba el rojo del calzoncito que resguardaba coquetamente su apretada chuchita.
Empezaron sin mayores preámbulos, a revolcarse excitadamente entre besos eróticos y sensualizados que no paraban de darse entre los dos, las piernas de mi mujer estaban ya todas descubiertas y eran acariciadas con mucha morbosidad por su deseado amante.
Sin decirse palabras empezaron mutuamente a desvestirse, el le desabrochó la blusa y l le retiró el brasier, surgieron esplendorosas sus dos tetas con pezones erectos y rosaditos, el semblante de su amante sólo expresaban lujuria y deseo cuando se las chupaba, ella le frotaba por encima del pantalón la pinga dura y erecta abultando la bragueta de su Jean, le sacó la correa y metió la mano hasta agarrar con fuerza su duro pene, y entre gemidos de excitación fueron ambos quedando totalmente desnudos.
Ver a mi esposa desnuda revolcándose con un hombre también desnudo y con el pene duro y erecto, me producía un extraño e intenso y morboso placer, al toque me saqué la pinga y comencé a darme un primer y delicioso pajazo de estar viendo a mi mujer a punto de ser penetrada y cachada por una verga cuatro o cinco centímetros más grande que la mía y se notaba que era más gorda y dura también.

El amante empezó a recorrer con la boca y la lengua todo el cuerpo desnudo de mi esposa, se detuvo un tiempo mas prolongado en sus tetas y especialmente en su húmeda y caliente vagina, que chupó, lamió y metió la lengua hasta donde pudo ante los desaforados gemidos de mi mujer, luego ella se incorporó y comenzó a besar el glande de la pinga, con una de sus manos sujetando el tronco, comenzó a lamerlo como si fuese un helado y en un instante se metió toda la verga del hombre en su boca, hasta la garganta y comenzó a chuparlo de arriba hacia abajo y viceversa por mas de cinco minutos, lo hacía con cara de arrecha y lujuria, de pronto volteo para mirar los agujeros del closet y me dijo con la mirada, lo rico que le estaba chupando la pinga a otro hombre, una pinga más grande y deliciosa que la de él, una pinga que dentro de un rato la tendría gritando como una loca cuando la tenga dentro de la chucha, que en esos momentos le pertenecía a otro macho que la hacía gozar de los mas rico.

Esa mirada me puso frenético, nunca pensé en lo morbosa que podría ser mi mujer, lo demostraría poco después al perder el control de su ecuanimidad cuando su amante la atravesó con su enorme y gorda pichula, la jalaba, la volteaba, hacía lo que quería con ella, vi como se la metió poniendo las piernas de mi esposa sobre sus hombros, luego como le chancaba la chucha al filo de la cama con las piernas de mi mujer bien abiertas, y también ver como ingresaba suavemente su pinga hasta el fondo de su chucha en la pose del perrito, dándole con la palma de la mano fuertes nalgadas y diciéndole con voz alta y morbosa, lo rico que se la estaba cachando sin que su marido lo supiese, lo puta y arrecha que se ponía con la verga de otro hombre, mientras que su marido está en el trabajo, él se la ha tirado sin condón y le ha chorreado toda su leche casi ya como cuarenta veces, ella le respondía que hiciese lo quisiera con ella, que era su mujer, su amante, su cachera cuando el lo quisiese, que la se cachaba más rico y más seguido que su marido, que el cornudo no sabía que la chucha de su mujer la poseía más veces que él, el nuevo y rudo macho que se había conseguido prohibidamente para su propio placer.

El amante le dijo en la posición del misionero, mientras que ella le rodeaba con sus blancas piernas la espalda, lo deliciosamente morboso que era comérsela en su propia casa, en la misma cama en que dormía con su marido, y que en la noche cuando llegue el cornudo a acostarse junto a ella, ignorará lo rico que en la mañana se había comido la verga de otro hombre, de uno que se la estaba cachando más seguido que él, pues mi esposa le contó que hacíamos el amor dos o tres veces al mes.
Fue brutalmente delicioso ver a mi mujer haciendo el amor con otro hombre que la gozaba con placer y verdadero gusto. Es que mi mujer era bien rica y ardiente.
Mi esposa, sólo de cuando en cuando me deja gozar de este espectáculo con su amante, me ha dicho que prefiere hacerlo a solas con él, que lo goza de esa manera mas rico, lo que si no se niega es a contarme, donde, cuando y todo lo que hicieron entre los dos.
Datos del Relato
  • Autor: morbo09
  • Código: 21757
  • Fecha: 25-10-2009
  • Categoría: Confesiones
  • Media: 5.46
  • Votos: 160
  • Envios: 9
  • Lecturas: 18103
  • Valoración:
  •  
Comentarios
4 comentarios. Página 1 de 1
Karcornudofeliz
Karcornudofeliz 19-06-2014 18:16:03

Felicitaciones muy bueno. Lee los nuestros sobre mi amada Karina y sus aventuras

María José
invitado-María José 19-10-2013 13:57:03

Delicioso, a mi exmarido también le encantaba verme hacerlo con otros y a mi que me viera

jose luis
invitado-jose luis 26-09-2013 17:23:06

Me encanto

poderoso
invitado-poderoso 02-03-2013 00:00:00

Durante mucho tiempo le pedia a mi mujer coger con otro por que la amaba mucho y queria que disfrutara otros cuerpos y sintiera otras vergas. Después del tiempo la convencí de ir a un cabaret donde acuden sexoservidoras y clientes a bailar y luego salir al hotel. Decidimos ir a otra ciudad, nos hospedamos en un hotel donde tambien se hospedaban prostitutas que acudian al cabaret que habia elegido. antes le compré una superminifalda brillosa, una blusa superescotada que dejaba sus pechos casi de fuera unas pantimedias naturales y sus tangas hilo dental. Al llegar al hotel, ella empezó a vestirse cosa que me exito como un ritual magico. Se veia espectacular, pues tiene un cuerpaso, morena pechos paraditos y firmes y unas superparaditas nalgas. Al salir de la habitación, las mujeres y parroquianos se la comian con la mirada. Ela nerviosa me tomo de la mano y subimos al auto, le iba acariciando sus hermosas y torneadas piernas hasta que llegamos al cabaret. una vez ahi, nos sentamos en una mesa donde pedi unas copas las cuales bebimos para entrar en calor, la saque a bailar y le acaricie sus herosas nalgas, todos la veian y le fui levantando la minifalda poco a poco hasta dejarsela a media nalga. nos sentamos y acordamos que la dejaria sola, para que la sacaran a bailar ella estaba muy nerviosa, le dije que cobrara para que pasara por una puta mas. Asi fue, tarde mas en parame que otros en sacarla a bailar. fui al baño y ahi estuve como 15 minutos. Al salir la vi bailando muy repegada a un joven que la acariciaba descaradamente, besaba su cuello y le agarraba las nalgas.Despues de un rato la saco y subieron a un taxi, llegaron al hotel donde estabamos hospedados y los vi entrar al cuarto. pasron 3 horas y llego a nuestra habitacion muy bañada, en seguida me sirvio una copa y me empezo a platica su experiencia, estaba feliz y me agradecio el haberle permitido coger tan rico y me dijo que me amaba mas. nos acostamos y empezo su relato, dijo que el joven le habia pagado tres mil pesos y que al llegar al hotel la acaricio habilmente hasta que la hizo mojarse, ella se desnudo primero y luego ella a el hasta que le quito los calzones y al verle la enorme y gruesa verga se sorprendió, se la agarro y le puso el condon, hasta que la recosto y empezo a intentar penetrarla cosa que fue tardada ya que no le entraba por lo gruesa, habilmente el joven la abrio y se la empezo a meter, me confeso que sentia muy abierta la vagina hasta que empezo a sentirla rica, que se sentia llena y que en cuanto le etro esa vergota se vino, asi continuaron en varias posiciones hasta que ella tuvo 5 orgasmos y el se vino poniendola de perrito, le chuleaba las nalgas y lo apretado de su vagina. asi que cogimos como locos hasta el amanecer. por eso se que disfrutas mucho tu experiencia.

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