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Categoría: Confesiones

Compartiendo apartamento 3

Ya hacía año y medio de estar en Chile y viviendo como pareja con Guillermina. Abigaíl llegaba cada 20 ó 30 días y la pasabamos bién los tres, en una ocasión vió como se la metía por el culo a Abigaíl, y la forma como gozaba de mi verga. Una noche llegó con un tubo de gel, y después de haber tenido un coito sabrosímimo, empezó a mamerme de nuevo la pija exquisitamente con lo cual no tardé de ponerla firme, aplicó suficiente gel en el pene, y se pegó a mi de lado, acomodandose de espaldas, levantó su pierna y se acercó el glande a la entrada de su trasero, se empujó despacito pero firme, el glande empezó a deslizarse, y entro la mitad, ella paró, tomó aire y de nuevo se empujo, esta vez se la metió integra y gimío lastimeramente, sentí como apretaba y aflojaba su esfinter, luego d unos instantes y ya su culo abierto y acostumbrado al grosor, empezó a sacar y meter. Yo besaba su cuello y sus hombros, mis manos acariciaban sus delicioso y firmes pechos, sus pezones estaban duritos, el pene deslizaba con facilidad, mis dedos empezaron a masajear su clítoris, sollozaba de placer, le dije que me vendría ella empezó a meter y sacar más rapido, mis dedos aceleraron el nmasaje empezó a gemir fuertemente, se metió la verga al tope y se vino, y yo la llene de leche caliente. Varias ocaciones traté antes de romperle su culito, ella siembre lo objetó, pero sintió celos de ver como me lo daba Abigaíl.

La situación de coger con las dos fué idea de Guillermina, pero el tiemp se agotaba y quedaba poco para terminar mis estudios, la relación nuestra no iba a ser eterna ambos lo sabíamos, ella empezó a salir con un alto funcionario se la compañía de aviación en l cual trabajaba, claro él con todas las buenas intenciones de hacerla su esposa,sabía que tenía una hija, que era madre soltera, pero en cuanto a mi, no sabía nada, y dado que los dos éramos de ojos azules y rubios, cuando él llegaba a traerla para salir a cenar o bailar, él muy amablemente me trataba ya que Guillermina le había dicho que péramos hermanos de padre,( ya Fallecido) pero que con su madre ninguna palabra del hermano ya que ella nunca había sabido de mi existencia y no quería un reproche post. morten hacia su difunto padre. Ella me decía que no había llegado a la cama con el novio y que él tampoco se lo había insinuado ya que era un católico rematado. El asunto es que nuestra relación de amantes nunca tuvo trastornos, todo seguía igual, eran cogidas fabulosas, y creo que en el fonso ambos nos amábamos demasiado, Faltaba u mes para la boda de Guillermina, ella dejó de tomar anticonceptivos, yo no lo sabía, hata cinco días antes de casarse y teniendo un permiso especial para arreglar las cosas de la boda, me dijo que tenía exactamente ese tiempo para preñarla, por lo que a toda hora y en cualquier lugar, en cualquier posición, con lujuria bárbara, nso cogíamos, pero ella me decía que cuando la llenara d leche, e la metiera toda, que no la sacara ráo+pido que no quería dejar escapar nada de semen, y que lo hacía con ternura y amor especial, para que al nacer nuestro hijo tuviera mi vida en él para el resto de su vida. La boda fué en Venezuela, ella se fué a vivir a Europam en algún lugar de Italia, yo no viví por mucho tiempo en el apartamento, la tristeza me embargó, en cada rincón del mismo la veía sonreir, y hasta escuchaba su voz. Abigaíl como que se olvidó de mi, me fuí a vivir a una residencia Universitaria, compartía con un Uruguayo y un Colombiano, y en compañía de ellos tarté de olvidarla en otras mujeres. Una tarde perdido en la ciudad, vagando de arriba hacia abajo, de un lado a otro, en un café encontré a Abigaí, estaría por tres días en Santiago, esos días los pasé junto a ella, nunca se embarazó de su marido, el la dejó, al igual que había dejado a su anterior esposa, por no darle hijos, que ironía, el culpable era él. esa primera noche con Abigaíl me imaginé que estaba con nosotros Guillermina, la lujuria fué inmensa, la vagina de Abigaíl la sentí más deliciosa que nunca, sus liquidos viscosos, los sentí muy dulces, eran especiales a mi paladar, ella me explicó porque nunca dejó que depoditara mi esperma en su vagina, ahora me lo sup'licaba que lo hiciera, estab ovulando, sentir su vagina deliciosa aprisionando mi pene que resbakaba despacio pero firmentente en su cavidad estrechita, sentía el fuinal de su cavidad calientita, sus gemidos y ayes de placer, sentirla vibrar bajo mi cuerpo moviendo sus caderas insaciablemente y empijandose para que mi verga le topara en ,lo más profundo de sus entrañas, sentir explotarla en uno y más orgasmos como loca, verla gozar en cada vez que recibía mis chorros de leche, y así fueron esos cinco días.

Años despúés 5 para ser exacto, esperando un cliente por negocios, ientras leía un diario en la sala de espera del aereopuerto de Guatemala, ví una samobra frente a mi, era una visión espectacular, divina, hermosa. Su uniforme de sobrecargo azul marino,sus ojos verdes claro, su oiel bnronceada y una sonrisa tierna y cautivadora, me levanté y fué un beso tierno, dulce. Abigaíl estaba más hermosa que nunca, aunque de pechos más grandes pero firmes, hicimos cita, y esa noche fué sensacional, fué la última que la ví, pero me mostró una fotografía muy significativa. Guillermina, Abigail y mis dois hijos. la nena de Guillermina como sus padres, rubios y ojos azules de 7 años, el de Abigaíl rubio y ojos verde oscuro de 5 años, a un estudio y una ampliación, en un lugar de mi oficina está esa fotografía, sólo espero algún día estar los 5 juntos.
Datos del Relato
  • Categoría: Confesiones
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